Con ustedes, Simon Yates

El británico se consagra en Madrid con su primera gran vuelta • Enric Mas y Miguel Ángel López completan un podio con 24 años de media • Viviani gana la última etapa en Cibeles

29
El ganador de la Vuelta 2018, Simon Yates (centro), flanqueado por el segundo clasificado, Enric Mas (izquierda), y Miguel Ángel López (derecha), tercero.
El ganador de la Vuelta 2018, Simon Yates (centro), flanqueado por el segundo clasificado, Enric Mas (izquierda), y Miguel Ángel López (derecha), tercero. / EFE
Publicidad

El italiano Elia Viviani (Quick-Step Floors) ganó la 21ª y última etapa de la Vuelta a España, disputada sobre 100,9 kilómetros entre Alcorcón y Madrid, tras imponerse en el esprint masivo de una meta que sirvió de colofón al paseo de gloria del británico Simon Yates (Mitchelton-Scott) como vencedor de la general.

Viviani obtuvo el triunfo al ser el más rápido en la última vuelta al circuito de 5,9 kilómetros por las calles de la capital, después de haber completado en 2h21:28 un recorrido llano que comenzó por localidades del sur de la Comunidad de Madrid hasta adentrarse a media tarde en la ‘almendra central’.

El italiano consiguió así su tercera victoria de etapa en la Vuelta 2018, cuarta para el equipo Quick-Step Floors. No obstante, el protagonismo fue por completo para un Yates pletórico al conquistar la primera ‘grande’ de su palmarés.

Con sólo 26 años, el ‘mayor’ de los gemelos se desquitó después de haber perdido al final el pasado Giro de Italia, en el que vistió durante trece etapas la ‘maglia rosa’ de líder hasta que Chris Froome se lo arrebató en Bardonecchia a dos días del final tras sufrir una ‘pájara’ que le hizo perder más de una hora en la general final.

En el podio de final, Yates estuvo acompañado por Enric Mas, que a los 23 años se ha convertido en la gran esperanza (junto a Mikel Landa) española para las grandes vueltas, y el colombiano Miguel Ángel López (24 años), tercero también en el pasado Giro, que confirmó las grandes sensaciones dejadas los últimos años.

El británico no vivió ningún susto durante una jornada propicia para las fugas, con un amago de escapada que fue neutralizado a 44 kilómetros del final y que tenía como estiletes a Alessandro De Marchi (BMC), Tiago Machado (Katusha Alpecin), Jetse Bol (Burgos-BH), Loïc Chetout, Stéphane Rossetto (Cofidis) y Mikel Iturria (Euskadi-Murias).

Casi a continuación atacaron Diego Rubio (Burgos-BH), Joey Rosskopf (BMC) y Nikita Stalnov (Astana); e incluso se les unió más tarde Garikoitz Bravo (Euskadi-Murias), para aventajar en 15 segundos al pelotón a 38 kilómetros de la conclusión.

Pero los equipos de los esprínters tiraron con fuerza ante su última gran oportunidad de éxito y el Quick-Step Floors cogió las riendas en los últimos estirones por el Paseo de la Castellana. Su corredor franquicia, un Viviani inspirado en esta carrera, sufrió para hallar un hueco en el esprint definitivo; sin embargo, por la izquierda vio la luz y disfrutó de la victoria al lado de la estatua de la Cibeles.

Compartir