El capitán de la selección francesa, Hugo Lloris, levanta la copa de campeones del mundo rodeado de los jugadores que componen la plantilla del conjunto galo.
El capitán de la selección francesa, Hugo Lloris, levanta la copa de campeones del mundo rodeado de los jugadores que componen la plantilla del conjunto galo. / Efe
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La selección de Francia conquistó por segunda vez en su historia el Mundial de fútbol después de imponerse (4-2) a Croacia ayer en la final de Rusia 2018 celebrada en el Estadio Luzhnikí de Moscú, un choque en el que mandaron los croatas durante una hora, incluso por debajo en el marcador, pero que se llevaron los ‘bleus’ con la sentencia de Paul Pogba y Kylian Mbappé.

Didier Deschamps llevó a sus pupilos a la segunda estrella de Francia, 20 años después del trofeo que él mismo levantó en París. Los Griezmann, Mbappé y compañía emularon a los Zidane, Henry o Barthez, culminando en gloria un camino casi plácido por el Mundial, gracias a la solidez y eficacia de un bloque que se desquitó de la final perdida hace dos años en ‘su’ Eurocopa.

‘Les bleus’ perdieron parte de su oficio en un momento peligroso, con la estrella en juego y ante una Croacia dispuesta a aprovechar su primera ocasión de entrar en la historia del fútbol. Un gol en propia de Mandzukic y un exigente penalti que transformó Griezmann castigaron en exceso a los de Zlatko Dalic (2-1). Aún así, Croacia volvió mejor en la reanudación, hasta los zarpazos de Pogba y Mbappé.

Las tres prórrogas en su camino pesaron en las piernas croatas a pesar de que Lloris colaboró para que Mandzukic pusiera el 4-2 a 20 minutos del final. Como el Mundial, sin mucho fútbol pero con buenas dosis de emoción hasta las contras ‘bleus’, terminó Francia campeona para los cuatro próximos años, sin revancha croata por la semifinal del 98 ante los galos pero con su mejor posición en un Mundial.

Ni mucho menos dosificaron los croatas, que se adueñaron de los primeros 15 minutos de la final. Francia se olvidó su manual en Rusia e hizo aguas en tapar huecos y en sacar de su campo al rival. Rebic y Perisic abordaron las bandas y obligaron a los cortes providenciales de Varane y Umtiti. El famoso corazón y la solidaridad del juego croata acudió a la cita, además en su mejor partido del Mundial.

De golpe se encontró Francia con su guion preferido, cuando Griezmann forzó una discutible falta para buscar la acción a balón parado. La que Varane aprovechó en cuartos ante Uruguay y en semifinales Umtiti contra Bélgica. Esta vez no hizo falta ni rematador, Mandzukic se la metió en propia (1-0), antes de que llegara Pogba en posible fuera de juego que no mostró el VAR.

El video-arbitraje quiso despedirse de Rusia 2018. Por defecto para algunos y exceso para otros. Y es que Perisic tardó cinco minutos en ver premio a su insistencia, con un golazo 1-1, pero antes del descanso Néstor Pitana se ayudó de la pantalla para señalar penalti por mano del propio Perisic en un saque de esquina.

Griezmann dio otra vez ventaja a los suyos, pero siguió mejor el rival. Modric usó su enésimo pulmón para mantener el acecho croata, esta vez con las llegadas de Rebic que probaron a Lloris. Aún fueron capaces los de Dalic de volver mejor de como empezaron, ante una Francia que acumulaba más errores que en sus seis partidos anteriores. Las internadas de Mbappé rompían la monotonía gala, en medio de una invasión espontánea de campo.

Croacia mejor

Se veía mejor de nuevo Croacia sobre el césped cuando se le escaparon las opciones en cinco minutos, los que tardaron Pogba y Mbappé en fusilar desde la frontal ante un Subasic helado. Hasta ahí llegó el sueño croata, con un pequeño amago en el gol de Mandzukic y el error de Lloris, que no fue acompañado por milagro. Francia se quedó la estrella en Rusia, hasta que la defienda en Catar.

Por otro lado, el mediocentro croata Luka Modric fue premiado con el Balón de Oro como mejor futbolista del Mundial.