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El piloto inglés Lewis Hamilton (Mercedes) cumplió los pronósticos y ganó ayer la última carrera del año del Mundial de Fórmula 1, el Gran Premio de Abu Dabi, mientras que Fernando Alonso (McLaren) no se pudo despedir con puntos, todo lo contrario que Carlos Sainz, que brilló en su última vez con Renault al terminar sexto.

El cierre de la temporada 2018 estaba marcado por ser la última vez, de momento, del ovetense en la parrilla y este, al menos, tuvo la opción de poder ver su última bandera a cuadros del ‘gran circo’, donde estuvo los últimos 18 años, 17 como piloto oficial, y ha conquistado dos campeonatos mundiales (2005 y 2006).

El asturiano tuvo una despedida ‘tranquila’, sin alteraciones ni fallos en su monoplaza, por lo que pudo terminar undécimo, cerca de unos puntos que se le volvieron a resistir por sexto Gran Premio consecutivo. Al final, cierra el año con 50 en su haber, pero sin poder defender su décima plaza mundialista, honor que le correspondió a su compatriota y relevo en Woking a partir del año que viene, un Carlos Sainz que firmó un gran domingo.

Buen funcionamiento

El madrileño apuró al máximo su estrategia a una parada y su Renault le funcionó bien en su despedida de la marca del rombo para ser el mejor de la zona media del campeonato y tener un adiós dulce con su segunda mejor actuación del año tras el quinto puesto de Azerbaiyán. A base de adelantamientos, el español encontró un ritmo constante y poderoso para sumar ocho valiosos puntos.

La victoria, una vez más, fue para Mercedes y para el ya pentacampeón del mundo, Lewis Hamilton, que ganó con mucha solvencia por delante del alemán Sebastian Vettel (Ferrari) y el holandés Max Verstappen (Red Bull). Kimi Raikkonen, en su última carrera con el ‘Cavallino Rampante’, se retiró, pero Valtteri Bottas (Mercedes) no lo aprovechó en un mal día y el de Espoo se quedó con el tercer lugar del Mundial.

La carrera de Abu Dabi comenzó con susto. La salida dejó el dominio de las ‘flechas plateadas’ y el mal inicio de Verstappen, pero todo lo acaparó el susto del alemán Nico Hulkenberg, que se tocó con una rueda del Haas de Romain Grosjean y su Renault salió catapultado, con el ‘cockpit’ del piloto, protegido por el ‘halo’, impactando con el asfalto antes de quedar volcado al lado del muro. Afortundamente, pese a lo aparatoso de las imágenes, no hubo daños físicos para el compañero de Sainz.