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Rafa Nadal se clasificó con solvencia para la tercera ronda del Abierto de Australia, primer Grand Slam de la temporada, tras imponerse al argentino Leonardo Mayer por 6-3, 6-4, 7-6(4).

El manacorí dio un paso adelante en su segundo partido en la Rod Laver Arena ante un rival más rocoso que el de su estreno, el dominicano Víctor Estrella Burgos, que aspiraba a ponerle en las mismas dificultades que en el último US Open, pero que finalmente claudicó pese a albergar una esperanza en el tercer parcial.

El número uno del mundo y campeón en 2009 elevó su nivel tenístico, principalmente con su ‘drive’, y la estadística reflejó su mejoría en el que era su segundo partido competitivo en más de dos meses. Nadal terminó con 40 golpes ganadores por tan sólo 10 errores no forzados, números que indican su sólido día, pero destacan por encima de todo los 22 ‘winners’ con los que martilleó con su derecha al argentino, casi siempre a remolque y desarbolado.

A todo ello, el tenista manacorí ofreció una buena firmeza con el servicio, necesaria para sacar partido a los resquicios que le pudiese dejar un rival con fortaleza en esta faceta. El español no dio demasiadas opciones con su saque y sólo se despistó en un momento clave del tercer parcial, pero que finalmente no le costó caro.

Advertido por el peligro que suponía Mayer, que le obligó a remontar hace unos meses en Nueva York, pero al que siempre había ganado, el primer cabeza de serie salió concentrado a la pista y en su primera opción rompió para coger ventaja. En el siguiente juego, el argentino perdonó un 15-40 con varios errores seguidos y ya no pudo recuperar el terreno perdido.

Las cosas en el segundo set comenzaron bien para Nadal, que logró la rotura en el primer servicio de su oponente. El ‘drive’ funcionó a la perfección y esta vez no dejó ningún resquicio con el saque para allanar su camino hacia la tercera ronda.

El panorama no cambió en el tercer parcial. Mayer arriesgó más en sus golpes, pero no podía inquietar al resto al balear. Este rompió en el noveno juego y lo tuvo todo a favor para sentenciar el partido con su servicio, momento en el que los nervios le jugaron una mala pasada, lo que no desaprovechó el argentino para alargar la emoción hasta un ‘tie-break’ donde su ‘drive’ volvió a aparecer para finiquitar su pase a la tercera ronda donde se medirá con el bosnio Damir Dzumhur, ante el que se retiró en 2016 en Miami.