Josep Betalú celebra en la meta su cuarto título conseguido en la prueba ciclista del desierto.
Josep Betalú celebra en la meta su cuarto título conseguido en la prueba ciclista del desierto. / GARMIN TITAN DESERT
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El español Josep Betalú pasó a la historia de la Titan Desert al proclamarse vencedor por cuarto año consecutivo, logro nunca alcanzado por ningún ciclista, mientras que la corona femenina se posó en la cabeza de su compatriota Ana Ramírez, que ya luce tres títulos en su palmarés. Fiesta mayor en la Titan, cuya última etapa disputada entre El Jorf y Maadid, de 64 kilómetros se la apuntaron el tándem compuesto por Ignacio Ávila y Joan Font, campeones del Mundo en pista y en ruta de ciclismo adaptado, así como medallistas de plata olímpicos en Río 2016.

Mientras Font y Ávila, quien solo tiene un 10 por ciento de visión, disfrutaban de su éxito, llegaba a meta Josep Betalú, titán de los titanes, para certificar que su condición de favorito no era un bulo y subirse a la cúspide de la carrera que acaba de cumplir 14 años. Cuarto título para el ciclista de Amposta, de 46 años y afincado en Costa Rica.

Betalú subió al podio junto al catalán Guillem Muñoz y al salmantino Moisés Dueñas, mientras que en categoría femenina otra reina del desierto, la catalana Ana Ramírez obtuvo el triplete, igualando a su paisana Ramona Gabriel. Entre ambas corredoras se han repartido los triunfos en los últimos años.

“Estoy contentísimo, vine con mucha presión, pero la he superado bien porque he tenido el mejor equipo y entre todos hemos salvado las dificultades. La Titan me hace grande, es mi vida y pienso en ella desde que me levanto. El año que viene a por la quinta”, dijo en meta el campeón.

Los focos seguían al tándem revelación de la carrera. Font y Ávila debían salir disparados para estar este fin de semana en los Nacionales de ciclismo adaptado de Salamanca, donde competirán el sábado en la crono y el domingo en la prueba de ruta.

“Estamos felices, era el objetivo que teníamos en 2017, pero hemos esperado hasta hoy. Es algo maravilloso, por fin ha llegado, y lo hemos logrado ante rivales de mucho nivel, Es la recompensa al esfuerzo que hemos hecho, a lo que hemos sufrido en las dunas. Las personas que tenemos discapacidad tenemos los mismos sueños y queremos luchar por estar en la elite deportiva, nadie nos regala nada”.

Bicicleta en alto en la línea de meta celebró Ana Ramírez su triplete. “Es una carrera que va bien a la gente de carretera y me hace feliz ganar aquí. Ayer lo pasé mal pero pude recuperar, hoy hasta el final no me he visto ganadora, no lo veía claro”. Era la jornada que hace feliz a todo el mundo, a los ganadores a los exprofesionales de la ruta que han vivido la experiencia por primera vez y a los “finishers”, a los que se conforman con llegar.

Uno de los corredores más atendidos entre los 650 corredores que empezaron el pasado domingo en Merzouga fue Joaquim “Purito” Rodríguez, feliz por terminar la prueba en su debut. Reto superado.

“La Titan es una carrera dura y muy técnica y táctica, en la que la navegación es clave, lo más importante. He aprendido mucho”. La Titan terminó con sol y calor, notas predominantes en el desierto marroquí, pero entre las experiencias inolvidables del pelotón quedará para siempre las tormentas de arena, especialmente la del pasado jueves, cuando el viento cargado de tierra perjudicó seriamente la salud del campamento.

Espíritu de la carrera

El conjunto de participantes sujetando las paredes de tela de las instalaciones fue una de las imágenes que resume el espíritu de la carrera. Al final, uno para todos y todos para uno. Es la Titan. En este sentido, el español Josep Betalú, proclamado Rey de la Titan Desert por cuarto año consecutivo, se mostró “supercontento” por haber superado el reto de cumplir con el pronóstico que apostaba por él desde el inicio y confesó que la Titan es la carrera de su vida, en la que piensa desde que se levanta.

“Estoy contentísimo con este cuarto título consecutivo, he hecho historia y me hace feliz. Para mí, la Titan es la carrera más grande, es la carrera de mi vida, la mejor experiencia que he podido tener. Pienso en ella desde que me levanto”, señaló el ciclista de Amposta al terminar el desafío. Betalú destacó que siempre hay que tener en cuenta el factor suerte, pero también la labor de un equipo que ha sido capaz de ayudar al líder en las 5 etapas de competición. “Se han alineado todos los astros y he podido superar la presión. Se me daba como favorito, pero eso se demuestra en carrera y en una Titan pueden pasar muchas cosas. Con compañeros como Olano, Mauri y Chavanel, que lo han sido todo en el ciclismo, ha sido más fácil”.

El rey de la Titan volverá en 2020 por la quinta corona, pero ahora toca participar en la Trans Costa Rica y sobre todo descansar tras la prueba ciclista en el desierto.