Yagüe logra hacerse con el balón mientras el visitante Mateo cae al suelo en una acción del partido. / KAMARERO
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El CD Claret La Casona de San Martín sumó la segunda victoria en la liga, de nuevo ante el Soria Ciudad del Deporte como hiciera en la primera vuelta, aunque estuvo cerca de no conseguirla por culpa del ‘eclipse’ que sufrieron los jugadores segovianos mediado el tercer cuarto, cuando después de adquirir una renta de 18 puntos con el 48-30, una defensa en zona que propuso el equipo visitante provocó un cortocircuito total en el conjunto de casa.

No comenzó el partido de la mejor manera el equipo segoviano. Con un juego demasiado previsible, y sin excesiva celeridad a la hora de hacer el balance defensivo, los de Cristian Álvarez se vieron por detrás en el marcador ante un rival que aprovechaba la versatilidad y el físico de Mateo (10 puntos en el primer cuarto) para liderar el electrónico, aunque sin rentas destacadas.

DE MENOS A MÁS

Teniendo en cuenta que el conjunto soriano no cuenta con un pívot dominador en la pintura, se esperaba que el Claret pudiera dominar en ambas zonas con Lázaro y Gálvez, más la siempre interesante aportación de Yagüe. Pero solamente en acciones puntuales los pivots segovianos consiguieron hacerse con balones propicios para trabajar la marca de sus defensores, aunque en la mayoría de esas acciones fueron productivas.

No fue hasta que el Claret, finalizando el primer cuarto, se colocó con una defensa en zona 2:3 cuando el equipo de casa logró desnudar las carencias del Soria Ciudad del Deporte, que dejó de ver a Mateo, con sus jugadores empeñados en resolver de manera individual, con especial mención a Blanco, que en una mala racha que se empeñó una y otra vez en dar continuidad, erró la práctica totalidad de sus lanzamientos. Como quiera que los segovianos cerraban bien el rebote, los visitantes se quedaban sin opciones de segundos lanzamientos, y poco a poco las diferencias fueron agrandándose para los de casa, por más que éstos evidenciaran una enorme falta de confianza en el lanzamiento exterior, paliada en parte por unos buenos minutos de Javi Lázaro, entrando con decisión hacia el aro contrario.

Tras el descanso, el equipo soriano continuó haciendo la guerra por su cuenta, y el Claret se fue sintiendo más cómodo sobre la pista del Teodosio, hasta llegar al 48-30 que parecía decidir el encuentro después del triple anotado por Monedero. Ese fue el momento que decidió el entrenador visitante para cambiar la defensa individual que hasta entonces estaba siendo poco productiva, por una zona con algo de presión en la primera línea, pero ciertamente bastante estática.

EL ECLIPSE

Pues como si al Claret le hubieran prohibido practicar el lanzamiento exterior, el equipo local se empeñó una y otra vez en estrellarse contra la zona, con pases bombeados que restaban toda la iniciativa al ataque, negándose el tiro pese a que los lanzadores estaban en posiciones inmejorables, y con el tiempo necesario para armar el lanzamiento, y cayendo en la trampa de las penetraciones, donde más rivales había esperando para hacerse con el balón.

El parcial de 0-8 devolvió al Soria al partido, y como quiera que en el último cuarto los de casa siguieron empeñados en dar vida al rival, faltando cinco minutos para la conclusión, el empate a 54 propiciaba un partido nuevo, con el Claret hecho un manojo de nervios, y el Soria fallando tiros libres como si de una escopeta de feria se tratase, pero con la sensación de que la victoria iba a terminar cogiendo el autobús.

El equipo visitante culminó su remontada a menos de tres minutos para el final, gracias a la decisión tanto de Pontón como de Medina. Pero el Claret salió del eclipse con el tiempo justo para tirar de casta con una canasta de Mínguez, al que su exceso de motivación estuvo a punto de costarle un disgusto en forma de técnica, y dos tiros libres transformados por Gálvez, que obligaron al Soria a atacar para empatar el choque, lo que logró Pontón con 18 segundos por jugar. El equipo de casa montó un buen ataque que culminó Yagüe, y con cinco segundos por delante, su rival no encontró el aro en su último intento.