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Darío Ajo, llegando a los seis metros, intenta el lanzamiento hacia el marco rival. / AMADOR MARUGÁN
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El Balonmano Nava siempre se ha destacado por cuidar de su cantera, y estar siempre pendiente de los jugadores de la casa. Así, no se podría entender de otra manera que la primera incorporación confirmada del equipo de cara a la campaña 2018/19 no fuera otro que el de un jugador de Nava de la Asunción, Darío Ajo Villarraso, uno de los pilares del equipo durante varias campañas y que la pasada temporada, pese a causar baja para poder finalizar sus estudios, no dudó en echar una mano al equipo durante el mes en el que las bajas asolaron a la plantilla del Viveros Herol.

Una vez finalizados sus estudios, el pivote segoviano retorna al equipo para echar una mano tanto en el apartado defensivo, ya que destaca por su labor en el centro del 6:0, como en el ataque, puesto que ofrece a Dani Gordo una alternativa más para el trabajo en los seis metros junto a las que ofrecen tanto Filip Martins como Andrés Alonso.

Evidentemente las bajas de Alberto García, Isma Juárez y Álex Tello ‘obligan’ a firmar un extremo derecho como mínimo, además de un lateral izquierdo, pero la presencia de Darío Ajo vendrá a liberar de labores defensivas a jugadores como Agustín Casado o Carlos Villagrán, que en la campaña anterior tuvieron que desdoblarse en defensa y en ataque.

Darío mostró la ilusión del debutante en su retorno al equipo, y quiere “sobre todo, disfrutar, volver a disfrutar mucho del balonmano, de jugar en mi pueblo con amigos y estar rodeado de toda esa gente que nos apoya. El parón de esta pasada temporada también me ha servido para recuperar mucho la ilusión y volver a afrontar el balonmano con muchas ganas. El grupo que hay ahora mismo es muy bueno, tanto con los compañeros que quedan de Nava que siguen haciendo un gran esfuerzo compaginando trabajo y balonmano sin bajar el nivel, como todos los compañeros de fuera que se han adaptado perfectamente a lo que es jugar en Nava y lo que significa el balonmano en el pueblo. Vamos a tener una temporada muy bonita y muy ilusionante por delante y estoy seguro de que la gente va a seguir disfrutando al máximo del equipo”.

El ascenso se ha convertido en el reto del equipo, y Darío lo tiene claro, “a pesar de lo duro que fue no conseguir el ascenso, y lo mal que lo pasaron los compañeros del equipo, ello nos va a servir de motivación para la próxima temporada. Tanto jugadores, cuerpo técnico y directiva pusieron mucha ilusión y esfuerzo en la fase de ascenso, y estoy seguro que una vez que se pase el mal trago, todos vamos a tener muchas más ganas y motivación para volver a intentarlo”.