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Un destino profesional que le sitúa fuera de España en un plazo de dos semanas ha precipitado la salida de Álvaro Fernández del Segovia Futsal. Más allá de las luces y las sombras en la gestión del impulsor del club que volvió a poner a Segovia en la Primera División del fútbol sala español, queda la sensación de que “aunque la gente lo quiere, la ciudad no está preparada para tener un equipo en la máxima categoría”.

¿Qué queda del Álvaro Fernández que inició la aventura de crear un club de las cenizas de otro?
Queda muy poco, la verdad. Nos encontramos con muchas dificultades diarias de todo tipo. Somos muy pocos directivos, y aunque me han ayudado mucho, al final mucha mochila la llevaba yo. Creo que el Álvaro del principio tenía una ilusión brutal, y así se demostró hasta que ascendimos, pero una vez que logramos ese ascenso, iniciamos una caída lenta. Ver que habías vuelto a primera, pero que eso no produjo una reacción de apoyo fue algo absolutamente inesperado para nosotros. Y poco a poco se ha ido apagando una llama que estaba muy viva.

¿En qué se ha equivocado?
En muchas cosas. Quien está en un puesto de decisión al final termina cometiendo errores. Y yo he cometido muchos de manera inconsciente, pero nunca con mala fe, y siempre velando por el buen funcionamiento del club.

¿Ha delegado poco?
Sí. Al final crees que puedes sacar muchas cosas adelante, pero quien mucho abarca poco aprieta. Yo que viví la última etapa como directivo del Caja Segovia, veía que en ese club había muchos puestos que en el Segovia Futsal he desarrollado yo, además de la presidencia. Director deportivo, encargado de la cantera… me he cargado de responsabilidades que podría haber delegado. Ese sí ha sido uno de mis errores que ha ido en detrimento del club.

¿Por qué no se ha conseguido involucrar a más personas en el trabajo directivo?
Creo que estas personas han visto lo que era de verdad el trabajo por dentro, han visto cómo hemos tenido que poner dinero, y han pensado que era más difícil de lo previsto. Yo siempre he enseñado mis cartas, y las decisiones se han tomado en junta directiva. Álvaro Fernández no ha tomado decisiones unlilaterales, y es más, he hecho propuestas a la directiva, que no salieron adelante porque no se aprobaron. Sobre la mesa llegó a estar una propuesta de hacer socios en lugar de abonados, que no se aprobó.

Quizá sí haya sido ese un error de los directivos, que no hemos sabido involucrar a la gente en este proyecto. Jaén tiene más de una veintena de directivos, y en este club somos cinco.

¿Cuántas vecen pensaron en tirar la toalla?
Alguna. Ha habido muchas desilusiones, y más dificultades de las que pensábamos a nivel institucional. En lo que respecta a masa social, hemos tenido muchos fieles que siempre nos han apoyado, aunque ahora sube menos gente porque las cinco y media de la tarde no es una buena hora. Hemos luchado hasta que hemos podido.

¿Y ya no pueden más porque ven que esto no tiene solución?
Exacto. Llevamos luchando muchos años, viendo que acudes a las instituciones con un ascenso en la mano, y que te dan el mismo dinero en Primera que en Segunda, y sin tener el apoyo privado que tenía Caja Segovia. Ni mucho menos pretendíamos llegar a los 700.000 euros que manejaba el anterior club, pero sí queríamos tener un presupuesto digno. El disgusto institucional fue el primer palo fuerte que se llevó esta directiva, por más que en ningún caso hayamos pensado que la ciudad pueda tener los recursos que mueven otras capitales más grandes como Zaragoza, o Jaén. No es bueno pensar que un club deba sustentarse únicamente con dinero público, y así el Segovia Futsal se ha manejado con un sesenta por ciento de ayudas privadas.

Tras ese palo nos dimos cuenta de que la gente sí quería fútbol sala, pero que quizá la ciudad no estaba preparada para volver a tener un equipo en la élite.

