Yeray Lamariano eleva la pierna a la altura de su cabeza para rechazar el lanzamiento del jugador del MMT Zamora en un momento del partido jugado en Nava de la Asunción. / AMADOR MARUGÁN
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Los caminos de rosas solo existen en la imaginación de los escritores de cuentos. La realidad es tozuda cuando afirma que muy pocas cosas se consiguen sin esfuerzo y, en el mundo del deporte, los éxitos obligatoriamente llevan detrás muchas horas de trabajo en los entrenamientos, pero sin que estos garanticen las victorias. Por eso quien piense que el Viveros Herol Nava logrará el ascenso a la Liga Asobal sin despeinarse, seguro que cambió de opinión al ver cómo el líder de la Plata, que suma un año y medio sin perder en casa, y que en toda la temporada no había ganado por una diferencia menor de cuatro goles jugando como local, sudaba tinta china para doblegar a un MMT Zamora que hasta la fecha solo había ganado dos partidos lejos de su pabellón, pero que en el Guerrr@s Naver@s demostró la tremenda calidad que atesoran hombres como Felipe Barrientos, como Octavio Magadán o Gastón Mouriño, bien acompañados por un puñado de jugadores que saben de sobra de qué va el balonmano, y sobre los que Leo Álvarez ha construido un equipo que va a más a lo largo de la competición.

UN BUEN INICIO… Y NADA MÁS

El equipo navero salió a la pista intentando imponerse desde el primer minuto, y amagó con resolver el choque por la vía ultrarrápida, con un 5-1 en el minuto diez que obligó al técnico zamorano a pedir un tiempo muerto para recordar a sus jugadores las premisas por las que quería que se moviera el partido. Y bastó con que el Zamora bajara su defensa hasta el 6:0 desde el 5:1 con el que inició el encuentro para que éste comenzara a ponerse muy áspero para el Viveros Herol.

Poco a poco, al equipo de casa se le fue haciendo más y más complicado superar a Felipe Barrientos. Agus Casado, con una brecha que le obligó a jugar con una aparatosa venda en su cabeza durante todo el partido, trataba de sujetar al equipo en la ofensiva, pero sus compañeros de primera línea le ayudaban bastante poco en esa labor, y ni Bruno ni Nicolo lograban entrar en juego desde los extremos.

El MMT empezó a sentirse cada vez más cómodo en la pista, reduciendo las distancias y metiendo a los naveros en dudas. Tantas que, en unos últimos dos minutos difíciles de entender por lo locales, el equipo zamorano llegó a situarse con un 12-14 que le dejaba muy claro al líder que, si quería ganar el partido, iba a tener que hacer las cosas mucho mejor durante mucho más tiempo, no solo durante diez minutos.

La segunda parte deparó preciosos duelos individuales que terminaron beneficiando al colectivo. Si Yeray sacaba lanzamientos complicados, Barrientos no le iba a la zaga en la otra portería; si Agus y Filipe lograban conectar en el dos para dos, Magadán y Mouriño sujetaban al MMT Zamora con acciones de mucha calidad en el primero, y de no poca fuerza en el segundo. Así, el partido descontaba sus minutos sin un dominador claro, con el Viveros Herol tirando de rotaciones, aunque sin encontrar demasiadas alternativas en ataque, y fiando el partido a una defensa que trataba de cerrarse sobre Magadán, desgastando al central visitante a la espera de que pagara el esfuerzo físico en el tramo final del partido.

YERAY, EL FACTOR DIFERENCIAL

Pero a menos de siete minutos para el final, y tras varios ataques fallidos del Nava, el MMT Zamora hacía gritar de emoción a los 150 aficionados que se habían desplazado desde la capital zamorana para apoyar a su equipo, y que veían que el marcador señalaba un 19-21 que ponía la victoria cerca. Tanto más cuando, a poco más de cinco de la conclusión, Ramiro Martínez colocaba el 20-22 desde los siete metros.

Dani Gordo arriesgó poniendo una mixta sobre Octavio Magadán, y esa decisión se mostró como una de las claves del partido, porque los jugadores zamoranos, con su cerebro maniatado, no terminaron de fabricar de manera acertada las jugadas de ataque, si bien lograron lanzar a portería. Pero Yeray bajó la persiana, y parándolas de todos los colores, con sus compañeros ayudando para recoger los rechaces y evitar las segundas jugadas visitantes que tanto daño habían hecho al equipo en el primer tiempo, le dio al Viveros Herol la opción de competir por el partido.

Un tanto con suspense de Alonso Moreno, que se estrelló en el larguero y botó dentro, puso la diferencia en tan solo un gol, y un contragolpe, el primero del partido para Nava, igualó el choque a cuatro minutos del final. El MMT Zamora pagó el desgaste físico, pero tuvo sus opciones de ganar el partido con varios ataques para desnivelar el marcador a su favor. Pero el acierto de Nicolo desde el extremo, más una espectacular doble intervención de Yeray, le puso al Balonmano Nava en disposición de ganar un partido que se le había puesto muy cuesta arriba. La victoria segoviana pone el ascenso directo dos puntos más cerca, y aunque los caminos de rosas no existan, y aún queden dificultades por superar, lo importante es seguir caminando.