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Que los goles son la salsa del fútbol es una de esas verdades que siempre se comentan. Las buenas jugadas, las combinaciones, los sistemas… forman parte del plato, pero es el gol el que lo da sabor.

El problema llega cuando en ese plato que es un partido de fútbol sólo está la salsa, y no te puedes llevar a la boca más que cuatro cucharadas de rico aderezo, pero nada que masticar. Es cierto que se te queda un sabor agradable en un primer momento, pero con el paso de los minutos te das cuenta de que lo que tienes es hambre.

Y los poco más de 600 valientes que poblaron las gradas de La Albuera se quedaron con ese hambre de fútbol, de juego combinativo, de acciones dignas de aplauso, de paradas… porque la Gimnástica Segoviana puso el condimento marcando cuatro goles de bella factura al Briviesca, pero la realidad fue que, salvando la salsa, no hubo demasiado más sobre un campo de La Albuera que, por más que se empeñen los operarios municipales, es imposible que se encuentre en buenas condiciones en esta época del año.

UNA RACIÓN DE EXCUSAS

Poniendo las excusas por delante, pueden servir varias. La ya mencionada del terreno de juego, el hecho de retornar a la competición tras un paréntesis navideño que siempre rompe el ritmo, el frío para regalar que siempre afecta, o incluso el cambio de sistema de juego que Manu pretende implantar en la Segoviana, convirtiendo al equipo en más vertical, pero en ocasiones menos preciso. Todo ello, aderezado con una alineación con algunos jugadores fuera de su posición natural, y el hecho de tener enfrente a un rival de los situados en la zona baja de la tabla, dieron como consecuencia un partido frío hasta el exceso, y en el que más allá de los goles apenas se presenciaron acciones de mérito.

El Briviesca salió a La Albuera pensando en dar buena imagen, y a pesar de los goles lo logró. Con las limitaciones de un conjunto regañado con el gol, el once de César Rodríguez quiso ser descarado, y con una presión alta puso en dificultades la salida del balón azulgrana, ayudados por las numerosas imprecisiones en las entregas por parte de jugadores poco acostumbrados a fallar. Además, como quiera que Anel y Charly parecían hablar idiomas diferentes (en realidad Charly pareció hablar un idioma distinto que el resto de sus compañeros, porque no se entendió prácticamente con ninguno), el centro de la zaga local dejó de ser un muro para convertirse en un queso de Gruyere. Otra cosa es que los delanteros visitantes probaran a Facundo, que no fue el caso más que en varias acciones de saque de esquina en las que el guardameta gimnástico hizo gala de seguridad.

Mika se salvó del tono gris del conjunto azulgrana en el encuentro, con dos asistencias y varias acciones de mérito

Por muy floja que esté la Segoviana en alguno de sus partidos en la Tercera División, siempre cuenta con la calidad de sus futbolistas para, de un chispazo, conseguir un gol. Así Quino, que ya había probado suerte un poco antes con un lanzamiento que se marchó fuera por poco, ajustó un poco más su punto de mira, y tras recibir de Asier en la frontal, culminó por la escuadra la mejor acción coral de la Segoviana en el partido. Golazo.

Pero, aún estando por delante en el marcador, el equipo local no mejoró en la calidad de su fútbol, e incluso el Briviesca reclamó un penalti por una caída de Seda después de una entrada de Manu en una acción en la que el delantero burgalés se metió en el área con demasiada facilidad. El árbitro no vio nada, como durante casi todo el partido, y el choque volvió a congelarse durante otros veinte minutos, los que tardó Mika en hacerse con un balón cerca de la banda izquierda, superar al defensa y remontar la línea de fondo para enviar atrás, donde Elías se aprovechó del error de la defensa para poner el 2-0 con el que los dos equipos se marcharon a los vestuarios, y los aficionados se subieron un poco más las bufandas.

LA SEGUNDA, DE HIPOTERMIA

Con el termómetro en plena tiritona, comenzó una segunda parte en la que de nuevo el Briviesca se esforzó por dar buena imagen, aún a costa de correr sus buenos kilómetros detrás de una pelota que por momentos parecía querer escapar del campo por su cuenta. La Segoviana tocó un poco mejor (aunque tampoco una barbaridad) el esférico, y los acercamientos sobre la meta defendida por Marco fueron más numerosos que en la primera parte.

La entrada de Domingo por Elías coincidió con la del visitante Alberto por un Álvaro que se perdió en protestas, y el partido pareció agitarse un poco, porque el delantero del Briviesca realizó un par de acciones con cierto peligro, mientras que Domingo se encargó de poner un poco más de orden en un centro del campo donde no había forma de que los solistas tocaran la misma pieza musical. Los laterales hacían el derroche físico habitual, los apoyos eran los correctos… pero el juego no era ni mucho menos fluido hacia el marco contrario.

LA CALIDAD CALIENTA EL FINAL

De nuevo tuvo que ser Mika quien sacara al encuentro del congelador. El artillero de la Segoviana, ayer convertido en asistente, recogió un buen envío en profundidad de Charly hacia su desmarque, se zafó del defensa con el tiempo justo para ver libre a Álex Conde en la frontal, y le envió el esférico para que el atacante azulgrana armara su pierna izquierda y pusiera el balón ajustado al palo, lejos del alcance de Marco. Otro gol de bella factura.
La lógica del partido era que el Briviesca se fuera viniendo abajo con cada gol, como también con cada carrera en pos de la pelota. Así los últimos compases del choque fueron de dominio total de los de casa, ya con Juan de la Mata y Dani Calleja sobre el campo.

Precisamente fue Calleja el autor del cuarto tanto azulgrana, conseguido de falta directa y tan digno de aplauso como los anteriores, con el que la Segoviana cerró su victoria, aunque hubo ocasiones gimnásticas para haber sumado algún tanto más, y también un tímido acercamiento visitante para haber inquietado algo más a un Facundo que se pasó el segundo tiempo haciendo ejercicios para no quedarse helado. El equipo de Manu González sumó tres puntos que la lógica le anticipaba antes del partido, y prosigue la pelea por el liderato de la competición. Ya vendrán días mejores, en lo futbolístico, y también en lo climatológico.