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David Berzal y Juan José Muñoz llegan juntos a la meta tras recorrer los once kilómetros del trazado de la octava Villa de Turégano. / ALEJANDRO MARTÍN
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Hay primaveras que florecen repletas de polen, de alergias, de sol y de ese ‘calorcito’ que suele alegrar las tardes de aquellos afortunados que pueden salir de sus trabajos con tiempo suficiente como para disfrutar del sol retirándose a sus aposentos. Pero también hay primaveras que nacen volubles, que lo mismo te achicharran durante una mañana que en nada envidiaría a una de verano, que por la tarde riegan el suelo de una manera que tampoco tiene nada que envidiar a la primera mañana del diluvio universal.

La primavera de 2018 está resultando de lo más animada en lo que se refiere al apartado climatológico, porque nadie sabe si la lluvia aterrizará aquí o allá, pero lloverá seguro, y por ello en la Villa de Turégano casi nadie podía apostar por que en la octava edición de la Carrera y Marcha Pedestre, el líquido elemento no iba a ser uno de los protagonistas durante la celebración de las distintas pruebas, desde la marcha de andariegos que se inició a las seis de la tarde, como de las carreras de menores, que tuvieron la suerte de celebrarse en un circuito urbano, sin la presencia de un barro que sí apareció en el trazado de once kilómetros y medio, buena parte de ellos por la ribera del río Valsaín.

Pero cuando una competición ha adquirido una solera, lo normal es que a los participantes no les importen demasiado los asuntos accesorios, como el de la climatología, y sí el hecho de poder participar. Como quiera que en Turégano las cosas se hacen bien, y la organización suele estar pendiente de todos los detalles, como el de reducir la carrera de cinco kilómetros a cuatro para evitar que los atletas pudieran sufrir en demasía los rigores del barro en algunos de los tramos, fueron finalmente 140 los deportistas que se acercaron hasta la villa para disfrutar del atletismo en la prueba incluida dentro del Circuito de Carreras Pedestres. Sin duda, una buena cifra, y más teniendo en cuenta que el fútbol suele absorberlo todo en jornadas como la de ayer por la tarde.

Además, la lluvia decidió respetar a los atletas, y la tarde favoreció la práctica deportiva,por lo que hubo mucha animación en la plaza Mayor de Turégano, centro neurálgico de las carreras. Salieron primero los andariegos, que con buen ánimo afrontaron el recorrido, mientras los más pequeños se esforzaban en las carreras programadas para ellos.

UNA OLÍMPICA EN LA SALIDA

A las siete de la tarde se dio la salida a la carrera para la categoría senior, que contó con la presencia de una ilustre deportista femenina en la línea de salida. Marga Fullana, bronce olímpica en Sydney 2000 en la modalidad de ciclismo de montaña, estuvo presente en Turégano para disputar la carrera de once kilómetros, que dominó de manera total, no sólo siendo la primera fémina en la meta, sino llegando entre los 25 mejores de la competición.

En pruebas de estas características, suele ser bastante normal que cada deportista decida marcar el ritmo que mejor le convenga, en lugar de ‘cebarse’ con el de aquellos que suelen estar en un mejor momento de forma. Ello sucedió en las primeras posiciones de la categoría masculina. El atleta de Olombrada, David Valentín, impuso su zancada para distanciarse de todos sus rivales, entrando en la meta con tiempo más que suficiente como para celebrar su victoria, y un ilustre veterano como Pedro Luis Gómez Moreno, que conoce sus posibilidades, y también sus límites, como pocos, decidió mantenerse a un ritmo algo más bajo, pero suficiente como para mantenerse en la segunda posición. Por detrás hubo pelea por la tercera plaza, con Miguel Ángel Ramos superando a Abraham Tapias por escasos tres segundos.

En la carrera de los cinco kilómetros hubo mucha más batalla para las primeras posiciones, y la victoria en la categoría masculina fue para Salah Eddine, con Mario Piedehierro y Emilio Barrientos ocupando la segunda y la tercera plazas respectivamente, mientras que en féminas fue Alba Torrego quien cruzó la línea de meta en la primera posición, con Carolina Bello en la segunda plaza, y Raquel Barroso en la tercera. La entrega de premios puso el punto y final a una competición que tiene tanta aceptación popular, como nivel en sus participantes.