El centrocampista de la Gimnástica Segoviana Joaquín Martín ‘Quino’ y un contrincante del CP Villarrobledo intentan bajar un balón en un trance del juego. / JUAN MARTÍN - LA GIMNÁSTICA
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Si alguien se pensaba que, por el hecho de tener el rival problemas económicos, la Gimnástica Segoviana lo iba a tener fácil para pasar la eliminatoria, recibió en la tarde del sábado un buen baño de realidad, porque el conjunto azulgrana cayó en el Barranco del Lobo, y tendrá que remontar el 2-1 con el que acabó un típico partido de play off en el que el equipo de casa llevó la iniciativa, y el de fuera apretó cuando a sus rivales se les fue acabando la gasolina.

Que la tarde no iba a ser buena para la Segoviana se demostró en el primer minuto de encuentro, cuando tras el primero de los numerosos centros al área del equipo local, el balón le cayó a Dani Lozano tras un despeje defectuoso de Javi Marcos. El delantero local estrelló el balón en palo, abriendo de esta manera un primer tiempo en el que el técnico Jesús Castellanos demostró tener muy bien trabajado el partido, provocando continuos desequilibrios en la banda.

El 4-2-3-1 que colocó Manu González en el campo por las ausencias de Dani Calleja, Álex Conde y Asier Arranz demostró no ser el sistema idóneo para afrontar el encuentro. Los balones a la espalda de la línea de tres centrocampistas, y las constantes subidas de los laterales provocaban que tanto Anel como Javi Marcos tuvieran que salir de su posición, siendo mucho más vulnerables.

LOS PALOS

Y siendo inferior la Segoviana a su oponente, en dos ocasiones la suerte que le había sonreído en el primer lanzamiento del partido, le sacó la lengua posteriormente, con un remate al segundo palo de Javi Marcos tras el lanzamiento de una falta que se encontró con el poste.

Poco después, Manu González cambió de banda a Domingo y Juan de la Mata, pero no solo no le funcionó el cambio, sino que le vino bastante peor, encajando el 1-0 tras una jugada extraordinaria del Villarrobledo, sacando el balón desde atrás con claridad, llevándoselo a la banda derecha donde Nacho Huertas le dio pausa, el cambio de juego hizo llevar el ataque a la otra banda, donde Manolo Molina puso el esférico al corazón del área, donde Juanma Montero se hizo con él, y remató con fuerza. Facundo estuvo cerca de despejar, pero no pudo.

LOS LATERALES, UNA PESADILLA

Quiso dar la Segoviana un paso adelante, y en uno de los escasos acercamientos con un poco de sentido del conjunto gimnástico, Mika cedió a Juan de la Mata, que desde la frontal lanzó con mucha intención a la escuadra, protagonizando el segundo disparo al palo de los azulgranas.

Pero bastó con que los larguísimos laterales locales volvieran a pisar terreno gimnástico para que de nuevo el peligro rondara el área de Facundo. En muy pocas ocasiones a lo largo de la temporada, la Segoviana se ha visto más incómoda sobre el terreno de juego, con doble manguerazo minutos antes del choque, que vino a favorecer el juego de toque de los manchegos, que si bien es cierto que no volvieron a chutar a portería, sí controlaron el partido a base de posesión, mientras que el equipo segoviano lo hacía por empuje, pero no por juego.

LOS CAMBIOS MEJORAN

En el segundo tiempo, los cambios tácticos en la Segoviana fueron surtiendo efecto, porque Juan de la Mata cogió galones en el centro del campo, y Javi Marcos también fue imponiendo su físico ante los delanteros locales. El Villarrobledo comenzó a mirar más hacia detrás que hacia delante, porque los azulgranas habían adelantado líneas, y en un gran envío en profundidad de Juan de la Mata hacia Agus Alonso, el delantero visitante cayó en el forcejeo con Manolo Molina. El colegiado señaló penalti, y Mika engañó al portero, marcando el 1-1 que parecía el objetivo gimnástico.

Tanto fue así, que los visitantes se tomaron un respiro, y el justo para que el lateral derecho Pablo García, el mejor de todos los que pisaron el campo, superó de nuevo a Rubén para poner un centro medido a la cabeza de Juanma Moreno, que envió el 2-1 a la red.

El segundo directo al mentón no le cayó a la Segoviana excesivamente mal, porque los cambios fueron mejorando el aspecto del equipo. Más trabajador y mejor colocado sobre el campo, el conjunto de Manu González se fue a por el rival, aún a riesgo de encajar el tercer tanto, demostrando que el Villarrobledo es un equipo que se defiende con el balón, porque sin él sufre en exceso.

Una nueva caída de Agus Alonso en otro forcejeo con dos defensores (que tenía más pinta de penalti que el anterior) y unas claras manos dentro del área de Dani Cabezuelo a remate de Anel enfadaron a la parroquia azulgrana con un colegiado al que le pesó la conciencia del 1-1. La Segoviana se lo dejó todo para el partido de vuelta, que se puede ganar… aunque el rival no es ni mucho menos una bicoca.