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Ricardo Contreras es, con 45 años, es uno de los árbitros que más tiempo ha pitado en la élite del Fútbol Sala Nacional. Con 16 años, y por ganarse un dinerillo, empezó a dirigir partidos de campeonatos escolares hasta llegar a la Primera División. Nunca dejará de estar agradecido a todas aquellas personas que durante estos años le apoyaron y confiaron en él. A su familia, al Comité de Árbitros de Castilla y León y a la Delegación Provincial de Segovia con la que se siente completamente en deuda por haber confiado en él, y con la que mantiene la deuda de no haber podido o no haber sabido dedicar más tiempo. Ahora, Tejedor se fija nuevas metas pero sobre todo, la de devolver a su familia todo el cariño que ha dedica al fútbol sala.

– ¿Cómo empezó en el mundo del arbitraje?
– Empecé muy jovencito, con 16 años. Yo venía de jugar al fútbol pero cuando fui llegando a la categoría de juveniles me di cuenta que no era lo mío, no destacaba por mis cualidades técnicas, y sin embargo no faltaba nunca a los entrenamiento a pesar de que jugaba muy poquito. Además, ya iba teniendo una edad en la que necesitaba algo de dinero para salir los fines de semana con los amigos y fue una manera de buscarme la vida.

– (…)
– Casi todos mis amigos empezaron de camareros para ganar un dinerillo y la verdad es que yo probé, pero tras dos fines de semana me di cuenta de que eso no me gustaba. Un amigo que había hecho el cursillo de árbitros me comentó que arbitrando a niños los fines de semana se podía ganar un sueldo, y hasta hoy con más de 30 años en las pistas.

– ¿Cómo ha sido su trayectoria y su ascenso dentro del fútbol sala?
– La verdad es que son muchos los pasos que hay que dar para llegar a Primera División. A los dos meses de aprobar el curso empecé a arbitrar en la Liga Provincial con apenas 16 años. Por las mañana pitaba en el fútbol base (campeonatos escolares) y por las tardes arbitraba en partidos de Primera y Segunda División Provincial.

Todos esos partidos te van curtiendo y dando experiencia y tras cinco o seis temporadas surgió la posibilidad de dar el salto. La persona que dirigía en ese momento el colectivo arbitral era Manuel Hernando. Él creyó en mí y en mis condiciones y empecé en la Primera A, que es lo que hoy se corresponde con Segunda División B.
Tras otros seis años en esta categoría ascendí a la División de Plata, ya dentro de la Liga Nacional de Fútbol Sala hasta que di el salto final a la Primera División.

«Quiero devolver a mi familia todo el tiempo que he dedicado al fútbol sala»

– ¿Es posible vivir de ser árbitro en la élite del fútbol sala? ¿Cómo ha compaginado la tarea arbitral con su trabajo?
– Rotundamente no se puede vivir del arbitraje en el fútbol sala. No lo era antes y hoy en día tampoco es posible. La verdad es que para compaginarlo siempre necesitas tener un trabajo que te permita ser flexible en cuanto a horarios y días libres se refiere. Mis compañeros y superiores del trabajo siempre me han ayudado y lo he sobrellevado bien, a pesar de que en mi trabajo también hago turnos de fin de semana. Siempre tienes que estar intentando cuadrar todo, pero si quieres lo acabas consiguiendo.

– La normativa dice que con 45 años todos los árbitros deben retirarse, ¿Qué opina al respecto?
– Hay quien dice que, si tienes una buena preparación física, con 45 años estás en el mejor momento en cuanto a madurez, actitud y comprensión del juego se refiere, pero también es cierto que después de 30 años, y muchos de ellos en los más alto, hay que dejar paso a las bases, a los chicos que viene desde abajo porque si todos nos postergáramos hasta los 47 o 50 años simplemente por el hecho de que pasamos las pruebas físicas, la gente que viene por detrás no tendría ningún aliciente ni ninguna motivación o meta que alcanzar, por decirlo de alguna manera.

– ¿Cuál es el partido más importante que ha pitado?
– No sabría quedarme con uno sólo. Generalmente los derbis suelen ser muy calientes y muy interesantes de arbitrar. Los derbis navarros, madrileños, catalanes o los clásicos entre Inter Movistar y Pozo Murcia, entre Pozo y Barcelona… esos son los más interesantes. Además, hay otros que a priori no parecían tan trascendentales y sin embargo guardas buenos recuerdos por las circunstancias en las que se han desarrollado.

Recuerdo un partido en Guadalajara entre Gestesa Guadalajara y Carnicer Fiat Torrejón que aparentemente por el nombre de los contendientes no era un partido muy importante, pero que fue un encuentro muy complicado en el que los jugadores no nos lo pusieron nada fácil y hubo que actuar de forma disciplinaria desde el principio y manteniendo el criterio hasta el final. Recuerdo que hubo muchos expulsados, muchas tarjetas amarillas y decisiones técnicas difíciles de tomar, pero creo que al final realizamos un buen papel. Tras el encuentro fue mucha la gente que nos felicitó y otros que vieron el partido por televisión nos llamaron al día siguiente para darnos la enhorabuena. Son momentos que guardas con cariño por haber realizado bien tu trabajo.

