Los jugadores del Viveros Herol Nava celebran con sus aficionados la victoria ante el Vestas Alarcos que le colocan muy cerca del ascenso directo. / DANIEL PÉREZ
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En un duelo que mientras se planteó en la pizarra estuvo igualado, pero cuando se llevó al apartado anímico terminó desnivelado para los locales, el Viveros Herol Nava dio el paso prácticamente definitivo al superar al Vestas Balonmano Alarcos en un encuentro electrizante de los de Dani Gordo, que por primera vez en toda la temporada se vieron en cuadro para solventar un partido complicado, pero que contó con una afición incansable que le dio el aliento extra cuando en algún momento puntual fallaron las fuerzas.

Por aquello de no dar pistas, el club no hizo saber que tanto Yeray Lamariano como Alonso Moreno habían caído lesionados a lo largo de la semana, así que la sorpresa para los aficionados que llenaron el pabellón de Nava fue monumental cuando vieron al guardameta en la grada, y al lateral sobre unas muletas. Teniendo en cuenta que Adrián Rosales y Paco Bernabéu tampoco eran de la partida, no cabe duda que había una cierta inquietud en al bando local al ver a cuatro jugadores determinantes en la grada.

DEMASIADA ANSIEDAD

Y esa inquietud se convirtió en algo más durante los primeros diez minutos de partido, en los que la ansiedad de los jugadores segovianos se notaba en cada lanzamiento, en cada pase, e incluso en cada repliegue. El Viveros Herol estaba tan incómodo sobre la pista como lo estaban los seguidores en sus asientos, y aunque Dani Gordo lo veía venir, y en el minuto cuatro ya había depositado en la mesa la tarjeta verde para frenar el partido, James Parker en los lanzamientos desde zona central, y Brian Negrete corriendo las contras, parecían imparables, poniendo el 8-10 superado el primer tercio.

El técnico del Alarcos, Javier Márquez, controlaba el partido desde el banquillo con sus cambios defensivos del 6:0 al 5:1 a los que no terminaba de adaptarse el conjunto local. Pero si algo tiene el Balonmano Nava es que sabe mantener un ritmo constante, y en cuanto el Alarcos se tomó un respiro, los de casa redujeron la distancia a la mitad, con Darío Ajo trabajando muy bien en los seis metros, y mejorando su porcentaje de aciertos.

El respiro del equipo de Ciudad Real duró más de lo que a su técnico le hubiera gustado, porque superado el ecuador del primer tiempo, el Viveros Herol había serenado sus nervios, y tanto Carlos Villagrán como Agustín Casado encontraban mejores líneas de pase, y Oleg echaba una mano con sus tiros. Cierto es que el equipo aún recibió varias contras en la primera parte que le impidieron culminar la remontada pese a contar con algunas oportunidades para hacerlo antes del descanso, pero la realidad fue que el 13-14 con el que se llegó al intermedio, en un último minuto en el que el más listo (que curiosamente suele ser Nicolo D’Antino) se llevó el gato al agua dejando casi cerrada la desventaja, señalaba que en el Guerrer@s Naver@s había dejado de llover.

TODOS A SUMAR

Así lo entendieron también los jugadores locales, que aprovecharon la única exclusión del Alarcos en todo el partido para igualar el choque y ponerse en disposición de culminar la remontada. La defensa local elevó muchísimo su nivel, tanto como bajó el ataque ciudadrealeño, demasiado previsible, y cuando Agus Casado colocó el 15-14, la fiesta en la grada comenzó a ser completa.

El partido dejó de jugarse en la pizarra para bajarse al barro de los balones divididos, de los contragolpes y de las acciones individuales al filo del pasivo. La defensa 5:1 de los visitantes hizo agua en cuanto en cuanto el Nava propuso un ataque de dos para dos en la zona central, con Carlos Villagrán demostrando los quinientos años (o así) que lleva jugando a esto con Darío Ajo, y aunque el rival consiguió en dos ocasiones reducir la desventaja de tres goles hasta uno, con César Beret tratando de mover algo más al equipo, la realidad del encuentro señalaba que el Viveros Herol estaba en disposición de romperlo.

Y así lo hizo, machacando a la contra en casi tantas ocasiones como su oponente lo había hecho en la primera parte. La defensa era tremendamente efectiva, a pesar de que Álvaro sufrió un problema en su tendón de Aquiles mediado el segundo período que le llevó al banquillo. Pero Oleg lo hizo tan bien como el portugués, y el 6:0 segoviano, tan dinámico en las salidas a los nueve metros, como rocoso en los lanzamientos contrarios, siguió siendo infranqueable, dejando en once goles a su oponente tras el descanso.

Los últimos minutos fueron una fiesta. La grada celebró la victoria mucho antes de que sonara la bocina, y celebró algunas acciones espectaculares con las que los jugadores locales cerraron su victoria. Sin Yeray, sin Adrián, sin Paco Bernabéu, sin Alonso Moreno y después sin Álvaro, el Viveros Herol Nava volvió a demostrar, en el momento más importante de la temporada, sus señas de identidad: Un club, un pueblo, una afición. La Asobal es solo cuestión de tiempo.

Dani Gordo

«Quedan seis fechas todavía, y aunque la tarea no está terminada, sí es cierto que en estas dos últimas semanas hemos dado un paso muy importante»