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Plantel del Unami que compitió la pasada temporada en la Segunda División femenina. / KAMARERO
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El Unami de la Segunda División femenina de fútbol sala mantiene las señas de identidad que le han llevado a ser uno de los conjuntos clásicos de la categoría, aunque con los lógicos cambios en una plantilla de la que aún se mantiene una gran base de las jugadoras que consiguieron poner al equipo en la división de plata del fútbol sala femenino.

Después de una temporada, la 17/18, en la que el equipo no pudo brillar de la forma en la que lo hizo en la campaña anterior, lastrado por un irregular comienzo de competición que le colocó lejos de los mejores demasiado pronto, el conjunto segoviano afronta una nueva campaña de la mano de Luis Martín en el banquillo, al que le tocará motivar a un plantel que tendrá algunas variaciones con respecto a años anteriores.

Dos de las integrantes del Unami de la pasada campaña, Marina y Laury, pasarán a jugar en la Regional de Castilla y León con el CD San Cristóbal que entrenará Adrián Velasco. Sin duda, dos bajas sensibles, sobre todo la de la cuellarana, una de las veteranas del equipo, sobre la que pivotaba buena parte del juego defensivo. Ello obliga a que el equipo busque refuerzos en un verano siempre complicado a la hora de confeccionar las plantillas.

EL CUARTO, SIN GALLEGOS

De nuevo el Unami se moverá dentro del grupo cuarto en la Segunda Femenina, aunque con un cambio sustancial, como es la salida de este grupo de los conjuntos de Galicia, lo que sin duda vendrá a favorecer al equipo en el tema de los desplazamientos. El canario conjunto del Teldeportivo se integra dentro de este grupo en el que primarán los equipos madrileños, algún castellano-leonés como la Universidad de Salamanca, y otros de Castilla la Mancha como el Puertollano. Salvo el viaje a Canarias, el resto de los desplazamientos se podrán realizar en el día, una ventaja para una plantilla de jugadoras que, evidentemente, no son profesionales.

El objetivo del equipo no ha cambiado con los años: Ser competitivo y clasificarse lo más arriba posible, siempre teniendo en cuenta que hay rivales potentes, como el Soto del Real o el Colmenarejo. Pero el hecho de que los conjuntos gallegos hayan cambiado de grupo puede dar una opción al Unami de poder volver a ser una referencia deportiva (porque histórica ya lo es) en la Segunda División femenina.