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El atacante de la Gimnástica Álex Conde se dispone a ejecutar un pase durante el partido. / JUAN MARTÍN-LA GIMNÁSTICA
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La Gimnástica Segoviana cumplió con la tradición que afirma que el equipo azulgrana no pierde en el abulense campo de El Mancho, donde también (para desgracia azulgrana) se cumplió el obligado precepto de sufrir ante un rival perfectamente acoplado a un terreno de juego que siempre complica las cosas. Al final hubo reparto de puntos en un partido que tuvo bastante más de tenis que de fútbol.

Con Ramsés dirigiendo las operaciones en el banquillo azulgrana, puesto que Manu González no se desplazó hasta Cebreros después de haber estrenado paternidad hace muy pocos días, la Segoviana que saltó al campo fue muy parecida en su once inicial a la que superó a La Bañeza, con los cambios de Anel por Charly, y de Dani Arribas por Kike, pero con una apuesta radicalmente distinta a la de ocho días antes. Si en La Albuera el equipo gimnástico salió con la intención de dominar a su oponente a base de rasear el balón, en El Mancho la imposibilidad de hacerlo sin que el esférico pareciera un dodecaedro provocó que el estilo de juego se basara más en los balones en largo. Teniendo en cuenta que la Cebrereña juega a lo mismo, al menos en casa, el balón se movió mucho más por el cielo que por el irregular suelo.

DE LA NADA, A UN PAR DE GOLES

Los primeros compases del encuentro estuvieron marcados por la igualdad entre ambos contendientes y sin claras aproximaciones a una y otra área. Nadie parecía quererse hacer con la batuta de un choque que hasta los 10 minutos no gozó de la primera aproximación: la protagonizó Dani Arribas, cuyo intentó no encontró el camino de la portería. La Cebrereña respondía con balones que buscaban a David Terleira, que se las tuvo tiesas con Anel durante todo el partido. Los de Pepe García conseguían así incomodar a una Segoviana que, sin embargo, inauguraría el marcador.

En una jugada sin aparente peligro superada la media hora de juego, Iván recibió el balón en zona de tres cuartos de campo y recortando hasta a tres defensores de la Cebrereña logró hacerse con el ángulo de tiro idóneo para marcar el primer gol de la tarde con un lanzamiento cruzado desde el borde del área. La Segoviana había hecho lo más difícil, y tocaba aguantar la esperada reacción local, porque el tanto, lejos de dejar noqueado al contrario, provocó fue una reacción inmediata por parte los abulenses, que apretaron hasta conseguir la igualada.

Un gran gol de Ivi fue contrarrestado por el tanto de Perdi, y aunque ambos conjuntos tuvieron ocasiones, el empate fue inevitable

Así las cosas, tan sólo tres minutos después, Perdi recibió dentro del área visitante un perfecto pase después de un error en la salida del balón gimnástica, y revolviéndose entre dos contrincantes que dejó en el suelo, batió a Facundo con un potente latigazo. La alegría le duró poco a los visitantes, que probaron sin suerte volverse a poner por delante antes del descanso, aunque los últimos cinco minutos no tuvieron dominador. La Cebrereña se acercó al 2-0 gracias a la entrega de Súper, entrando por la banda y peleando dentro del área, y con un lanzamiento lejano de Perdi que atajó Facundo justo antes del pitido final.

El paso por vestuarios no dejó cambios en las filas, pero si una buena dosis de concentración que se reflejaba en la cara de los jugadores en su vuelta al verde. La tónica de los instantes iniciales en la reanudación la conformaba la espera de ambos conjuntos de un fallo del contrario. El riesgo era mínimo y las jugadas de peligro llegaban a balón parado: en el minuto 54, Dani Tena lanzaba una falta que no llegaba a incomodar a la defensa, y acto seguido Rubén encaminaba un poco más el lanzamiento a Gordo. No obstante, transcurrían los minutos y el 1-1 no se movía.

MÁS NERVIOS QUE OCASIONES

El juego directo y los balones en largo de manera constante caracterizarían el encuentro. Los jugadores segovianos, a sabiendas de las características del terreno de juego, no tratarían de desplegar un juego elaborado, conformándose con la baza del pelotazo y luchar los balones por alto. El colegiado señalaba en el minuto 68 una peligrosa falta centrada en el borde del área visitante que David Terleira mandaba directa a la escuadra de Facundo, ante la atenta mirada y las lamentaciones de sus compañeros, que veían culminarse la remontada ante un gran rival.

Ramsés apostaba por lanzar a su equipo al ataque, y Mika, que había salido desde el banquillo minutos antes, trató de entrar por banda con el balón controlado, pero el efectivo trabajo de Ruba y Juanma mantuvo una sólida defensa cebrereña. A cuatro minutos del final, Asier metía el miedo en el cuerpo a los aficionados locales, con una posición privilegiada para lanzar dentro del área, pero su disparo se marchó demasiado alto. En las postrimerías todo serían nervios, tanto para jugadores como para aficionados. Con idas y venidas, la Segoviana apretaba tratando de llevarse algo más que el empate mientras que la Cebrereña echaba el resto con un cansancio acumulado aparente, pero siempre amenazando en las acciones a balón parado, que la Segoviana logró defender con acierto.

Al final, reparto de puntos justo y aunque la Segoviana ve frenada su buena racha, lo cierto es que todavía no conoce la derrota, algo que debe servir para mantener intacta la confianza en los hombres de Manu González.