¿Si los socios fueron un pilar, el otro lo fue el equipo?
Sin duda. A ninguno de los jugadores que han pasado por aquí puedo echarles nada en cara. Todos dieron el doscientos por cien, aunque por desgracia siempre hayamos tenido retrasos en los pagos, sin ir más lejos el pasado fin de semana. Y pese a ello el equipo dio aún más, y superó a un Cartagena que nos quintuplica el presupuesto. Siempre han dado la cara compitiendo pese a las dificultades que han pasado, porque hemos tenido la suerte de contar con buenos jugadores, y con grandes personas.

¿Cómo se le queda el cuerpo a un presidente que descuelga el teléfono y dice eso de “no te puedo pagar ahora”?
Eso es lo más duro que hay. Cuando no te ingresan el dinero comprometido pese a que a principio de temporada llegas a hacer un calendario de pagos para no tener estos retrasos… se hace duro. Cuando un jugador te dice que no tiene para hacerle un regalo a su madre, y le tienes que dejar dinero de tu bolsillo, pasas por uno de los momentos más complicados que hay en este puesto. Porque sabes que indirectamente parte del bienestar de la vida de los jugadores depende de ti. Hemos llegado a hacer juntas directivas extraordinarias para poner 10.000 euros porque se nos estaba hinchando mucho el globo, y no nos veíamos con fuerzas para aguantar que uno de nuestros jugadores tuviera que pedir dinero a sus padres. Hemos puesto dinero de nuestro bolsillo, pero somos personas de la calle, no empresarios, y cada uno ha puesto en la medida de sus posibilidades.

¿Cómo le afectaron las declaraciones de Marta García?
Personalmente no me hicieron daño, pero sí al club. Yo estaré eternamente agradecido a Marta, porque hizo un trabajo excelente, y los frutos están ahí. Habría que ver cuántos clubes en España han tenido esos resultados que tuvo ella con el conjunto juvenil. Sus declaraciones fueron una gota más en un vaso que se fue llenando. Como señalé antes, nada de lo que hemos hecho ha sido con mala fe. Entiendo a Marta, aunque no comparto cómo expresó su enfado porque creo que hay otro tipo de soluciones, pero es evidente que está en su derecho de expresarse.

«No comparto la forma en la que expresó su enfado, pero la entiendo y está en su derecho»

¿Qué opinión tiene ahora del convenio que el Segovia Futsal firmó con el Segosala?
Pues que nosotros hemos sacamos muy poco, y así se lo he comentado a Dani (Ibañes, presidente del Segosala) y a Carlos (Muñoz, director técnico del Segosala). La realidad es que el Segosala se quita un equipo juvenil de División de Honor que le suponía un coste de 15.000 euros, con varios de sus jugadores recalando en el Segovia Futsal, y con su equipo de Tercera reforzándose. Ojo, que estamos agradecidos porque nuestro equipo de Primera ha podido completar entrenamientos y convocatorias, que es lo único que hemos podido sacar del convenio. Pero desde el punto de vista de Segosala, estoy seguro de que es el mejor convenio que ha firmado en su historia. Se ha ahorrado dinero, saca jugadores, ‘vende’que sus jugadores van convocados con el Segovia Futsal de Primera… me alegro por Segosala porque va dando futuro a sus chicos, pero nosotros hemos sacado muy poco del convenio.

¿Quién será el nuevo presidente?
Hay un par de personas que para el mes y medio que queda pueden hacerlo bien. Esmeralda, o Pepe Herrero podrán asumir esa responsabilidad, porque hay que firmar nóminas, y cerrar la última parte que nos queda de cobrar del Ayuntamiento. Será algo más burocrático.

¿La temporada se acabará sin déficit?
No. Más que probablemente cerraremos con déficit. Pensábamos que nos iban a echar una mano, y al final lo que recibimos en otra puñalada por la espalda.

¿Cuándo se vaya, lo hará pensando que hizo todo lo que pudo?
Me voy muy tranquilo. Podría haber hecho las cosas mejor, y también peor, pero me voy con la sensación de que he dejado mucho de mi vida en esto, que me ha costado salud, dinero, y casi amor. He dado más de lo que he recibido, aunque cuando ascendimos viví los días más felices de mi vida. Me voy tranquilo en ese aspecto, pero a la vez fastidiado, porque no pensaba que a nivel profesional iba a evolucionar todo de manera tan rápida, y porque va a dar la impresión de que me bajo del barco cuando siempre he sido de los que han dado la cara.

