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El Unami femenino de baloncesto vivió una temporada de transición y regeneración en la Primera División Nacional, en la que la apuesta por jugadoras jóvenes y con ADN segoviano fue el principal bastión de su construcción. Campaña de mucha brega y trabajo, que dentro de las consecuencias de todo cambio lógico, pasó de disputar la fase de ascenso a Liga 2 en anteriores cursos a competir y ganar experiencia como objetivo de primer orden. Aun así la proyección del equipo quedó patente al quedarse a tan solo un punto de jugar la siguiente fase. Una quinta posición que tiene sabor agridulce al haber estado más arriba en la tabla durante jornadas; pero, que atendiendo a las complicaciones con las que se encontró a lo largo del campeonato, acaba siendo todo un golpe de efecto sobre el que edificar la próxima temporada.

Del transcurso de la competición habla la escolta Miriam Rollán, líder del conjunto segoviano tras las bajas de Cristina del Campo y Marta Peralta, junto a la meritoria labor de Melisa Correa: “El balance es más que positivo”, asegura la menorquina; y explica: “La intención del club desde el comienzo fue clara: dar oportunidad a las chicas de Segovia. Veníamos de dos años muy buenos y, aunque la plantilla era inferior a la de otras campañas, el resultado ha sido bueno. Encadenamos bastantes victorias y luego, por una serie de circunstancias, no acabamos el mismo equipo con el que empezamos y pasamos un bache irregular. Al final nos quedamos a las puertas de pasar a la siguiente fase y eso ya es todo un logro”.

Asimismo, Rollán reconoce la progresión del plantel: “La ciudad tiene que saber que tiene muy buenas jugadoras. Yo ya las conocía y sabía de lo que eran capaces de hacer. Ahora tienen que creer en sus posibilidades y ser ambiciosas. Si dan un paso al frente no tienen que encontrarse con problemas para competir”. Por otro lado, a nivel individual se muestra satisfecha y agradece a la entrenadora Alicia Alonso la confianza depositada en ella: “Me he sentido muy cómoda. Ali creía mucho en mí y eso al final se ve reflejado a la hora de jugar. Sabía que tenía que dar lo mejor de mí misma y me encontré feliz”.

Con esta temporada, Rollán sumó su tercer curso visitando los colores del Unami tras llegar en septiembre de 2016 procedente del St. Mary’s Club irlandés. Tras este periplo, parece que su etapa en Segovia ha llegado a su final. “He estado tres años muy a gusto aquí, pero me gustaría volver a Liga 2”, reconoce sin tener nada aún cerrado. La escolta ya jugó en esta categoría con el CD Alcázar de Baleares y en el Pabellón Ourense. “El cuerpo me pide baloncesto y busco más competición. Agradezco a todos los que me apoyaron en el Unami”, mantiene. Como broche a su estancia en el club azul, recuerda sus mejores momentos con el equipo: “Me quedo con dos: el partido contra la Universidad de Salamanca que tuvimos que remontar 20 puntos y terminamos ganando la Liga, y la eliminatoria de la fase de ascenso contra el Avilés que después de perder el primer encuentro nos hicimos fuertes en casa y pasamos a la ‘final four’”.