d3-1am-balonmano-nava-zarautz
El joven Óscar Marugán intenta superar al portero del Amenábar Zarautz en una acción de ataque del Viveros Herol Nava. / AMADOR MARUGÁN
Publicidad

El Viveros Herol Nava ha alcanzado una velocidad de crucero que no está siendo sencilla de seguir por sus rivales, por lo menos en los encuentros que el equipo segoviano juega en su pabellón. Si en la séptima jornada de liga fue el Bordils quien encajó una abultada derrota pese a que ofreció una más que buena imagen, en la tarde del sábado fue el Amenábar Zarautz quien se llevó un severo correctivo de Nava de la Asunción, siempre por detrás de un conjunto que volvió a desplegar muchos recursos tanto ofensivos como defensivos, ante los que el cuadro vasco sólo opuso destellos de algunos jóvenes jugadores, pero poco más.

Casi cuatro minutos tardó el equipo local en hacer su primer ataque en estático, cuando el marcador señalaba 2-0, y los de casa ya habían errado dos contragolpes claros, con un lanzamiento fuera de Agus, y otro al portero de Óscar Marugán, un joven navero que apunta muy alto, y que tuvo sus minutos mostrando un buen nivel, sin cortarse un pelo ante los defensores visitantes, aunque no pudiera marcar.
Superado el minuto cinco de partido, ya se pudo advertir la defensa 5:1 de Zarautz sobre Agus, pero el Balonmano Nava tiene bien aprendida la lección, y con la aportación coral de todos los jugadores, casi tres minutos más tarde el técnico del Amenábar se vio obligado a parar el partido, porque el 7-2 que campeaba en el electrónico no auguraba nada bueno para sus intereses.

UNA BREVE REACCIÓN

La reacción del conjunto vasco fue la que hace pensar que el Zarautz es más equipo de lo que mostró durante 50 minutos en Nava. Con una defensa más activa, buscando los contactos y llevando al Viveros Herol a su terreno, el cuadro visitante endosó al local un parcial de 0-4 que puso algo de emoción al marcador, con los de casa sumando pérdidas que provocaban fáciles contras de su rival.

Dani Gordo no quiso parar el partido, sino que dio una jugada más de confianza a sus hombres, que no tardaron en responder. Carlos Villagrán entró en acción, y los hombres de primera línea buscaron y encontraron las esquinas de la portería defendida por Ballesteros, que se volvió tan trasparente que tuvo que ser sustituido mediado el primer tiempo, porque no había manera de que detuviera un lanzamiento. Urtiz Otegi no mejoró a su compañero bajo los palos.

El Viveros Herol Nava había cortado tan en seco la reacción de su oponente, devolviendo la renta favorable de cinco goles con pasmosa facilidad, que el Amenábar ya no volvió al partido, acumulando muchos minutos sin marcar, de tal manera que el 16-8 a cinco para la conclusión dejaba el partido prácticamente visto para sentencia, sin que los locales tuvieran que emplearse con fuerza excesiva en la defensa, sin sumar exclusiones en los primeros treinta minutos, y marcando goles de todos los colores a la hora de culminar las acciones de ataque.

Los siete tantos de renta con los que ambos conjuntos se marcharon a los vestuarios dejaban el encuentro pendiente de lo que hiciera el cuadro segoviano, que bien podía relajarse en exceso permitiendo que su oponente se metiera en el partido, o podía mantener el ritmo para evitar sorpresas posteriores. Los naveros hicieron lo segundo, y aunque no se puede negar que los componentes del Zarautz elevaron su intensidad en la defensa, y en este apartado de nuevo los colegiados tuvieron la mala costumbre de valorar de distinta manera acciones similares, la realidad fue que los porteros del conjunto visitante ayudaron más bien poco.
Toma Brakocevic y Oleg Kisselev se hincharon a marcar, aunque la palma se la llevó Nicolo D’Antino, que demostró calidad en la finalización de la contras. Así que, con la victoria decidida en favor del conjunto navero, era el momento de fijarse en los detalles que muchas veces se alejan del foco por culpa de un marcador igualado.

UN SEXTETO SIN EXTREMOS

De esta manera, durante varias jugadas se pudo ver a un sexteto con Carlos Villagrán organizando la orquesta, con Alonso y Llopis secundándole por la derecha, y Toma y Oleg por la izquierda. Un sexteto sin extremos en el que, curiosamente, varias acciones sí finalizaron por los costados. Además, los minutos de descanso para Álvaro y Agus dieron la oportunidad de ver a una 6:0 navera con mucha más movilidad y sin tanta necesidad de salir a los laterales, porque apenas hubo lanzamientos exteriores de los visitantes, en los que destacaron las culminaciones desde el extremo a brazo cambiado de Beristain, y la aportación del joven Balenciaga.

No faltó la preocupación en el último tramo del partido, con Oleg volviendo a sufrir las molestias musculares en la región abdominal. Una semana tiene el joven jugador para recuperarse, porque la próxima semana, en Barcelona, el Viveros Herol tendrá una cita de máxima exigencia, con el liderato en juego, ante el Barca B.