Levante y Valladolid, salvados bajo la inquebrantable fe en sus técnicos

Paco López y Sergio González logran con suspense el objetivo con el que comenzaron la campaña tras fichar durante la pasada temporada • Eusebio Sacristán, sin éxito en Girona

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Paco López (izq) y Sergio González, entrenadores de Levante y Real Valladolid respectivamente.
Paco López (izq) y Sergio González, entrenadores de Levante y Real Valladolid respectivamente. / E.P.
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La Liga Santander ya tiene prácticamente decididos a sus tres equipos que abandonarán la categoría, con el Girona necesitando un ‘milagro’ para no unirse a Huesca y Rayo Vallecano, y después de que Valladolid y Levante asegurasen su permanencia, un premio a una poco habitual fe en sus técnicos.

Paco López, Sergio González y Eusebio Sacristán podrán decir que tuvieron su responsabilidad en los destinos de su equipo. Los tres empezaron y van a acabar la temporada 2018-2019, algo que no hicieron los otros candidatos al descenso en estos últimos meses, aunque el colista Huesca hizo el relevo muy pronto y luego confió plenamente en Francisco, mientras que el caso del Villarreal fue rocambolesco despidiendo y repescando después a Javi Calleja.

Pero ni Levante ni Valladolid parecieron dudar nunca de sus inquilinos en el banquillo, ambos llegados con las anteriores temporadas empezadas y que cumplieron con el respectivo trabajo que entonces se les encomendó.

Paco López sustituyó a Juan Ramón López Muñiz a principios de marzo de 2018 con los granotas decimoséptimos y empatados a puntos (21) con el primer equipo que marcaba el descenso, la UD Las Palmas. Pero el técnico valenciano, ascendido desde el filial, firmó una recta final impecable con 25 de los 33 últimos puntos para salvar al equipo con holgura.

Una racha infausta

La directiva le confió el proyecto de esta temporada y López ha vuelto a salvarlo, aunque con muchos más apuros. De hecho, las ocho victorias que logró en su trayecto del anterior año eran las mismas que llevaba el Levante tras 24 jornadas, cuatro de ellas seguidas entre finales de septiembre y finales de octubre, dos en estadios tan complicados como el Bernabéu y el Coliseum.

El equipo valenciano acumuló nueve jornadas sin ganar en el tramo más importante de la temporada, pero Quico Catalán mantuvo a su técnico en el banquillo y este respondió con tres triunfos en estas últimas cuatro fechas, con la única derrota por la mínima en el Camp Nou. Ahora, si derrota el sábado al Atlético igualará los 46 puntos del año pasado.

El Valladolid tampoco dudó de su entrenador pese a las dificultades pasadas y a haber estado en los puestos de descenso. Sergio González ya había logrado reconducir el rumbo en la Liga 1|2|3 y a Ronaldo tampoco le entraron las urgencias con el técnico catalán, que tras ascender al conjunto blanquivioleta, certificó su permanencia tras ganar en Vallecas (1-2).

El exfutbolista del Espanyol y el Deportivo cogió las riendas del equipo cuando estaba undécimo en la Liga 1|2|3 y sólo a tres puntos del play off de ascenso. Su debut fue con derrota en el José Zorilla ante el por entonces líder Sporting (0-1), pero desde ese revés ya sólo perdió otro partido, en La Romareda, y desde su quinta plaza se hizo con el tercer billete para Primera tras imponerse a Sporting y Numancia.

Mala suerte… y el VAR

Sergio González se ganó la continuidad en el banquillo para afrontar el reto de mantenerse en la élite pese a contar con uno de los presupuestos más bajos de la categoría. El Valladolid no empezó bien, pero luego cogió aire con cuatro triunfos consecutivos, momento a partir del cual empezó a sufrir más y sumar de tres en tres se convirtió en una auténtica ‘batalla’, con mala suerte y dudosas decisiones del VAR de por medio.

Nadie pareció cuestionar el puesto de Sergio González, ni siquiera cuando a finales de abril, el equipo castellanoleonés ocupaba puestos de descenso a falta de tres partidos. Pero en la pugna por salir de ahí, llegaron las victorias seguidas ante Athletic y Rayo, convirtiendo la visita del próximo sábado de un Valencia en plena pelea por la Champions en un ‘trámite’.

Dos caras en el Girona

La confianza de las directivas de Levante y Valladolid en sus técnicos también la tuvo Delfí Geli, presidente del Girona, con Eusebio Sacristán, aunque su efecto no fue el deseado y el conjunto catalán necesitará ganar en Vitoria, que el Celta pierda en Balaídos con el descendido Rayo Vallecano y enjugar entre los dos partidos una diferencia de siete goles para salvarse.

Eusebio fue el elegido para rellenar el hueco que dejó la marcha de Pablo Machín, artífice del histórico ascenso y del gran primer año en Primera donde llegó a optar a competición europea, y tras 14 jornadas tenía al equipo con 21 puntos, sólo tres derrotas y con Cristhian Stuani como pichichi del campeonato con 11 goles.

Pero a partir de ahí, el Girona entró en una racha pésima que, sin embargo, no arrastró al exfutbolista. En sus siguientes 23 partidos, sólo cuatro triunfos, todos a domicilio, entre ellos en el Bernabéu, y sólo ocho goles del delantero uruguayo, autor de más de la mitad de los de su equipo (36). Seis derrotas seguidas y ocho en sus últimos nueve partidos le han terminado por condenar a un descenso virtual.