El Real Madrid llega al partido con las dudas sobre la continuidad de su entrenador, Julen Lopetegui, mientras que el Barcelona ha realizado un juego discreto en lo que va de temporada.
El Real Madrid llega al partido con las dudas sobre la continuidad de su entrenador, Julen Lopetegui, mientras que el Barcelona ha realizado un juego discreto en lo que va de temporada. / Efe
Publicidad

El FC Barcelona recibe hoy al Real Madrid en el Camp Nou (16.15 horas/beIN LaLiga), en la décima jornada de LaLiga Santander, en un Clásico desigual a tenor de la clasificación y que llega marcado por la situación de Julen Lopetegui y las ausencias, por distinto motivo, de Leo Messi y Cristiano Ronaldo.

Es el primer Clásico en el que el duelo histórico vivido entre las dos grandes estrellas del firmamento futbolístico no esté presente en el campo. Messi, lesionado en el brazo, deja ‘huérfano’ a su equipo pero Cristiano Ronaldo, viéndolo ya desde Turín, no estará más salvo sorpresa en otro Clásico en España.

Con estas ausencias, el foco del partido será otro, como el hecho de ver qué lado sale mejor parado de no tener a su referente en los últimos choques. Pero el Barça, líder, no se fía de un Real Madrid que llega en aparente crisis y en séptima posición, y al que podría hundir si logran vencer ante su afición.

La victoria contra el Sevilla (4-2) en el Camp Nou permitió a los de Ernesto Valverde recuperar el liderato, que tenían los hispalenses en su poder, y reafirmarse en su juego pese a perder, poco antes de la media hora, a Messi. El argentino cayó mal, se lesionó el brazo y estará unas tres semanas de baja.

Y, ante el Inter de Milán en la Liga de Campeones, el triunfo por 2-0 también dio el liderato del grupo a los blaugranas, que parecen haber dejado atrás la mala racha de cuatro partidos sin ganar en LaLiga. Además, con un buen juego que hizo que los más agoreros se volvieran optimistas antes de este Clásico.

No hay que mirar resultados anteriores, ni mirar a las tablas ni estadísticas en un Clásico. Pero es inevitable ver que el Real Madrid suma sólo cuatro puntos menos que el Barça en LaLiga, aunque ello se traduce en estar en séptima posición y con su entrenador en el punto de mira.

Algunas voces del entorno mediático blanco ponían a Lopetegui contra las cuerdas y, quién sabe, si una derrota en el Camp Nou podría ser decisiva en su futuro. Pero, esa presión al margen, el Madrid tiene argumentos para decir adiós a la crisis en Barcelona y situarse cerca de su eterno rival, a la par que calmar los temblores en Chamartín.

A ello no ayudó demasiado el vencer 2-1, y sufriendo, al Viktoria Pilsen en la Champions. Pero ganar en el Camp Nou cambiaría del todo el panorama. Para ello, Lopetegui podría revolucionar al equipo, confiando en un perdonado Vinicius o simplemente apelando a los sentimientos y a la identidad del vestuario.

Empate

El curso pasado los blancos arrancaron un empate (2-2) del Camp Nou, que igualmente lo festejó por el alirón culé. Un empate que también se dio hace dos campañas (1-1), y tres cursos atrás el equipo dirigido entonces por Zinedine Zidane ganó (1-2) con goles de Benzema y Ronaldo, remontando el tanto inicial de Gerard Piqué.

El Barça tiene como objetivo acabar con la mala racha en casa en los Clásicos, pues no ganan desde 2015, cuando Mathieu y Luis Suárez neutralizaron el gol de Ronaldo (2-1). Suárez, sin Messi, confía en volver a ver puerta y ser el líder de un equipo que llega mejor pero siendo consciente de que el Madrid, herido, puede ser más letal. Habrá que ver si Valverde opta por repetir la fórmula usada contra el Inter, con Rafinha como falso extremo para dar más juego y consistencia al equipo, o si sitúa a Dembélé o Malcom en la línea de cal para optar por la profundidad y la velocidad y una versión más ofensiva.

Menos predecible aún será la cara que ofrezca el Madrid, con las bajas seguras de Dani Carvajal y Jesús Vallejo. Y es que tras la derrota en el Santiago Bernabéu contra el Levante (1-2) se presume complicado saber si Lopetegui rotará o incluso cambiará de sistema. La gran sorpresa sería ver a Vinicius, perdonado por Apelación, o situar juntos a Asensio, Isco, Modric y Kroos para intentar quitarle el balón a un Barça que, sin Messi, pierde genialidad y poder de reacción sin el esférico.