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Las carreras populares siempre presentan dos caras. La que se ve resulta impactante, con miles de deportistas dando color a las calles por las que se desarrolla la competición. La otra, la que no alumbran los focos, es la del trabajo organizativo, una labor ingente que nunca suele estar bien valorada, y que tiene que solucionar con buena voluntad determinados problemas que pueden convertirse en algo más serio que una simple anécdota.

La Carrera Fin de Año que desde hace varias ediciones organiza el Instituto Municipal de Deportes, se encuentra con los mismos problemas que todas las pruebas populares, e incluso algunos más, puesto que la carrera del 31 de diciembre tiene mucho de familiar y eso conlleva una serie de riesgos, más allá de la presencia de los ‘intrusos’, personas que disputan la prueba sin haber formalizado su inscripción, un hecho que sorprende cuando el coste de participar en la Carrera Fin de Año es de cinco euros presentando el carnet del IMD, y de dos euros en el caso de las carreras de menores.

En esta edición de la prueba, los números reflejan un problema aún mayor que el de los intrusos. Los atletas inscritos en la prueba grande de la Carrera Fin de Año fueron 2.608, una cifra que en la línea de meta siempre debería ser menor por aquello de las lógicas retiradas. Por eso no se entiende demasiado que el número de deportistas que ‘picaron’ su entrada en la línea de meta fuera de… 2.660.

NIÑOS ENTRE MAYORES

La realidad de la carrera, esa que cualquier espectador pudo comprobar, fue que la presencia de deportistas de categoría infantil en la prueba grande fue muy superior a la de ediciones anteriores. Así lo confirmó a esta Redacción uno de los miembros de la organización de la prueba, que señaló la imposibilidad que tuvieron para ‘sacar’ a los menores de una prueba para la que no estaban inscritos “porque los propios padres nos ponían todas las trabas del mundo, alegando que querían correr con sus hijos”. Así, con el chip aún activado tras disputar la carrera de menores, los jóvenes atletas disputaron la de mayores, sin tener en cuenta el evidente riesgo que existe cuando un atleta infantil quiere correr una prueba senior.

Hay que recordar que, en el caso de accidentes, la organización de la Carrera Fin de Año sólo cubría los de los participantes “federados y no federados” que quedaban cubiertos por un seguro de responsabilidad Civil. Además, en el artículo cinco del Reglamento, la organización establecía que “igualmente los no federados, estarán cubiertos por un seguro de accidentes, mientras que los corredores federados, en caso de cualquier contingencia deberán acudir a su seguro deportivo. Quedan excluidos los casos de padecimiento latente, imprudencia, inobservancia de las leyes, etc…”.

300 DEPORTISTAS PREBENJAMINES

Las pruebas de menores se desarrollaron sin incidentes graves, aunque no faltaron las escenas de nervios de algunos familiares en la zona de meta al perder de vista a sus hijos. Difícilmente la zona del Azoguejo se puede aprovechar más de lo que se hace en la tarde del 31 de diciembre, aunque la organización intentará seguir mejorando. En total fueron 863 los atletas de las categorías prebenjamín a cadete que finalizaron sus diferentes carreras, con especial relevancia para las categorías de prebenjamines, tanto en chicos como en chicas, ya que ambas sobrepasaron con amplitud el centenar de participantes.