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Agustín Casado se lanza sobre la portería de Juanjo Novás en un momento del encuentro disputado en el Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra. / ÓSCAR MARTÍN
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El Viveros Herol Nava vivió otra jornada redonda tras conseguir una ajustada victoria en la cancha del Cisne, al que derrotó por 24-25, y aprovecharse de la derrota del Conservas Alsur Los Dólmenes ante el Balonmano Alcobendas, que coloca al conjunto navero en la segunda plaza que da derecho a organizar la fase de ascenso a Liga Asobal, y al madrileño directamente en la máxima categoría del balonmano nacional.

No firmó un extraordinario partido el conjunto segoviano en la cancha del Centro de Tecnificación Deportiva, donde se mostró incómodo en algunas fases del partido, sin encontrar el ritmo necesario para marcar las diferencias. Unos minutos algo mejores en el tramo final del choque, que permitió a los de Dani Gordo tomar la delantera en el electrónico, fueron determinantes en la victoria segoviana.

El encuentro estuvo marcado en su primer tiempo por el buen hacer de dos jugadores gallegos: el portero Novás bajo el larguero de la portería del Cisne, y el pivote Ramos, que con su fortaleza fue todo un quebradero de cabeza para los centrales naveros, y un balón de oxígeno para el equipo local, puesto que en cada ocasión en la que los jugadores pontevedreses se veían atascados en ataque, la presencia del pivote siempre ayudaba a culminar las acciones, y obligaba a los segovianos a cerrar la defensa sobre él, dejando espacios para que los extremos terminaran los ataques.

De esta manera, el Cisne lideró el marcador durante casi toda la primera parte, con el Viveros Herol Nava sin permitir que su oponente lograra distanciarse demasiado en el marcador, sobre todo gracias a los contragolpes que permitían aguantar las acometidas locales. Pero el partido se movía a tirones, y tan pronto el Cisne lograba un par de ataques rápidos que encontraban los espacios en el 6:0 segoviano, como el Viveros Herol cerraba mejor su defensa, y atacaba con algo más de acierto, porque la realidad dijo que no fueron pocos los lanzamientos segovianos desde los seis y los siete metros que no se culminaron.

A TIRONES

Así se llegó al descanso con un justo 11-11 en el marcador, con Ernesto ocupando el puesto de Yeray en la portería navera, y Novás superando el cincuenta por ciento de paradas en treinta minutos, aportando mucha tranquilidad al Cisne, con su entrenador rotando mucho a sus hombres y metiendo en el partido a jugadores juveniles que dieron un buen rendimiento.

La segunda mitad comenzó como había terminado la primera, con el equipo de casa llevando el peso en el marcador, y el Viveros Herol esperando su momento, pero sin mostrar demasiada fortaleza ni en ataque, ni en defensa. Tanto fue así que, a pesar de que el Cisne se manejó dos minutos en inferioridad, a los siete minutos de la reanudación había alcanzado la máxima renta en el choque, con un 17-14 que obligó a Dani Gordo a pedir tiempo muerto, y a Agustín Casado a tomar la responsabilidad ofensiva.

Los errores en los lanzamientos impidieron a los naveros tomar diferencias hasta el tramo final

Cuatro goles consecutivos del andaluz dieron la vuelta al partido en un visto y no visto, y a pesar de que el Cisne encontró de nuevo los espacios en la defensa navera, desde que a trece minutos para el final Andrés Alonso consiguiera el 20-21 culminando una rápida transición visitante, el Viveros Herol ya no perdería el mando del partido, alcanzando una renta de tres goles (21-24) cuando el choque se metía en sus últimos cinco minutos.

Una exclusión para Alonso Moreno fue un balón de oxígeno para el Cisne, que dio muestras de cansancio en el segundo tiempo, pero que llegó a situarse con 23-24 a poco más de dos minutos. Tras una serie de imprecisiones que evidenciaron el agotamiento de unos y otros, finalmente Isma Juárez puso dos goles de renta para el Nava, que a medio minuto para el final recibió un gol, y perdió la posesión en el ataque posterior, aunque el tiempo muerto pedido por Dani Gordo un segundo antes de que la bola fuera a manos de un jugador local evitó males mayores. Aún así, Nava falló el lanzamiento, y el Cisne dispuso de cinco segundos para empatar el choque, pero la precipitación le jugó una mala pasada, y le dio al equipo navero la ocasión de cerrar una victoria conseguida sin hacer un grandísimo partido, pero siendo competitivo cuando tenía que serlo, y dejando la organización de la fase de ascenso a tan solo una victoria.

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