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Schuster, durante el entrenamiento conjunto que llevaron a cabo el Dalian Yifang con la Segoviana en La Albuera. / N. LLORENTE
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Bernd Schuster impone. Ya lo hacía como jugador, que no todos llegan a jugar, y a destacar, en los tres conjuntos más grandes de la liga española, y ahora lo hace como técnico, probando suerte en el Dalian Yifang de la Súper Liga china, al que trata de sacar de su mala situación clasificatoria en una aventura, la del fútbol chino, en la que paulatinamente se están embarcando más jugadores y entrenadores extranjeros. Como máximo responsable del equipo oriental, El técnico alemán volvió a Segovia, ciudad que conoce bien después de hacer varias pretemporadas en La Albuera cuando entrenaba al Getafe.

¿Por qué Segovia para hacer esta concentración?

Yo quería venir a España para hacer esta pretemporada. Tengo mucha amistad con Miguel Ángel Gil por los años que pasé en el Atlético de Madrid, y mucha vinculación con Los Ángeles de San Rafael. Sabemos que las condiciones son perfectas, y recuerdo los años que estuve en Segovia dirigiendo al Getafe, que siempre terminábamos jugando un partido con la Segoviana. Esto era lo que buscábamos, jugar unos partidos amistosos cerca de donde estuviéramos, aunque la fecha fuera complicada. Afortunadamente ha habido muy buena predisposición para poder llevarlos a cabo.

¿Las condiciones de trabajo en el Dalian Yifang son difícilmente mejorables?

En realidad las hemos creado nosotros desde que hemos ido. Cuando llegamos incorporamos un grupo de trabajo muy español, con médicos, fisios y recuperadores también de España, y hemos pasado de tres a nueve miembros del cuerpo técnico, lo que es algo muy bueno y refleja el buen trabajo que se hace futbolísticamente en España, que está reconocido en todo el mundo, y ahora en China. Fue el propio club, y no yo, quien buscó a estos especialistas españoles, y para mí está muy bien, porque estamos muy lejos de casa, y cuanto más arropados estemos, mejor podremos estar.

De China se decía que los futbolistas iban allí a retirarse, pero da la sensación de que empieza a no ser así.

China empezó muy fuerte en el apartado económio, y ahora va para menos. Es cierto que se dan cantidades que son impensables en Europa, pero dura muy poco. Los clubes son muy exigentes, y es cierto que pagan contratos impresionantes a algunos jugadores, pero están exigiendo a tope, porque como no ganes ya están a tu lado preguntándote qué ha sucedido. Ellos pagan, pero vigilan su inversión, y quieren que los extranjeros marquen la diferencia. Los pagan mucho, pero también los vigilan mucho.

¿Las selecciones pequeñas ya no lo son tanto en este Mundial?

Creo que desde hace años estamos viendo que las selecciones ‘pequeñas’ o ‘medianas’ se han acercado mucho a las grandes, a las que cada vez les cuesta más ganar. Es cierto que tienen épocas, como están pasando ahora los alemanes o los brasileños, y ahora estamos viendo a una Bélgica a la que ya se le veía venir desde hace años, porque está fuerte. Además, muchas selecciones cuentan con futbolistas que están jugando en equipos muy fuertes de Europa, que juegan Champions, que ganan ligas, y de ahí se aprovechan. Jugar en Alemania, en Inglaterra, en Italia… sube el nivel de las selecciones y están dando una buena ‘sudada’ a los grandes.

¿El nivel de los entrenadores también se ha elevado?

Sin duda, y en ello ha favorecido que los clubes le hayan quitado el trabajo de oficina, que no es el que tiene que hacer. Es tan amplio el abanico de lo que ahora hay que trabajar que hay muchos más profesionales al lado del entrenador, y éste ya sólo se ocupa de entrenar. La bola se ha hecho muy grande para nosotros, pero a los entrenadores que llegan desde abajo no les cuesta adaptarse.