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La defensa del Viveros Herol Nava intenta noquear a un rival.. / A. MARUGÁN
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En una liga que premia con dos puntos la victoria, sumar un empate no está mal, aunque sea en la cancha de un recién ascendido, como fue el caso del Viveros Herol Nava ante un Sant Martí que va a tener mucho que decir en los encuentros que juegue como local. En una mañana de mucho calor en Barcelona, el equipo segoviano tuvo la victoria en su mano después de ir durante muchos minutos por detrás en el marcador, para terminar sumando un punto.

Se respetaba, y mucho, la velocidad en las acciones que suele imprimir el Sant Martí, y durante la primera parte esa velocidad se notó en el desarrollo del juego. Nava inició mandando en el marcador mientras el equipo de casa trataba de ajustarse en defensa, y a poco de cumplirse el quinto de minuto de partido, y a pesar de una primera exclusión de Rosales, Paco Bernabéu colocaba el 1-3 en el electrónico.

Pero paulatinamente se fue notando la versatilidad del 6:0 del conjunto catalán sobre el ataque del Viveros Herol, que con el paso de los minutos fue perdiendo fluidez. Tanta que el Sant Martí comenzó a sumar contraataques a favor, y con ello se anotó un parcial de 5-0 que llevó el marcador del 3-5 al 8-5, una renta de tres goles para los de casa que, pese al tiempo muerto y a las rotaciones de Dani Gordo, más unos buenos lanzamientos de Toma Brakocevic desde los nueve metros, no fueron suficientes para frenar la sangría.

El ataque segoviano se veía frenado constantemente por las salidas de los laterales barceloneses, que acompañaban tanto a su par que acababan forzando malos pases en jugadores normalmente muy seguros en las entregas. Las contras locales elevaron el marcador hasta el 14-9, más ataque del Sant Martí para subir la diferencia hasta los seis goles a favor. La diferencia en el ritmo de unos y otros llevaba a que, lo que en el área del Viveros Herol eran siete metros, en la del equipo de casa era falta de ataque, porque los catalanes llegaban siempre una décima de segundo antes que los naveros.

Unas últimas defensas visitantes más intensas propiciaron que la renta del Sant Martí se quedara en tres goles (15-12) con la llegada del descanso. Pese a que se había visto contra las cuerdas, Nava había sobrevivido al primer ‘arreón’ local, y se mantenía vivo en el choque, a la espera de que el rival comenzara a acusar el cansancio, y el calor, para bajar un poco el ritmo de partido muy elevado que había puesto.

REMANDO DURO

Sin embargo, el arranque del segundo tiempo volvió a poner al conjunto local con cinco goles de ventaja, más un ataque para poner el 19-13, que acabó malogrado, dando la oportunidad al Viveros Herol de salir a la contra para que Paco Bernabéu redujera las distancias. Y fue precisamente por la vía del contragolpe por la que el conjunto segoviano logró respirar, ya que la defensa leyó mejor las acciones ofensivas locales, que normalmente terminaban en un uno para uno en la zona central, y a base de cerrar algo más el centro, aún a riesgo de conceder espacios de más en los extremos, el Viveros Herol fue acercándose más rápidamente de lo que el Sant Martí hubiera deseado, y eso que el equipo que dirige Lorenzo Rueda supo incluso mantenerse a flote en una primera inferioridad numérica por la exclusión de Alex Llorens, para terminar recibiendo goles en la siguiente inferioridad por los dos minutos para Pol Camats.

El partido se subió al alambre cuando en el minuto 43 Toma marcó el gol que significaba el empate a 21, y ya no se bajó de ahí hasta el final. El balcánico en el juego en estático, y Bruno en las contras fueron los pilares sobre los que se sustentó en ataque navero, mientras que en la portería propia, Yeray daba su máster de todas las jornadas con intervenciones de mucho mérito, tantas como hizo Juanan Guzmán guardando el arco catalán.

A tres minutos para el final, Bruno colocaba el 27-28 con los locales protestando una falta que los árbitros no señalaron, y con el Sant Martí nervioso porque se le iba el partido, la bola fue de nuevo para el Nava. Agus Casado llegó con ventaja, aunque algo escorado, a los seis metros… y su vaselina que hubiera supuesto el 27-29 se estrelló en el palo. En el siguiente ataque local sí acertó Jon Enguino con su vaselina sobre Yeray, y se entró en el último minuto con empate y bola para el Nava.

La acción era clara, dejar pasar los segundos, y pedir tiempo muerto justo a medio minuto de la conclusión. Pero los árbitros levantaron el brazo avisando del pasivo con demasiada premura, y Nava tuvo que preparar un ataque con sólo seis pases. Darío Ajo logró marcar, pero el Sant Martí tuvo veinte segundos para preparar su última ofensiva, que culminó a cinco segundos para la conclusión. Al final hubo reparto, que no es malo… pero tampoco lo ideal.