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El Monteresma logró hacerse con el título de la Copa Delegación Provincial, al imponerse en la final del torneo al Cantalejo en un encuentro que decidió la calidad en la pegada del equipo de Palazuelos ante un oponente que dispuso de grandes ocasiones incluso para haberse adelantado en el marcador, pero al que le falló la puntería, y posteriormente las fuerzas pese a que hizo un ejercicio de pundonor sobre el campo de La Albuera, en otra tarde sofocante que propició que el partido se detuviera en el ecuador de cada parte para que los protagonistas pudieran refrescarse.

La polémica no tardó en llegar, porque no se había cumplido el primer minuto de partido, cuando un error en la salida del balón del Monteresma propició una rápida contra del Cantalejo, con el balón llegando en perfectas condiciones a César Rodríguez, que remató al larguero. Quiso el delantero briquero remachar de cabeza, pero fue empujado por un defensor en la misma raya de gol. El colegiado no apreció desde el campo una acción de penalti, y expulsión para el defensor del Monteresma, que desde la grada pareció más que evidente. Ninguno de los protagonistas quiso equivocarse, pero curiosamente, nadie criticó el primer error en la salida del balón del Monteresma, ni el del briquero César en el remate, con toda la portería para él. Eso sí, nadie perdonó el error del árbitro. Como (tristemente) pasa siempre.

CAMBIANDO EL SIGNO

Poco a poco el Monteresma fue igualando sobre el campo la buena puesta en escena del Cantalejo, arriesgando menos en la salida del balón jugado, y llevando el esférico a Javi Sanz y Ousama, que se mostraron como los jugadores más incisivos del cuadro de Palazuelos. Un centro de Javi Sanz que no encontró rematador, y un remate a la salida de un córner de Javi Trilla que no fue gol por centímetros fue la constatación de que el partido comenzaba a cambiar de signo.

El Cantalejo seguía presionando con insistencia, y dispuso de sus opciones antes de que llegara el primer tanto del partido. Dani Muñoz colocaba mal el cuerpo y remataba fuera cuando se encontraba en buena posición, y poco más tarde una buena presión del briquero obligaba al defensor a despejar en largo, rebotando el esférico en el atacante y obligando a Miguel Ángel a emplearse a fondo para poder enviar a córner.

La parada obligatoria por el calor para refrescarse fue el preludio del 1-0, al que se llegó por un error del portero del Cantalejo, que en lugar de despejar con el pie una cesión de su compañero Enrique, detuvo el esférico con las manos. Aunque las protestas no se hicieron esperar, la acción fue muy clara, y el libre indirecto fue colocado junto al palo con calidad por Javi Sanz.

UN GOL PSICOLÓGICO

El gol descompuso al Cantalejo tanto como vino a reforzar el sistema defensivo del Monteresma, que arriesgó en los primeros compases tirando la línea del fuera de juego con algunos despistes, para ir mejorando paulatinamente, lanzando contragolpes que en algunos momentos llegaron a ser incluso en superioridad por lo volcado que estaba el Cantalejo sobre el marco contrario.

En uno de esos contraataques, Ousama se fue por velocidad de dos rivales, y metió el balón en el corazón del área, donde Javi Sanz recortó al único defensor del Cantalejo que quedaba en el área, para superar a Carlos Arribas, colocando un 2-0 que ponía la final muy complicada para los briqueros con la llegada del descanso.
La remontada era misión casi imposible para el Cantalejo, obligado a hacer un sobreesfuerzo, sobre todo en el centro del campo, con el fin de poder dominar a un Monteresma que apoyado en la veteranía de Óscar Herrero y Javi Trilla en defensa, y en el trabajo de Manu Galindo en la medular, controlaba sin pasar por demasiados agobios.

Las sustituciones comenzaron a hacerse inevitables, porque el desgaste físico era importante. El Cantalejo tenía la intención, pero no el acierto, porque en cada ocasión en la que los briqueros podían colocarse en ventaja, no había manera de que el balón pudiera ser controlado en ventaja por los jugadores que más necesitaban marcar.

El acierto de Javi Sanz terminó por decantar la final del lado del Monteresma, que marcó sus dos goles en la primera parte

El partido pudo haberse metido en una dinámica diferente si Enrique de Diego hubiera acertado con una dejada de Salah en el segundo palo tras el lanzamiento de una falta, pero el balón se fue desviado. Poco más tarde, el briquero Javi Sanz se marchó por la banda izquierda, y su envío al área estuvo muy cerca de ser rematado por Alberto, pero el guardameta del Monteresma se adelantó lo suficiente como para desbaratar la acción ofensiva que hubiera metido al Cantalejo en el encuentro con media hora aún por disputarse.

El paso de los minutos fue afianzando al Monteresma, que ganó mucha movilidad con los cambios, aunque el Cantalejo apretaba en los balones divididos, y en algunas ocasiones saltaron chispas en duelos individuales. No se puede decir que la sangre no llegara al río, porque si en la primera parte el Cantalejo estuvo durante cinco minutos con un jugador menos por un golpe que recibió Enrique de Diego en la nariz, en el segundo tiempo fue Javi Trilla quien tuvo que pasarse algunos minutos fuera del campo intentando limpiarse la sangre de su rostro.

Farik tuvo la sentencia de la final a poco menos de veinte minutos para la conclusión, pero su cabezazo a bocajarro se marchó por encima de la portería de César. El 3-0 habría sido demasiado castigo para un Cantalejo que hizo una valiente apuesta intentando ser descarado y ganarle la final a un Monteresma que tiene un gen ganador, y que aprovcecha la pólvora que tiene arriba. Con los aficionados más pendientes de algunos incidentes en la grada que de lo que sucedía en el campo, los minutos se fueron desgranando hasta finalizar el choque con el triunfo del subcampeón de Liga ante un más que digno rival como el Cantalejo.