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La fiesta que se vivió en el nuevo pabellón de Nava de la Asunción después de la victoria que el Viveros Herol Nava logró frente al Barcelona B fue el preludio de la que se vivirá más pronto, o más tarde, festejando el título de Liga. Porque la realidad después de superada la vigésimo sexta jornada de liga señala que, con ocho puntos aún por disputarse, al conjunto segoviano le hace falta solamente uno para conseguir matemáticamente el campeonato en la División de Honor Plata, y el consiguiente ascenso a Liga Asobal.

Aunque todavía no es momento de hacer balances, porque el objetivo aún no está conseguido, sí se puede asegurar que el conjunto navero ha realizado una temporada para enmarcar, siendo de largo el más sólido de una categoría que en principio aparecía con un favorito claro para el ascenso como era el Puerto Sagunto, más otros aspirantes entre los que se encontraba el conjunto navero, junto con el Alarcos, Torrelavega y Zamora.

La solidez como local ha sido la base más firme sobre la que se ha podido ir apuntalando al plantel, prácticamente el mismo de la campaña anterior aunque con refuerzos como los de Adrián Rosales y Paco Bernabéu, que elevaban todavía más el nivel. Confirmando el dicho de que el ataque gana partidos, pero la defensa gana campeonatos, el Viveros Herol ha fortificado la portería que siempre han defendido con acierto tanto Yeray como Ernesto, de tal manera que el promedio de goles encajados (poco más de 24) es el mejor de la liga.

‘BENDITAS’ LESIONES

Pero también, aunque parezca un contrasentido, las lesiones que ha sufrido el equipo han venido a fortalecerle aún más en lugar de a perjudicarle. La baja de larga duración de Adrián Rosales exigió un paso adelante de todos los jugadores de primera línea para poder suplir esa ausencia sin la necesidad de fichar a otro jugador, y durante muchas jornadas el conjunto navero se mantuvo sin más ausencias que la del extraordinario jugador gallego.

Sin embargo, en esta recta final de la competición han llegado más lesionados, que han propiciado el ‘descubrimiento’ de talentos importantes para el equipo. La baja de Paco Bernabéu vino a corroborar que Nicolo D’Antino es un extremo con un futuro espectacular; la de Alonso Moreno vino a redescubrir a un Andrés Alonso que sin hacer ruido ha cuajado una campaña simplemente extraordinaria, amén de que a Llopis no se le ha olvidado jugar a balonmano; la de Yeray vino a confirmar que Ernesto es un guardameta de garantías, y la de Álvaro Rodrigues que Oleg vale para mucho más que para marcar goles desde los nueve metros.

Pero también, y éste es un hecho diferencial del Balonmano Nava con respecto a otros, todas las ausencias en el primer equipo pusieron a prueba a la cantera del club, con unos jugadores juveniles que en no pocas ocasiones tuvieron que doblar entrenamientos para ayudar al plantel de Plata a preparar los partidos de la mejor manera posible. El éxito del ascenso, que puede llegar el 27 de abril en la cancha del Atlético Novás ya que la competición tiene ahora dos semanas de parón, será el de todos los que de una u otra forma han ayudado a que el Viveros Herol Balonmano Nava sea nuevo equipo de Liga Asobal. Más pronto, o más tarde.