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Agus Casado es frenado por dos jugadores del Atlético Novás durante una acción correspondiente a la primera parte del encuentro que segovianos y pontevedreses jugaron en el municipal de Nava. / A.M.
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Hay días en los que no necesitas estar a un nivel superlativo para ganar los partidos. Días en los que lo que mejor se te da hacer resulta que hoy no se te da tan bien, en los que ese pase que parece tan claro en algunos encuentros, ahora no lo ves. Días en los que tus compañeros te miran con una cierta incredulidad, sin terminar de asimilar que alguien que casi siempre acierta, hoy se equivoca.

Varios de los referentes en el Viveros Herol Nava vivieron ayer ese día durante el encuentro que enfrentó al conjunto segoviano con el Acanor Atlético Novás, que llegó a Nava de la Asunción acompañado de una extraordinaria afición, hermanada con la del Balonmano Nava desde que el equipo navero lograra el ascenso a Plata en el pabellón pontevedrés de O Rosal, y que sobre la cancha trató de aprovecharse del cansancio de los segovianos tras jugar dos encuentros de mucha intensidad en un plazo de cuatro días.

Pero la plantilla del Viveros Herol es tan extensa que, cuando los referentes fallan (son humanos, oiga), surgen otros que ocupan su puesto, y sacan adelante al equipo. Ayer, en el conjunto segoviano no estuvieron los porteros, Álvaro no jugó demasiados minutos por un problema en el pie, y Carlos Villagrán tampoco estuvo ‘súper’, ni mucho menos. Pero, a cambio, Agus tiró del carro pese a algunos errores en contragolpes de uno para el portero, Toma Brakocevic jugó su mejor partido desde que llegó a Nava de la Asunción, y Darío Ajo se movió de manera excelente en los seis metros, encontrando las posiciones adecuadas para machacar una y otra vez el marco gallego.

UN PRIMER TIEMPO GRIS

Llegaba el Atlético Novás con la intención de buscarle las cosquillas al Viveros Herol, y durante varios minutos del primer tiempo se las encontró, con Aymerich llevando el peso del juego, y los laterales Martínez y Muiña percutiendo sobre el 6:0 segoviano, bien ayudados por Carlos Rodríguez en el pivote. Así, tras unas primeras ventajas locales, llegaron algunos parciales en contra, que sin bien no eran preocupantes, sí señalaban que el equipo de Dani Gordo no estaba teniendo su mejor día, aunque Agustín encontraba los espacios, y Bruno se sentía muy cómodo llegando antes que los defensores rivales en los contragolpes.

El técnico navero no veía claro el desarrollo del partido, y prueba de ello fue que sacó de la cancha a Yeray que fue a menos con el paso de los minutos, poniendo bajo los palos a un Ernesto que tampoco mejoró demasiado los números de su compañero, y paró el partido a diez minutos para el descanso, intentando que sus jugadores vieran más claras las acciones ofensivas, atascados como estaban con la defensa 6:0 del rival.

Unos mejores momentos defensivos de los locales propiciaron un parcial de 6-3 en los últimos diez minutos de primer tiempo, llevando el partido a su intermedio con dos goles de renta, con el Novás mirando de reojo (y directamente también) a unos árbitros que por momentos no tenían claro por dónde les daba el aire, y con el conjunto de casa firmando un partido algo gris, aunque suficiente para marchar por delante.

TOMA, DARÍO, Y LLOPIS

Tras el descanso, llegaba el momento de buscar nuevos referentes en el conjunto de casa, y comenzaron a emerger las figuras de Toma Brakocevic y Darío Ajo. El lateral está yendo a más en su rendimiento desde que volviera de Serbia, y fue el encargado de repartir el juego, de asistir de manera más que notable a sus compañeros y de elevarse para marcar cinco goles y firmar así un más que completo partido, porque en defensa también hizo las cosas como le pidió el técnico.

Además de Brakocevic (y de un Llopis que ya ha jugado más minutos de extremo que de lateral esta temporada), la aportación de Darío Ajo fue más que destacada, aprovechándose de la defensa cada vez más abierta del Novás para encontrar su espacio en los seis metros, y superar una y otra vez al guardameta visitante, tan transparente en la portería como lo eran los arqueros locales en la meta contraria. Así, el intercambio de goles llevaba el partido al 28-25 a diez minutos de la conclusión, con ventaja para los de casa, aunque sin conseguir romper el choque.

Pero los riesgos que corría el conjunto gallego eran cada vez mayores, con defensas abiertas, y ataques de siete dejando la portería vacía, y este hecho, más el evidente cansancio que mostraban jugadores decisivos en el Novás como Iago Muiña, terminó por ser definitivo para la suerte del choque. El Viveros Herol anotó prácticamente en cada uno de los ataques que realizó en el tramo final del encuentro, mostrando su variedad de alternativas ofensivas, y terminó ganando un partido entre los aplausos de una afición que terminó celebrando con sus jugadores la victoria, última del año en el nuevo pabellón de Nava. Porque un gran equipo es aquel en el que, cuando unos no tienen el día, otros son capaces de asumir las responsabilidades.