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Rafa Nadal se clasificó por la vía rápida para la segunda ronda del Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, tras arrollar en su debut al dominicano Víctor Estrella en tres sets por un triple 6-1.

El balear, finalista el año pasado y con una imagen en su vestimenta que recordaba a sus primeros años de esplendor con sus recordadas camisetas sin mangas, no dio opciones en el que era su primer partido oficial en más de dos meses.

Después de no poder jugar desde su abandono en las Finales de la ATP del mes de noviembre y centrarse más en afinar su físico, el número uno del mundo estrenó la temporada pasando a toda velocidad en la noche australiana de la Rod Laver Arena para citarse en la segunda ronda con el argentino Leonardo Mayer, al que ha ganado en sus cuatro enfrentamientos, con trabajo en el último, en el pasado US Open.

El manacorí sólo cedió tres juegos en lo que fue un debut prometedor. Sin su versión más deslumbrante, Nadal arrolló a su veterano rival, al que nunca se había medido y al que apenas concedió alguna alegría salvo la de la rotura que le endosó en el segundo parcial para evitar el ‘rosco’.

Fue la única concesión al servicio del tenista español, que sólo concedió 17 puntos con su saque y al que le faltó algo más de tino con su ‘drive’ desde el fondo de pista, ya que acumuló once errores no forzados en un encuentro cómodo y que le sirvió para ir cogiendo más ritmo.

En apenas 24 minutos, el primer cabeza de serie en Melbourne había solventado el primer parcial e iba por el mismo camino en el segundo cuando se topó con la mayor resistencia en todo el encuentro de su rival, que no quería encajar un 6-0.

Estrella levantó dos bolas de set y logró su único ‘break’ a su sexta oportunidad para alegría suya, de su ‘box’ y del público. No le sirvió de demasiado para alargar algo más el partido porque Nadal le endosó seis juegos seguidos y cerró el choque sin aspavientos.

«Las victorias son lo más importante ahora»

“Estoy feliz por este inicio. Es un comienzo positivo con un buen resultado y hacerlo sin jugar un partido oficial desde hacía meses es siempre un poco más difícil, pero comencé con sentimientos positivos. Por supuesto que hay cosas que mejorar y los partidos me lo proporcionarán. Las victorias son lo más importante ahora”, señaló Nadal tras el partido.

El balear recalcó que se encuentra “bien” y que estuvo “sin problemas” en la rodilla. “Si no me hubiese sentido listo no estaría aquí. El año pasado fue muy bueno, pero largo. Empecemos otro e intento no pensar demasiado en lo que sucedió el anterior”, advirtió.

“Siempre tengo dudas, lo he dicho cientos de veces. Creo que las dudas son buenas porque cuando las tienes es porque no eres demasiado arrogante, tienes respeto por tu rival y por el juego y porque no te crees increíblemente bueno, pero al mismo tiempo tenía la confianza de que estaba listo”, prosiguió el manacorí.

El número uno del mundo aseguró que no necesita “revisar” su realidad actual después de haber vuelto a tener un gran año y a encaramarse al primer lugar del ranking. “Sé donde estoy, no pienso demasiado en este tipo de cosas, sólo en estar listo para el siguiente torneo. En mi deporte las cosas cambian muy rápido y necesitas estar listo para aceptar todos los desafíos”, admitió. “Sé que esto no será para siempre y quiero disfrutar todos los momentos que pueda pasar en estos recintos históricos”, agregó.

Este fue su primer partido oficial ya sin su tío y mentor Toni, “la persona más importante” de su carrera en su ‘box’. “No puedo pensar todo el día en si es extraño o no, tengo que seguir delante y creer en el equipo que tengo. Soy afortunado de tener a Moyá y el resto del equipo es un gran apoyo”, zanjó.