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Existe una corriente de opinión que afirma que noviembre es el mes más feo del año. Los días, cortísimos ya, se visten de gris, se desempolvan definitivamente los abrigos, y cuando no llueve y hace viento, sólo llueve. Así que los casi 1.500 espectadores que se dieron cita en el campo de La Albuera, lo hicieron convencidos de que el espectáculo que iban a presenciar podía hacer olvidar una (nueva) tarde de perros en Segovia.

Y tanto Gimnástica Segoviana como Zamora se empeñaron en que así fuera, jugando un encuentro de poder a poder, con una primera parte espectacular, en la que el conjunto visitante fue mucho mejor que el local durante veinte minutos, y el gimnástico superó con claridad a su oponente en el tramo final, más un segundo tiempo en el que los protagonistas optaron por guardar el punto conseguido, lamentándose de vez en cuando de que el viento no dejara de soplar.

UN BUEN PLAN

El Zamora demostró ser un conjunto extraordinariamente armado, con un rigor táctico espectacular, las ideas muy claras en lo referente a cómo desactivar el fútbol de la Segoviana, y apoyando su fútbol ofensivo en los balones a la espalda de la defensa gimnástica, buscando siempre el espacio entre Anel y Rubén con la velocidad de Sergio García. Poco a poco el plan se le fue torciendo a Luis David Movilla, pero lo cierto es que los primeros veinte minutos de su equipo fueron de manual.

Es casi hasta normal que a la Segoviana le cueste entrar en los partidos. Los azulgranas ya han demostrado en no pocas ocasiones que son un equipo diésel, pero mientras que en la mayoría de los encuentros este hecho pasa más o menos inadvertido, frente a conjuntos como el Zamora te puede costar los puntos. Y no estuvo lejos de pasar, porque en el minuto cuatro, Garban enganchó una volea tras un balón devuelto al área pequeña después de un centro de Sergio García, que se transformó en el 0-1, y dio paso a un cuarto de hora en el que los gimnásticos, en el campo y en la grada, sufrieron de lo lindo.

Facundo salió a los pies de Sergio García para evitar el 0-2, cosa que poco más tarde hizo el palo tras un lanzamiento lejano de falta de Carlos que sorprendió a todos. Con la Segoviana aún fuera del choque, Sergio García de nuevo se encontró con Facundo, que tuvo trabajo extra en este tramo inicial del choque.

EL ÁRBITRO EN LA PRIMERA…

Pero la Segoviana es como el bueno de las películas del oeste, que por más tiros que le den, siempre sobrevive, y en esta ocasión no iba a ser menos. Poco a poco el equipo de Manu González fue entendiendo lo que el partido le demandaba, porque el rival, con Juanan y Fer ejerciendo de carteros a la hora de repartir, cortocircuitaba cualquier intento de sacar el balón por el centro, obligando a tirar de calidad para conseguirlo, y ofreciendo la posibilidad de jugar en largo, algo a lo que la Segoviana no está demasiado acostumbrada.

Sin embargo, en uno de esos envíos en largo de Facundo, Mika y Arribas forcejearon lo justo para que el portero Villanueva tuviera que salir de su área y cometiera el error de no despejar a la banda, sino al centro. Quino entregó de cabeza a Dani Arribas, que aprovechó el único segundo de respiro que le concedió su oponente para controlar y empalmar con la izquierda por encima del adelantado guardameta zamorano.

El tanto del empate cambió las tornas del choque, porque la Segoviana creció en su juego, tanto ofensivo con Calleja y Conde muy activos, como defensivo con Anel y Javi Marcos muy atentos a las llegadas de los visitantes en las contras, bien ayudados por Manu. El Zamora siguió igual de intenso en su labor de destrucción del fútbol gimnástico, sumando falta táctica tras falta táctica, pero sin poder evitar recibir alguna clara oportunidad, como un remate alto de Arribas desde la frontal del área pequeña que se fue alto, o dos lanzamientos lejanos de Calleja y Rubén que no encontraron portería por escasos centímetros.

Aún tuvo el equipo visitante la oportunidad de volver a ponerse por delante, en otra acción de Sergio García que volvió a encontrarse con Facundo en su remate. El bullicioso delantero zamorano fue todo un quebradero de cabeza para la zaga de la Segoviana, que respiró cuando fue sustituido por Murci apenas iniciado el segundo tiempo, víctima de unas molestias musculares, o eso pareció.

… Y EL VIENTO EN LA SEGUNDA

Al descanso, los aficionados de uno y otro equipo respiraron hondo tras una primera parte llena de emociones, aunque los locales también aprovecharon lo de coger aire para expulsarlo en forma de silbido hacia el colegiado, que no supo cortar el juego del Zamora en algunos momentos de la primera mitad, y no soportó que nadie se lo dijera, porque Quino vio una amarilla por ello (ojo, que no estuvo lejos de ser expulsado tras una dura falta), y Manu la roja poco más tarde.

La segunda parte salió fea. Pero fea de verdad. El entrenador del Zamora apuntó al viento como causa principal de que ni azulgranas ni rojiblancos consiguieran sumar acciones positivas de verdad sobre el marco contrario, pero lo cierto fue que el Zamora no quiso amoldar su juego a las condiciones climatológicas, ya que si en el primer tiempo jugó con el viento (flojo) a favor, tras el descanso lo tuvo (fuerte) en contra, sin generar ocasión más clara que un lanzamiento a la media vuelta de Juanan, fácil para Facundo.

La Segoviana ganó en intensidad con los cambios. Juan de la Mata demostró lo que ya habían demostrado Ivi y Gómez en partidos anteriores, que hay jugador para rato, con mucha claridad en la entrega del balón y capacidad física para chocar ante rivales muy fuertes, mientras que sus jóvenes compañeros pusieron ambición en la presión y mucha verticalidad, obligando a la defensa zamorana a no perder durante un segundo la concentración. No lo hicieron los zagueros zamoranos, por lo que las ocasiones azulgranas se quedaron en varios lanzamientos desviados desde fuera del área.

Con el paso de los minutos, aquello de nadar y guardar la ropa se convirtió en una máxima para los dos conjuntos. Anel y Javi Marcos sujetaron perfectamente a Murci, Rubén y Adri volvieron a hacer gala de su buen tono físico, y Dani Calleja tuvo el 2-1 en una de las últimas acciones del partido, cuando Villanueva se ‘comió’ un centro chut de Rubén que el viento se llevó hacia donde quiso, que fue a la bota del centrocampista gimnástico. Pero Calleja, casi en la línea de fondo no logró conectar con el balón de la mejor manera para llevarlo a la red, así que el encuentro terminó con un justo reparto de puntos entre dos equipos que disputaron un partido de Tercera División con aroma a Segunda B.