Publicidad

Han sido tres meses muy duros para el Viveros Herol Nava. Meses de digerir el mal trago de perder la final por el ascenso por un solo gol de diferencia, de poco a poco encontrar las fuerzas para volver a empezar, de formar un conjunto aún más competitivo que el del año pasado, de apretar los dientes en una pretemporada muy exigente, porque la suerte suele acompañar a los que más trabajan. Pero, sobre todo, han sido tres meses necesarios para volver a ilusionarse con el balonmano.

Y precisamente eso, ilusión, fue lo que derrochó a raudales el conjunto navero, que durante todo el encuentro llevó ‘con el gancho’ al Fertiberia Puerto Sagunto, para terminar superándole por una diferencia muy amplia. Aunque sería un error pensar que solamente con ilusión se puede derrotar a un conjunto de tanta calidad como el levantino.

En el frontón de Nava que (toquemos madera) acogió ayer su último partido en la División de Honor Plata, hubo también balonmano de calidad, de mucha calidad, con acciones brillantes sobre todo en ataque, porque las defensas aún tienen que ajustarse, pero también hubo un intenso trabajo de preparación, que llevó al cuadro local a tratar de imprimir el ritmo más alto posible para desgastar al veterano conjunto del Puerto Sagunto, aunque ello supusiera no realizar cambios ataque/defensa, manteniendo desde el inicio del choque, y durante un buen número de minutos, al mismo sexteto en la pista.

Salvando el 0-1 inicial, el equipo visitante se mantuvo durante todo el duelo remando para intentar igualar los tirones del conjunto segoviano, que tras gol encajado buscaba el ataque rápido, pero sin arriesgar en exceso, eligiendo bien las opciones de lanzamiento. Carlos Villagrán se entendió a la perfección con un Adrián Rosales que pareció llevar toda la vida en Nava, cuando en realidad jugaba su primer encuentro oficial con el equipo, y el marcador siempre reflejaba la ventaja segoviana, en ningún caso exagerada, pero sí suficiente como para que el Puerto Sagunto no se viera cómodo en el partido.

EL FACTOR LAMARIANO

El portero del Viveros Herol Nava también ha tenido un verano duro, quizá algo más que el resto, porque le ha tocado restablecerse de una rotura muscular que se produjo en la semifinal del play off de ascenso, y se agravó en la final. A Yeray le tocó trabajo extra para llegar a tiempo al inicio de liga, y a pesar de que había alguna reserva en cuanto a su rendimiento, un problema en la muñeca de Ernesto le colocó de inicio bajo los palos. Su rendimiento fue simplemente extraordinario en la primera parte, y muy honrado en la segunda, porque en cuanto sintió que estaba bajando el nivel, le dio paso a Ernesto, que fue uno de los protagonistas de la segunda parte, con intervenciones de mérito (más un gol de costa a costa) cuando más se acercaba el Puerto Sagunto en el marcador.

Yeray fue quien minimizó algunas lagunas defensivas del Viveros Herol Nava durante un primer tiempo en el que la sensación que dejó el 16-12 era que el equipo segoviano había hecho muchas cosas bien, pero el visitante tampoco lo estaba haciendo tan mal como para merecer los cuatro goles de desventaja. Una exclusión para Toma Brakocevic a escasos instantes para el descanso dejaba abierta la puerta para que el Puerto Sagunto comenzara el segundo tiempo recortando las distancias.

APROVECHAR LAS OPCIONES

Sin embargo, la salida a la cancha del equipo de Dani Gordo superó ampliamente a la puesta en escena de los Vicent Nogués, que dio minutos de descanso a Diógenes Cruz, incluyendo a Oscar Garci en el central. No le salió nada bien el plan, porque a pesar de la inferioridad numérica, Nava siempre encontraba la manera de superar a la defensa visitante, en ocasiones demasiado hundida en los seis metros, dejando opciones para levantarse con una cierta comodidad tanto a Agus Casado como a Adrián Rosales.

Mención aparte merece la actuación de Carlos Villagrán, imposible de leer por parte de los jugadores levantinos, que no frenaron ni sus lanzamientos en apoyo, ni sus penetraciones, ni sus asistencias en el momento justo al resto de compañeros.

El Puerto Sagunto se descosió a poco de iniciarse esta segunda parte, en la que las manos rápidas de los naveros propiciaban contras claras. No se culminaron todas, pero sí las suficientes como para que el 22-15 campeara en el marcador, y Vicent Nogués se viera obligado tanto a reconvenir a sus jugadores como a darles un poco más de aire, porque algunos mostraban evidentes signos de cansancio.

La exclusión de Agus en las filas locales vino a poner un punto de inflexión en el partido. El conjunto visitante aprovechó un segundo aire de Guillermo Corzo para apretar a la defensa del Viveros Herol, obligada a no salir con tanta alegría a los lanzamientos desde los nueve metros porque el doble pivote que metía el Puerto Sagunto fijaba demasiado a los hombres de la zona central.

UN LÍDER, Y TODOS DETRÁS

Así llegó un parcial de 0-5 que llevó al electrónico de la fiesta del 24-17, a un terriblemente inquietante 24-22 cuando todavía restaba la mitad de la segunda parte. Habían pasado demasiadas cosas en el encuentro, el calor comenzaba a pasar factura, y en las filas locales los jugadores se miraban unos a otros buscando a alguien que liderara la reacción.

Ese alguien no tardó en aparecer. Carlos Villagrán cortó la remontada visitante con dos goles prácticamente consecutivos, Ernesto se reivindicó con varias paradas, y una exclusión para Diógenes Cruz descompuso tanto al Puerto Sagunto que el Nava le retornó el parcial de 0-5 corregido y aumentado, con lo que el partido se acabó aún con varios minutos por jugarse. De esta manera el Viveros Herol pudo recoger los primeros frutos de la pretemporada.

Compartir