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Agus Alonso se lamenta en el suelo de la lesión que se produjo durante el encuentro frente al Adarve, que le obligó a ser sustituido antes de que concluyera la primera parte del partido. / JUAN MARTÍN-GIMNÁSTICA SEGOVIANA
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No hubo milagro, porque no hubo victoria en el polideportivo Vicente del Bosque. La Gimnástica Segoviana perdió la categoría con una derrota clara y contundente en el encuentro que le enfrentó a la Unión Adarve, y ya no hubo que esperar a que el resto de marcadores le favorecieran, que tampoco lo hicieron, porque la Tercera División le espera la próxima temporada. Tiempo habrá para hacer valoraciones y sacar las conclusiones pertinentes, pero lo cierto es que, cuando el equipo tuvo que ofrecer lo mejor de sí mismo para ganar los dos últimos partidos de la temporada, no lo hizo.

El conjunto azulgrana salió con un brusco cambio de planteamiento con respecto a anteriores jornadas. Abraham apostó por cambiar el juego de toque por el fútbol directo, metiendo todo el físico que podía para medirse a un rival que ha conseguido la permanencia a base precisamente de eso, de fútbol directo, pero también de una intensidad que en el encuentro de ayer superó con creces a la de una Segoviana que perdió la categoría el pasado fin de semana al perder frente al Valladolid B, y que en Madrid, ante medio millar de aficionados segovianos que se desplazaron en peregrinación creyendo en un milagro, no hizo más que certificar el descenso.

Fue el cuadro segoviano el que comenzó el choque con más intensidad y, fruto de ello, llegó su primera ocasión clara en el minuto cinco del encuentro. Anel consiguió cabecear un buen centro pero su remate se perdió por encima de la portería defendida por Roberto. Fue una buena manera de iniciar el encuentro, marcando claramente y desde el principio quien tenía prisa por marcar, aunque esto lo aprovecharon los locales para asentarse en defensa y esperar sus ocasiones a la contra.

POCO A POCO YENDO A MENOS

En el minuto 28 llegó la mejor ocasión de gol para la Segoviana, tras buen remate de Rubén del área, tras internarse en la misma culminando una buena jugada personal de Fernán. Tras rechazar el portero su disparo, trató de taconear el rechace pero, una vez más la suerte se alió con el cancerbero del Adarve que logró alejar el esférico hasta la línea de fondo, con el consiguiente saque de esquina, que no tuvo más consecuencias.

Pero pronto comenzaron a llegar los problemas para el equipo gimnástico, porque apenas superada la media hora de encuentro, Agus Alonso volvió a lesionarse tras una acción en la que peleó con intensidad con uno de los centrales del Adarve, y prácticamente entre lágrimas dejó su puesto al juvenil Gómez. No cambió el dibujo la Segoviana, con una línea de cuatro en defensa, con Fernán y Asier intentando ser incisivos por los costados, aunque el juego de toque era más bien escaso porque las dimensiones del terreno y la intensidad del rival no propiciaba ese tipo de fútbol, y Dani Arribas y Gómez tratando de ‘pescar’ lo que les pudiera llegar cerca del área.

El equipo no dio muestras de poder igualar la intensidad defensiva de su rival, que aprovechó la primera ocasión que tuvo

El Adarve, que en los primeros minutos de juego salió algo despistado, fue mejorando con el paso de los minutos, hasta conseguir llevar el partido al terreno donde mejor se desenvuelve, el de la intensidad, minimizando a una Segoviana que no lograba llegar con claridad al marco madrileño. Así, el encuentro transitaba por un insulso 0-0 hasta que Juanma, en el minuto 43, consiguió cabecear de manera perfecta un saque de esquina. El balón se fue abriendo a la izquierda de Pablo sin que éste, por más que trató de estirarse, pudiera finalmente hacer nada para evitar que los locales se adelantaran en el marcador. Era un minuto psicológico y demasiado castigo para lo que unos y otros habían aportado hasta ese momento en el terreno de juego.

De hecho, la reanudación volvió a dar muestras de que el equipo segoviano no había bajado los brazos, aunque ciertamente el mazazo fue grande, porque además los resultados de otros encuentros no acompañaban en absoluto.

GÓMEZ, UN GRAN PARTIDO

En el minuto 61 Gómez ejecutó una buena jugada personal que le dejó delante de Roberto, pero para infortunio visitante su remate impactó en el portero y quedó sin efecto. Todavía no era tarde para sacar lo mejor de los jugadores que estaban sobre el verde del Vicente del Bosque y tratar de remontar el encuentro.

Pero otra vez llegó el mazazo para los visitantes cuando en el minuto 69 Fran García asestó un golpe mortal a la Segoviana con un nuevo gol. La jugada personal del jugador local, que le permitió deshacerse de varios rivales en carrera y aprovecharse de una falta de entendimiento en la zaga gimnástica, la culminó con un disparo en semivolea dentro del área que fusiló a Pablo para distanciar a su equipo y alejar casi definitivamente los sueños de permanencia segovianos.

La Segoviana pasó por unos minutos de mucho desconcierto, en los que el Adarve pudo haber sentenciado su victoria. Pero poco a poco se fue rehaciendo, y dispuso de varias ocasiones sin consecuencias en los siguiente minutos, con remates a los palos de Anel y Kike, hasta que se encontró con un penalti a falta de tres minutos para el final. Diego Gómez fue derribado con claridad dentro del área y el colegiado andaluz de la contienda, Sáez Vital, no lo dudó y señaló la pena máxima. La ejecución corrió a cargo de Asier que engañó a Roberto, y acercó, de manera efímera, a su equipo en el marcador.

El segundo tanto local llevó la desolación a los azulgranas, que se vieron sin opciones de pelear siquiera por el partido

Fueron un par de minutos para la esperanza solamente porque cualquier atisbo de remontada quedó disipado en el minuto 90 cuando Garci, que había entrado en el terreno de juego en la segunda parte, consiguió el tercer tanto para su equipo. Gran disparo del jugador del equipo madrileño que superó a Pablo y sembró el desánimo absoluto entre las filas segovianas.

No hubo tiempo para más y una nueva derrota certificó el descenso a Tercera División de la Gimnástica Segoviana. La emoción por una posible salvación o, como mal menor, el haber quedado en el puesto para luchar en la promoción por el descenso, fue un imposible para un cuadro que creyó en sus opciones desde el principio hasta el final pero que se vio claramente superado por un Adarve que rubricó su buena temporada. El lamento de la familia azulgrana se vio mitigado en parte por el reconocimiento de una afición que aplaudió a los futbolistas y al cuerpo técnico al finalizar el encuentro. Esa es la base sobre la que la Segoviana tiene que empezar a trabajar, en cuanto supere el disgusto, para tratar de volver cuanto antes a la Segunda División B.

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