El futbolista del Real Madrid Gareth Bale celebra junto a Odriozola y Lucas Vázquez el tanto de la victoria.
El futbolista del Real Madrid Gareth Bale celebra junto a Odriozola y Lucas Vázquez el tanto de la victoria. / EFE
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El Real Madrid, con un solitario tanto del galés Gareth Bale, se llevó la victoria de su primera visita a El Alcoraz (0-1), en un duelo en el que los de Santiago Solari terminaron defendiendo encerrados en su área ante un rival aguerrido, aunque lograron aguantar para retornar a puestos de Liga de Campeones. La relajación del tramo final estuvo a punto de pasar factura al conjunto blanco, que pasó los últimos minutos achicando disparos y saques de esquina de los de Francisco. Aún así, valió el tanto del galés en el minuto 8, por lo que los madridistas suman 26 puntos, que les permiten ser cuartos y volver a pisar posiciones Champions. El cuadro oscense, a pesar de su valentía, seguirá una semana más como colista (7).

En una tarde ventosa en Huesca, el cuadro madridista pronto tomó la iniciativa, intimidando en los primeros compases con acercamientos al área de Jovanovic. A pesar de todo, Xabi Etxeita, con un cabezazo desviado, estuvo a punto de sorprender apenas consumidos seis minutos.

El susto blanco quedó neutralizado dos minutos más tarde, cuando Gareth Bale inauguraba el marcador y anotaba en LaLiga más de tres meses después —desde el 1 de septiembre ante el Leganés—; tras un jugada iniciada en Marcos Llorente, Odriozola puso un centro preciso que el galés, de volea, remató al fondo de las mallas.

El tanto espoleó a los locales, que no aceptaron el papel de convidado de piedra en una jornada histórica. Así, ‘Chimy’ Ávila, con un potente zapatazo, obligó a Courtois a meter los puños superado el cuarto de hora, y Llorente, poco después, mandaba un peligroso centro azulgrana al corazón del área a córner.

Sin embargo, poco a poco el ímpetu de los de Francisco fue disminuyendo y a punto estuvo de aprovecharlo Bale en el minuto 24 con un zurdazo buscando la escuadra que permitió a Jovanovic dar muestra de sus reflejos. Con absoluto control, los de Solari llegaron sin apuros al descanso en el feudo oscense.

El dominio se rompió, sin embargo, a la vuelta de vestuarios, y el partido se tornó incómodo para el conjunto blanco, como dejó ver, nada más comenzar, un remate de cabeza de Gonzalo Melero que se marchó cruzado cuando el meta belga estaba superado. Poco después, un disparo de David Ferreiro en el 56 tuvo que ser repelido por Courtois.

Ovación

El técnico argentino reaccionó al descontrol dando entrada a Fede Valverde por Ceballos primero y a Isco por Luka Modric, premiado por El Alcoraz con una ovación por la consecución del Balón de Oro. Entre los dos cambios, una estirada del portero serbio evitó que Bale incrementase la cuenta para el campeón de Europa; el galés probó poco después al guardameta local, que tocó lo justo para desbaratar una nueva ocasión visitante.

El tramo final, en cambio, se convirtió en una pesadilla para los de Solari. Un intento de chilena de Pulido que se fue alto, un lanzamiento de falta de Moi Gómez ante el que tuvo que palmear Courtois y un balón a saque de córner que tuvo que sacar Carvajal casi bajo palos pusieron a prueba al un Real Madrid superado y al que el pitido final supuso un auténtico alivio.

Y es que las sensaciones de Ipurua volvieron a aflorar. El miércoles en el Santiago Bernabéu, en su competición fetiche y ante el CSKA de Moscú, los madridistas tendrán una nueva oportunidad de resarcirse ante su público.