Publicidad

La Tercera División de fútbol sala llega a su ecuador. Son tres los equipos de la provincia que militan en el Grupo 9 y completan la primera vuelta inmersos en rumbos distintos. El Espinar Arlequín se encuentra luchando por sacar la cabeza por encima del descenso, en una temporada en la que no pudo comenzar peor y que poco a poco ha ido mejorando hasta pasar a la penúltima plaza con 7 siete puntos que le valieron para dejar el puesto que cierra la clasificación. El Racing Cuéllar, por su parte, está instalado en una zona cómoda, en la séptima posición con 19 puntos, que le permite encarar la segunda parte del campeonato liguero con holgura.

El mejor situado, aunque un tanto por debajo de las expectativas generadas en verano, es el CD Segosala. Al buen papel desempeñado el curso pasado, en el que se permitieron tutear la primera plaza pese a la corta trayectoria del club en la competición, se unieron en el periodo estival importantes incorporaciones para reforzar el equipo. Desde la portería hasta el banquillo, pasando por el entrenador; pues llegó Ángel Zamora tras coger experiencia en Primera División como segundo del Naturpellet Segovia. Con estos movimientos, muchos contrincantes le pusieron la vitola de favorito.

El propio técnico explica así el transcurso de los trece primeros encuentros: “La verdad es que en cuanto a resultados estamos peor de lo que esperábamos. Tenemos una plantilla experimentada en la categoría a la par que joven, con jugadores de calidad que han jugado en Segunda B e incluso en Segunda, y hemos dejado escapar varios puntos por exceso de confianza”. Ahora mismo son cuartos con 26 puntos, a 10 del actual líder de la clasificación, el CD Unión Arroyo, un descendido de la Segunda División B. “Estamos bastante distanciados del primero y hay otros dos equipos, el Tierra Castellana, que es el rival que más me ha gustado por la ilusión que tiene, y el FS Salamanca de Tomás de Dios, que están por delante de nosotros. Podría desinflarse uno, pero tres es muy complicado”, reconoce Zamora.

Por tanto, de cara a la segunda vuelta el objetivo no es otro que “ser más regulares en cuanto a resultados”, asegura el entrenador después de hacer analizar la primera parte de la campaña de forma realista con el grupo; y continúa: “Somos el conjunto que mejor juega, pero no el que mejor compite. Se nos han ido partidos por relajarnos y ahora tenemos que dar un paso al frente para saber ganar los enfrentamientos, siendo más eficaces”.

El convenio de filialidad

Por otro lado, el convenio de filialidad entre el Segosala y el Segovia Futsal esta modelando tanto las convocatorias del plantel de Tercera y del juvenil de División de Honor como sus sesiones semanales. “El primer equipo del Naturpellet no está teniendo estabilidad con las lesiones y con las salidas que le han surgido, y al final nos influye a nosotros. La verdad es que no esperábamos que fueran a tener tantas bajas. Aun así no he ido a ningún encuentro en cuadro, pues nos hemos reforzado con algún juvenil, que además nos ayudan a completar los entrenamientos”, repasa Zamora; y subraya: “Cada semana es una incógnita, sobre todo a la hora de programar los entrenamientos”.

Para afrontar el resto del campeonato liguero cuanta con unos diez componentes. César Marugán se encuentra lesionado y Guillermo Postigo, al que se esperaba en enero, sigue con problemas en su rodilla. Además Julio Miguel está completando la campaña con el Naturpellet prácticamente como un integrante más.