El técnico del FC Barcelona, Ernesto Valverde, pasa ante sus jugadores durante el entrenamiento de la plantilla.
El técnico del FC Barcelona, Ernesto Valverde, pasa ante sus jugadores durante el entrenamiento de la plantilla. / EFE
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El FC Barcelona recibe este martes al Chelsea FC en el Camp Nou (20.45 horas/beIN Sports) en el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, un duelo al que se llega con el empate (1-1) de Stamford Bridge que da una ligera ventaja a un equipo blaugrana que quiere seguir haciendo de su feudo un fortín y seguir añadiendo pestañas históricas a favor ante los ‘blues’.

No se puede considerar histórico el partido de ida, como sí lo fue el del ‘Iniestazo’ de 2009 que dio el pase a la final de Roma a los culés. En un partido similar salvo por la ausencia de la épica y con menos ocasiones, el Barça salió vivo de Londres gracias a una pérdida rival, a un gran pase de Iniesta, que es centro de atención por ser duda para este encuentro, y un tiro colocado de Leo Messi.

Sin hacer un gran partido, el Barça llega ahora como favorito gracias a que Messi lograra, a la novena oportunidad, marcarle por fin un gol a los londinenses. El argentino, que acaba de ser padre por tercera vez, no jugó en Málaga en el triunfo de su equipo por 0-2 y llega más fresco a una cita clave en la que se espera que vuelva a tirar del carro.

Más, si cabe, si Andrés Iniesta no está en el once inicial. El capitán del Barça se está recuperando bien de la lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha, sufrida hace apenas nueve días contra el Atlético de Madrid, y podría recibir el alta médica aunque la última palabra la tendrá él mismo. Con él, el equipo ganará en fluidez, sin él, deberán hacer otra apuesta.

Y el Barça no quiere distanciarse mucho de su juego, del que en la ida intentó desplegar y no fue capaz de hacer. Al Barça no le va el esperar, el dejar pasar los minutos pese a que el 0-0 inicial, de ser el resultado final, les metería en los cuartos de final.
Los blaugranas quieren ir al ataque, a ganar para no dar lugar a la especulación, y ello será más fácil con Iniesta en el campo.

Todo apunta a su recuperación, pero de no ser así su lugar podría ocuparlo Paulinho, más todoterreno y garantía de llegada desde la segunda línea, o bien un André Gomes que se ha situado a sí mismo como centro de atención con unas sinceras declaraciones en la revista Panenka en las que comentaba haber vivido un “pequeño infierno” en el Barça y no estar disfrutando, ni estar satisfecho, con su juego.

Onces veces seguidas

En caso de pasar, el Barça estaría en sus undécimos cuartos de final de la ‘Champions’ de forma consecutiva, un récord que tienen al alcance de su mano. Para ello, deberán seguir haciendo del Camp Nou un fortín, donde no pierden un partido en competición europea desde mayo de 2013, cuando el Bayern de Múnich lo asaltó (0-3). Desde entonces, 22 victorias y sólo 2 empates.

Ahora, enfrente tendrá a un Chelsea que llega con caras conocidas, sobre todo las de Cesc Fàbregas y Pedro Rodríguez, que regresan por primera vez al Camp Nou tras sus salidas. Pero a quien más se teme en Barcelona es a Eden Hazard, gran mago del rival, y a un Willian que no sólo marcó el gol de la ida sino que envió otros dos disparos a la madera y estuvo a punto de convertir el empate en una derrota dolorosa para los culés.

Los de Antonio Conte deben marcar, pero es una incógnita si saldrán a buscar el partido de cara, presionando, o si como en la ida se encerrarán atrás intentando pillar al Barça desprevenido. Tiene cartas para jugar a ambas cosas, así que será el técnico italiano quien con su alineación y sistema dé la primera pista de qué espera de sus jugadores.

El Chelsea, que cayó en octavos tanto en 2016 como en 2015, quiere pasar a los cuartos aunque para ello deba asaltar un Camp Nou que todavía recuerda la eliminación de su equipo a manos de los ‘blues’ en las semifinales de 2012 (con 1-0 en Londres y 2-2 en Barcelona).