Van Aert se bautiza en el Tour y una caída arruina a Mikel Landa

El alavés pierde más de dos minutos en una montonera y deja a Nairo Quintana como líder del Movistar • Pinot sucumbe a un abanico • Bernal y Geraint Thomas acechan a Alaphilippe

14
Wout Van Aert, una de las sensaciones de la temporada, celebra su primera victoria en el Tour de Francia. / EFE
Publicidad

El todoterreno belga Wout Van Aert (Jumbo Visma), triple campeón del mundo de ciclocross, se bautizó en el Tour de Francia levantando los brazos en una etapa marcada por los abanicos que castigaron a varios favoritos, la caída que le hizo perder más de 2 minutos a Mikel Landa y la toma de posiciones de Geraint Thomas y Egan Bernal (Ineos) como claros favoritos.

Van Aert, un talento de 24 años, ganó la décima etapa, disputada entre Saint Flour y Albi, con un recorrido de 217 kilómetros que auguraba esprint o fuga victoriosa. El talento de Herentals batió en un esprint reducido por los cortes del viento al italiano Elia Viviani y al australiano Caleb Ewan.

En ese grupo viajaban los beneficiados por el abanico letal que propició el líder francés Julian Alaphilippe y su equipo, el Deceuninck. Entraron delante Geraint Thomas, Bernal, Nairo Quintana y Enric Mas. A 1.40 cruzaron varios favoritos: Fuglsang, Pinot y Urán, mientras que a 2.09, rezagado por una caída, el español Mikel Landa.

Una ruina para el ciclista alavés, pues sus ilusiones quedaron muy reducidas, a 4.15 de Alaphilippe y a 3.03 minutos de Geraint Thomas, ya segundo en la general, pero líder real del Tour.

Los destrozos del viento colocan a los hombres del Ineos en la ‘pole position’ en la víspera de la primera jornada de descanso de hoy. El galés y el colombiano Egan Bernal en el podio y separados por 4 segundos.

Salvó los muebles Enric Mas, bien protegido por su equipo provocador de los cortes. El español entró en el primer grupo y es sexto en la general a 34 segundos de Thomas. Nairo Quintana se mantiene a 52 segundos y el francés Pinot pasó del tercer al décimo puesto, a 1.21.

El viento, protagonista

Una etapa propicia para esprinters y aventureros, disputada a altas temperaturas, que transcurría tranquila hasta que se animó en el último tercio con el viento, ese enemigo que a veces se presenta sin avisar y que castiga a los más despistados con los abanicos.

Se formó la fuga temprano con Turgis, Gallopin, Eiking, (Wanty-Gobert), Wurtz, Berhane y Schar, con la idea imposible de llegar a meta, pues siempre estuvieron controlados por debajo de los 3 minutos.

El Bora lanzó un primer aviso cuando apareció el viento, aún a 80 de meta. Los hombres de Peter Sagan unieron sus fuerzas con los Ineos de Thomas y Bernal. Maniobras sin consecuencias, pero que anunciaban peligro inminente cuando la carrera cambiara la dirección y el viento pegara de costado.

A 34 kilómetros de meta surgió la clave de la jornada. El Deceuninck con Alaphilippe en cabeza a toda máquina pegó una parada al avispero. Por fuerza e insistencia, el equipo belga donde milita Enric Mas acabó por romper el pelotón.

No todos estuvieron atentos. Se descolgaron a un segundo grupo favoritos como el ganador del Dauphiné Jakob Fuglsang, el colombiano Urán, y Pinot, quien puso eufóricos a sus compatriotas con la tercera plaza en la general en Saint Etienne.

Esas escaramuzas acabaron con la fuga a 25 de meta y encendieron la etapa y el Tour. Ya no era una etapa de transición, sino de nervios y de enorme trascendencia. Pinot y Fuglsang ya iban perdiendo segundos a chorros.

Infortunio de Landa

El Movistar marchaba en el primer grupo con Landa, Quintana y Valverde cuando Warren Barguil hizo el ‘afilador’ con Alaphilippe y empujó a Landa fuera de la carretera. El principio del fin. El ciclista español se fue al suelo, con un buen golpe, se levantó y a perseguir, pero ya en un tercer grupo, acompañado de Oliveira y Erviti. Por delante quedan Valverde y Quintana.

La carrera se convirtió en río revuelto a medida que se acercaba la meta de Albi, la ciudad episcopal Patrimonio de la Humanidad que vio nacer al pintor Toulouse Lautrec, joya enladrillada hasta las cotas más altas de la belleza, con su majestuosa Catedral de Santa Cecilia como símbolo.
Junto al Río Tarn el Tour llegó revolcado. Gloria para Van Aert con su estreno en el Tour, toma de posiciones para Thomas y Bernal como patrones de la general y miseria para Landa, otra vez aliado del infortunio.

El Tour disfrutará hoy de la primera jornada de descanso antes de volver a la competición mañana con la etapa entre Albi y Toulouse.