Publicidad

Adrián Rosales ha pasado el ecuador de la recuperación de la rotura del ligamento cruzado anterior que se produjo en el partido de la Copa del Rey que el Viveros Herol Nava disputó el pasado 17 de octubre frente al Teucro. El lateral gallego, operado el 26 de octubre, sabe lo que es pasar por una larga recuperación, y por ello entiende que la paciencia es una virtud, “porque te mueves en un carrusel de emociones. El día que empiezas a ver un poco mejor la lesión, haces un poco más de carga de trabajo, pero al día siguiente la rodilla se queja, y entiendes que tienes que ir más despacio, aunque no se te quita ese punto de frustración. A nadie le gusta estar lesionado, aunque la evolución esté siendo positiva”.

Sentado en la grada, Adrián ha podido comprobar día tras día el crecimiento que está teniendo el Viveros Herol Nava, “y esto hace que me fastidie algo menos no poder ayudarle. Cuanto menos se acuerden de mí, mejor, y eso es lo que está pasando. Los compañeros están muy metidos en una dinámica positiva, y entre todos han logrado aportar lo que yo no puedo hacer ahora”.

TODOS SUMAN

Sin embargo, Rosales no cree que su lesión haya tenido algo que ver en la mejora del equipo, “porque han influido muchos factores. El equipo está muy motivado, y salvo la mía, no ha tenido lesiones importantes que hayan provocado muchas jornadas de baja. Si además a eso se une que la plantilla está consiguiendo que los marcadores reflejen su buen momento, todo suma”. Porque no hay que olvidar que el Balonmano Nava lo ha ganado todo en casa, “y ha demostrado fuera que tiene entidad como para ganar partidos importantes como el de Sagunto, que fue un punto de inflexión”, afirma el lateral, que pone el énfasis en el aspecto mental, “ya que esos triunfos reafirman al equipo en su buen momento, pero también mandan una señal a los rivales, que saben que se enfrentan a un equipo difícil de superar”, sobre todo en Nava. “La parte psicológica es muy importante en balonmano”, afirma Adrián.

El lateral del Viveros Herol llegó a Segovia desde la Liga francesa, en la que estuvo durante dos temporadas, “así que estaba un poco desconectado de lo que era la Plata”. Pero transcurrida una vuelta de la competición, ya puede afirmar que “ésta es una competición en la que se puede dar cualquier resultado, y ya lo comprobamos nosotros, que empatamos un partido en la cancha del Sant Martí, algo que pocos esperaban. Todo el mundo en esta categoría pelea muchísimo, el ritmo es muy alto, y a equipos acostumbrados a jugar en Asobal, como puede ser el Puerto Sagunto, les cuesta adaptarse. El nivel es muy alto”.

UNA ADAPTACIÓN SENCILLA

Por ello es importante el trabajo desde el cuerpo técnico, y por ese lado Adrián Rosales alaba la labor de Dani Gordo, “porque aún siendo de una escuela diferente a la mía, ya que él es de la de Valladolid, me adapté bien a lo que me pedía. Bastante más complicado fue para mí el primer año en Francia, a las órdenes de un entrenador serbio”.

Respetando al máximo los plazos de recuperación de una rotura de cruzado, el gallego podría estar disponible para el técnico en las últimas jornadas de la competición, aunque la cautela preside las intenciones de Adrián: “Una cosa es lo que quiero, y otra lo que debo. Y tal y como veo al equipo, aún sabiendo que no hemos ganado nada hasta ahora, ya he comentado a mis compañeros que no quiero volver a jugar en esta categoría nunca más. Me gustaría poder ayudar en los partidos del final de temporada, más por un reto personal que por un objetivo realista. Pero si tengo que elegir, prefiero recuperarme bien, y poder ayudar al equipo desde el principio de temporada en la Asobal. Ojalá sea así”.