El jugador del Filipenses intenta cerrar la penetración hacia la canasta rival de Javi Lázaro. / KAMARERO
Publicidad

Un líder lo suele ser porque cuenta con muchas virtudes, y pocos defectos. Y entre esas virtudes destaca la gestión de los minutos decisivos de los partidos, una lección que el Claret la Casona todavía tiene en fase de aprendizaje, y que por ello le cuestan alguna que otra derrota más abultada de lo que se puso en evidencia sobre la cancha del Emperador Teodosio en la tarde del sábado.

Y es que el conjunto de Cristian Álvarez logró aguantar a un oponente con una buena dosis de recursos ofensivos, pero sobre todo con una defensa extraordinariamente sacrificada en el dos para uno, y un juego interior que negaba de manera sistemática las segunda jugadas en las acciones de los segovianos, cerrando perfectamente el rebote defensivo.

SIEMPRE DENTRO DEL PARTIDO

Le costó leer al conjunto segoviano la defensa que le imponía su rival, pero en cuanto lo hizo en el segundo cuarto, logró neutralizar un primer amago del Filipenses de romper el partido, llevando el electrónico a un esperanzador 19-21, llevando con paciencia el balón a las esquinas y haciendo un poco más difíciles las ayudas defensivas en el cuadro palentino. Pero la exigencia física que ponía el líder sobre la cancha obligaba a mantener, como mínimo, la misma intensidad, y en cuanto el Claret se tomó un respiro, no tardó su oponente en volver a adquirir distancia en el electrónico, retornando a su cómoda renta de diez puntos con la que se llegó al descanso.

En la segunda parte del encuentro hubo bastantes más errores que aciertos, y por ello el encuentro se movió con una cierta lentitud. El equipo local se cargó pronto de faltas, y en ataque se estrellaba una y otra vez ante el muro de los jugadores interiores del Filipenses, que tampoco brillaba especialmente a la hora de mirar el aro segoviano, pero que con lo poco que hizo le valió para llegar a los últimos diez minutos de partido con el +11 en el electrónico (36-47). El líder tenía el partido encarrilado, pero no decidido…

EL CASTIGO A LA OSADÍA

Y el Claret se encargó de recordárselo, haciendo unos buenos primeros ataques frente a una zona 2:3 con la que el primer clasificado quiso tender una trampa a los segovianos. Cerca estuvo de salirle mal al conjunto palentino, porque su rival hizo unos primeros ataques productivos, y además los errores en los tiros libres de los palentinos comprimían el marcador hasta que el Claret logró situarse a tan solo cuatro puntos.

Pero el Filipenses mantuvo la tensión con su trampa zonal en la que finalmente acabaron cayendo los de Cristian Álvarez, empeñados en buscar la acción de tres puntos en lugar de forzar las jugadas en la pintura. Además, el equipo palentino se encontró con la gran racha de acierto de García que, con tres triples casi consecutivos, abrió la brecha de manera definitiva. Tanto, que a cuatro minutos para el final la renta volvía a ser de diez puntos, y el Filipenses no quiso bajar el pistón, cerrando una victoria por 23 puntos de renta y castigando la ‘osadía’ del joven conjunto segoviano, que apenas seis minutos antes le estaba disputando la victoria.