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Segovia no tendrá fútbol sala de élite después de cuatro décadas disfrutando de este deporte tanto en la Primera como en la Segunda División. Seis años y medio después de que se creara el Segovia Futsal, el club echa definitivamente el cierre, y cesará su actividad.

No ha sido nada sencillo el transitar del club en las últimas dos campañas. Lejos de ser un espaldarazo, el ascenso a la Primera División fue el principio del fin para la entidad, a la que una gestión demasiado optimista para el presupuesto real que se manejaba, provocó que las deudas comenzaran a acumularse de manera más que alarmante.

MÁS DE LO PENSADO

La dimisión en diferido de la Junta Directiva, la marcha de Álvaro Fernández a Cuba y la entrada de Pepe Herrero a la presidencia de un club “al que me dijeron que solo entraba para poner un par de firmas y así cobrar algunas subvenciones que faltaban por entrar”, comenzó a poner de manifiesto la deuda real del Segovia Futsal, que alcanzaba los 200.000 euros, con una plantilla a punto de plantarse y dejar de jugar tras acumular un buen número de mensualidades sin cobrar, la cantera sin equipaciones deportivas, y varios proveedores convertidos en acreedores con deudas que alcanzaban cifras importantes, pese a que los directivos habían llegado a poner dinero de su bolsillo.

La llegada de Pepe Herrero a la directiva del Segovia Futsal contribuyó a serenar los ánimos con la plantilla, que pasó de no querer jugar a realizar acciones de protesta en los prolegómenos de los encuentros, poniendo después todo de su parte para intentar alcanzar una permanencia que estuvo al alcance de la mano hasta la última jornada. Un concierto a beneficio de los jugadores, más otras acciones solidarias, pusieron aún más visibilidad al problema con la plantilla, que finalmente cobrará del Fogasa las cantidades no pagadas por el club.

ORDEN ANTES DE CERRAR

Prácticamente sin alternativas para seguir la siguiente campaña en Segunda, el trabajo del presidente de la entidad pasó por asegurar el futuro de la cantera, de lo que se encargará en buena medida la Gimnástica Segoviana, que acogerá a un centenar de jugadores al ampliar su sección de fútbol sala, mientras que otros marcharán al resto de clubes segovianos, o cambiarán de disciplina.

El trabajo para paliar la deuda con los grandes acreedores no ha sido sencillo, pero está en vías de solucionarse. En la búsqueda de recursos económicos, el Segovia Futsal llegó a poner a la venta todos los elementos de su propiedad, con el fin de minimizar en la medida de lo posible sus deudas. Pero ya no queda nada a lo que aferrarse, y con la eliminación del equipo juvenil de los octavos de final de la Copa de España el club ya no tiene más actividad. La próxima temporada no habrá fútbol sala de élite en Segovia, y la herida que se deja abierta en la ciudad hace pensar que pasará mucho tiempo antes de que algún proyecto para volver a la máxima categoría pueda salir adelante.