¿El ascenso fue una enorme alegría deportiva, pero también el comienzo del fin del club?
Con seguridad. El primer año del Segovia Futsal, salimos a competir con camisetas de entrenar y un escudo muy grande en el pecho, porque no teníamos nada. Decidimos salir por seguir con el fútbol sala en Segovia, hasta llegar al ascenso que logramos en Rivas, que para mí fue el inicio del fin. Porque creíamos que iba a existir una reacción social e institucional positiva, pero en realidad no fue así en ningún momento. Pasamos de tener 20 o 30.000 euros más de ayuda en el cambio de Segunda a Primera. Quizá fue un ascenso demasiado rápido, porque en cuatro años llevamos al club a la élite, y por ello la caída ha sido tan rápida también.

¿Si el club baja, entonces sí habría desaparición segura?
Yo creo que a nivel de club facilitaría mucho las cosas. A nivel de la Liga recibiríamos una ayuda importante de los derechos televisivos, tal y como se aprobó en la asamblea, la empresa Naturpellet siempre ha manifestado su deseo de continuar, y deportivamente hay chavales en Segovia que son muy válidos para jugar en esta categoría junto a otros que tengan un poco más de experiencia en Segunda. El presupuesto se podría llevar de manera muy tranquila, porque lo único algo más caro son los viajes, por el tema de Canarias. Pero el arbitraje es más barato, los jugadores no son profesionales por lo que te ahorras la Seguridad Social, y la cuota de inscripción en la Liga baja mucho. Creo que no estamos preparados para tener un equipo en Primera División, pero sí para tener un presupuesto muy llevadero en Segunda.

“No sé si las personas que nos han llamado preguntando por la situación del club lo han hecho por un verdadero interés, o solo por curiosidad”

Pero decir que estar en Segunda facilitaría mucho las cosas con el equipo peleando por la permanencia…
Pero es la realidad. A nivel estructural de club sería mucho más fácil estar en Segunda, pero ojalá que quien se quede con el club tenga la posibilidad de decidir si se queda el equipo en Primera, o se baja Segunda porque económicamente no se puede sujetar. La realidad es que, con el apoyo que tenemos, es absolutamente inviable mantener al equipo en Primera División.

¿El club ha recibido llamadas de personas interesándose por la situación?
Sí, pero no sé si realmente es interés, o curiosidad. Tengo la esperanza de que el club tenga futuro, pero cuando nos han pedido números se los hemos dado, y ya saben lo que hay, que institucionalmente el apoyo de la ciudad es el que es. Es difícil explicar que un club con 290.000 euros de presupuesto pueda mantenerse en la élite de un deporte. Para nosotros la permanencia del año pasado fue como ganar un título, aunque para el resto pasara casi de puntillas.

La última, para que diga lo que quiera.
Cierro una etapa de mi vida que ha sido muy complicada, pero muy satisfactoria. He dejado algún amigo en la cuneta, que quizá no era tan amigo, pero me llevo experiencias increíbles. Me da rabia que haya gente que piensa que Álvaro Fernández se ha beneficiado del club, o que vaya por la grada y tenga que escuchar a la gente animar a los jugadores diciéndoles “vosotros jugad, y que les den por c… a estos que no os pagan”.

Nadie sabe lo que hemos pasado. Hemos recibido contestaciones de gente que debía estar con nosotros, y se ha puesto enfrente, y te pones a pensar si realmente estaban interesados en que esto saliera adelante, o te han puesto palos en las ruedas precisamente para que no saliera. Hemos compuesto una junta directiva con una psicóloga, un ingeniero del Ceneam, un camarero, un comercial y un policía nacional. Que no queremos una palmadita en la espalda, porque hemos hecho esto porque nos gustaba y queríamos ver al fútbol sala de Segovia bien arriba. Nos habremos equivocado, pero nunca hemos hecho nada con mala intención, ni para perjudicar a nadie. Lo que nos ha matado es que debíamos haber trabajado más para quitarnos la losa de Caja Segovia. Pero lo único que hemos hecho ha sido trabajar y poner. Y me da rabia que alguien pueda decir que nos hemos llevado el dinero.