– ¿Qué pabellón aprieta más a los colegiados o ejerce mayor presión por su ambiente?
– Son varios los pabellones en los que a lo largo de todos estos años el ambiente era especial y diferente. Hoy en día Jaén puede que sea una de las canchas que más aprieta, y en la que el público más anima e intenta meter presión tanto al equipo rival como al trío arbitral. Otro muy caliente también es Valdepeñas. En el pasado, Martorell, Santa Coloma o Lugo eran campos complicados pero siempre bonitos.

– A lo largo de su carrera habrá tenido que soportar las protestas, quejas y malas formas de muchos jugadores, ¿Cuál es el jugador que recuerda que más le ha protestado?
– Afortunadamente suelen ser bastante respetuosos y se comportan de manera correcta, salvo en contadas excepciones, pero sí que es verdad que hay determinados jugadores que por su carácter se hacen notar más en la cancha. Por ejemplo Javi Rodríguez, ex Barcelona y ex Santa Coloma, era un jugador que era muy persistente en las protestas. También Mauricio en Jaén es un jugador con mucho carácter.

– Después de tantos años en el futsal, ¿qué anécdota guarda con especial cariño o qué momento especial?
– Son muchas las cosas que recuerdo, pero hay un momento con el que me quedaré para el resto de mi vida, y son los ratos que he pasado con mis compañeros, sobre todo con los de mi comité de Castilla y León en las concentraciones de verano y de enero. Siempre hemos fomentado mucho el compañerismo y la amistad, son momento de muchas risas que no olvidaré nunca.

– ¿Qué va a ser lo que más eche de menos?
– En cuanto a lo deportivo, probablemente el hecho de estar en la cancha. La posibilidad de vivir de cerca el juego y ver en acción a los mejores jugadores en la mejor Liga del Mundo. Y en cuanto al fútbol se refiere, las reuniones con mis compañeros, las risas en las concentraciones y los buenos ratos que hemos vivido cuando íbamos hacer las pruebas físicas y técnicas.

«Es una tristeza absoluta para la ciudad la desaparición del Segovia Futsal. La economía manda»

– Como segoviano, ¿qué le parece la desaparición del Segovia Futsal y la deuda que han dejado con los jugadores y patrocinadores?
– La verdad es que me da mucha pena. Es una tristeza absoluta para la ciudad. Yo desde muy chiquitito acudía a ver los partidos y es ahí donde empecé a forjar mi condición como árbitro y mi afición al fútbol sala. De pequeño, con siete u ocho años, siempre que podía iba a los Maristas a ver a la escuela Caja Segovia y me da mucha tristeza esta situación.

Cuando desapareció el patrocinio de la Caja y el equipo no pudo salir en Primera División después de tantos años de gloria, teniendo en cuenta que además cada año desaparecían del equipo los tres o cuatro mejores jugadores del equipo que eran fichados por los equipo punteros, y el equipo se conseguía rearmar y seguir en la cumbre, fue una pena muy grande para mí personalmente y también para toda la afición que cada fin de semana llenaba las gradas del pabellón para ver al equipo.

Posteriormente, con la llegada de Segovia Futsal y tras los años en Segunda División, se consiguió volver a tener el equipo en la máxima categoría y que Segovia volviera a tener un equipo donde se merecía y siempre merecerá. Pero desafortunadamente lo que manda es la economía y en una competición como ésta si no se encuentra un patrocinador fuerte que te apoye, más tarde o más temprano, el hecho de tener que ir picando de pequeños patrocinadores yo creo que no asegura la continuidad y si al final se van a cumulando deudas, como en este caso ha pasado, la situación se vuelve insostenible. Es una desgracia para todos los amantes de este deporte en Segovia.

– ¿Cree que volveremos a ver a un equipo de la ciudad en la elite del fútbol sala?
– Yo creo y confío en que sí. Ahora mismo el panorama es muy negro y la situación está muy complicada, pero en Segovia hay mucha gente que ama el fútbol sala y ojalá en un futuro a corto o medio plazo podamos volver a tener una estructura fuerte y sana de fútbol sala que permita ir creciendo y avanzando en las diferentes categorías. Yo creo que esta ciudad y sus aficionados lo han merecido, lo merecen y merecerán siempre.

– ¿Actualmente tiene algún proyecto deportivo entre manos o la retirada es total?
– En cuanto a competición yo considero que sí. Me gusta mucho el deporte y me propondré otro tipo de metas, pero a nivel de arbitraje yo creo que sí. Después de 30 años dedicados a este hobby, porque para mí no era un trabajo o una profesión, y después de tantos años de mucho, mucho, mucho sacrificio personal y familiar creo que ha llegado el momento de colgar las botas y de intentar devolver a mi familia el tiempo, el cariño y la atención que he desviado para poder desarrollar este hobby, y dedicárselo a todos mis seres queridos.

– Con toda la experiencia que acumula en el 40×20, ¿qué virtud cree debe tener todo árbitro de fútbol sala o qué consejo le daría a un chaval de 16 que como usted esté empezando ahora?
– Definir una es muy complicado. Yo creo que es un conjunto de cosas. Tener tranquilidad en los momentos complicados, paciencia con los jugadores y ser muy fuerte psicológicamente podrían ser algunas pero hay muchas otras que se necesitan para llegar a la élite. Los árbitros tenemos que tomar decisiones en milésimas de segundo y en esos momentos es cuando hay que tener tranquilidad y tomarte un segundo para tomar la decisión adecuada y ser lo más justo posible en tu decisión.