El Tour afronta una fase decisiva con varias etapas de montaña.
El Tour afronta una fase decisiva con varias etapas de montaña. / efe
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Tras el descanso de ayer en la medieval Carcassonne, el Tour de Francia afronta la última semana de carrera con unos Pirineos que serán claves para determinar la general y el podio final, y una contrarreloj del sábado que, en caso de haber dudas, las disipará antes de la llegada a los Campos Elíseos. París vanagloriará al campeón, a los miembros del podio y a los portadores del resto de maillots. Alguno de ellos parece tener ya un nombre reservado, como el verde de la regularidad para Peter Sagan (Bora-Hansgrohe), pero el resto están por decidir.

Hoy se abrirá el fuego en la montaña, en unos Pirineos que cada año pugnan con los Alpes por ser escenario del mayor espectáculo y tener más peso en la carrera. El primer final en alto se hará esperar, pero el Col de Portet d’Aspet (2ª), el Col de Menté (1ª) y el Col du Portillon (1ª) serán un buen aperitivo.

Bagnères-de-Luchon, a escasos 10 kilómetros de la frontera con la Val d’Aran, será el final de una 16ª etapa que bien podría decidirse con una fuga, y que en términos de la general podría tener ataques en el Portillon, con sus 8,3 kilómetros al 7,1% de media y antes de los 10 últimos kilómetros en descenso. Será el miércoles cuando muchos aspirantes a la general, o al podio, tengan que poner en liza sus planes mejor guardados.

Una etapa muy corta, explosiva, de sólo 65 kilómetros que la convierten en una de las más breves de las tres últimas décadas.

Nada más salir de Bagnères-de-Luchon se subirá el Peyresourde hasta el Montée de Peyragudes (1ª) —14,9 kilómetros al 6,7%— y se enlazará con el Col de Val Louron-Azet (1ª, de 7,4 km al 8.3%) y la subida final a Saint-Lary-Soulan (HC, con 16 kilómetros al 8,7% de media), que pretende ganarse un hueco entre las cimas pirenaicas míticas.

Una jornada de ‘descanso’ entre Trie-sur-Baïse y Pau de 171 kilómetros, llana y para aventureros o esprinters, dará paso a la decimonovena etapa entre Lourdes y Laruns, de 200,5 kilómetros y con la friolera de la secuencia Tourmalet-Bordères-Soulor-Aubisque.

Calentamiento

La subida al Col d’Aspin (1ª, 12 km al 6,5%) será el calentamiento previo al mítico Tourmalet (HC, con 17,1 km al 7,3%), y tras su largo descenso se enlazarán el Col de Bordères (2ª) con el Col de Soulor a medio ascenso del Col d’Aubisque (HC, 16,6% al 4,9%), en una jornada para estrategas si se quiere cambiar el curso de la carrera.

Pero si todavía hay margen para cambiar la general, la decimonovena etapa se encargará de dictar sentencia. Se trata de una contrarreloj individual de 31 kilómetros, entre Saint-Pée-sur-Nivelle y Espelette, con aires de ‘crono escalada’ ya que el terreno en el País Vasco francés es escarpado e incluye, cerca del final, el alto de Pinodieta (900 metros al 10,2%). Esta ‘crono’ del sábado sí que dará paso al paseo triunfal hacia los parisinos Camps Elíseos, en una etapa con inicio en Houilles y que tras 116 kilómetros llegará a París, entre festejos, antes de la previsible lucha final al sprint por ser el último vencedor parcial de este Tour de Francia y de los podios para los laureados en la edición de 2018.

FuenteEuropa Press
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