España abre el camino hacia la octava corona

Los de Venancio López defienden título europeo ante la amenaza de rivales clásicos como Rusia, Italia o Portugal y una Kazajistán en ascenso

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La Selección Española de fútbol sala iniciará este miércoles en Eslovenia la defensa de su trono continental de nuevo con la credencial de ser una de las favoritas y con la aspiración de elevar a ocho su número de títulos para tomarse cierta revancha del último Mundial celebrado en Colombia.

Gran dominadora del fútbol sala en Europa, España ha conquistado siete de las diez ediciones —1996, 2001, 2005, 2007, 2010, 2012 y 2016—, ha jugado la final en otra (1999) y en las dos restantes (2003 y 2014) al menos fue semifinalista, lo que le hace presentarse en la cita como una de las principales rivales a batir.

Pese a que el fútbol sala no cesa en su crecimiento en el resto del Viejo Continente, la amalgama de aspirantes a proclamarse campeón el próximo sábado 10 de febrero queda reducido como es habitual a las potencias de siempre. Junto a los de Venancio López, la poderosa Rusia, la experta Italia, la Portugal de Ricardinho y la ascendente Kazajistán se perfilan como los principales candidatos a reinar en Europa.

España llega a esta cita un año y cuatro meses después de quedarse por primera vez en mucho tiempo fuera de la pelea por el podio de un gran torneo. Fue en Colombia, sede del Mundial en 2016, donde la doble campeona del mundo no pudo superar los cuartos tras cruzarse en su camino su acérrima rival europea, una Rusia que se impuso con mucha claridad (6-2).

De aquel equipo, que a principios de aquel año se había coronado heptacampeón continental batiendo a los rusos con solvencia (7-3), se mantienen ocho jugadores: Paco Sedano, Jesús Herrero, Ortiz, Pola, Bebe, Miguelín, Alex y Sergio Lozano.

España debería pasar sin apuros la primera fase al quedar encuadrada con Francia y Azerbaiyán

Mención especial merece este último, que antes de esa derrota en cuartos fue expulsado incomprensiblemente en octavos ante Kazajistán por una segunda amarilla por tirarse cuando realmente se había roto el ligamento cruzado de la rodilla. Desde entonces, el ala azulgrana, que también se perdió el pasado Europa por lesión, no ha vuelto a vestir la camiseta del combinado nacional y también tendrá su particular revancha.

El madrileño refuerza un bloque que ya conoce a la perfección Venancio López, que ha ido introduciendo nuevas piezas de cara a la necesaria renovación. Así, debutarán en una gran cita internacional los azulgranas Marc Tolrá, Adolfo y Joselito, y el pivot Solano (Movistar Inter), mientras que la convocatoria del técnico vasco la completan ‘viejos conocidos’ como Lin (Mfk Kprf) y Rafa Usín (Osasuna Magna), que formaban parte del último equipo campeón europeo.

Debut ante Francia

Encuadrada en el grupo D, la debutante Francia será la primera piedra de toque para un equipo que, como ya advirtió su seleccionador, suele ir de menos a más. El combinado español parte como claro favorito ante su primer rival, al que ha ganado en sus cuatro anteriores enfrentamientos, pero que ha mejorado sensiblemente y que se clasificó dejando fuera en un play off a una más curtida Croacia. Además, en dos amistosos del año pasado en su casa, se mostró competitiva ante los de Venancio López cayendo por ajustados 0-1 y 0-2.

Una vez superado este escollo, España, el domingo 4, tendría un primer examen teóricamente más serio ante Azerbaiyán, un oponente más experto y que logró ser cuarta en 2010. Además, tiene el toque brasileño que le dan sus nacionalizados y su técnico, Alesio da Silva. En el último Mundial se vieron las caras en el grupo, con trabajada victoria española por 2-4.

Si la actual campeona, que preparó la cita con una goleada a Tailandia (7-1), cumple los pronósticos y pasa como primera de grupo, su rival en cuartos saldría del grupo C donde están Portugal, Ucrania y Rumanía, y si alcanza las semifinales, en teoría, esperaría Rusia. El seleccionador espera tener a Miguelín, Alex y Lozano, que no llegaron en su mejor estado a la concentración, ya a buen nivel.