El jugador del CD La Granja Mario Zúñiga trata de marcharse de dos contrincantes del Júpiter Leonés. / KAMARERO
Publicidad

En toda carrera deportiva hay un punto final. Un momento difícil para quien ha dedicado tanto tiempo de su vida al deporte, en este caso al fútbol y a un mismo escudo. Duro y triste a la par que especial y emotivo. El adiós de Mario Zúñiga no será uno más. El jugador de 35 años decidió poner fin a su etapa como futbolista y será el domingo cuando coloque el broche final a una dilatada trayectoria y a 15 temporadas portando los colores del CD La Granja. Colgará las botas en El Hospital, el enclave que tantas tardes le vio brillar, y ante un público que tantas veces coreó su nombre. Una despedida que no entorna un hasta luego, y que deja un vacío en la capitanía del conjunto del Real Sitio, que compartía con el incombustible Diego NavarroPluma’. Se marcha un hombre de galones en el terreno de juego y referencia fuera de él.

Atrás quedan los interminables viajes en autobús, los entrenamientos bajo cero, el barro de los campos castellanos, el mercurio de las pretemporadas, los compañeros de equipo, las victorias y las derrotas y, sobre todo, los amigos. El propio Zúñiga habla de manera previa a su inminente retirada, convencido de que le ha llegado el momento, y explica los motivos: “Es un cúmulo de circunstancias. En septiembre fui padre y empecé la temporada sin saber si iba a poder acabarla. Es complicado compaginar los asuntos familiares, los laborales y los deportivos; y no tengo 25 años. Lo mejor es asumir que el final ha llegado”.

El atacante segoviano es el futbolista que más campañas ha permanecido en el equipo granjeño y a sus espaldas lleva los tres ascensos que el club consiguió a Tercera División, el último el curso pasado. Esta temporada no ha sido para nada fácil y el conjunto de San Ildefonso llega a la última jornada jugándose la permanencia. “Hemos pasado de todo”, reconoce Zúñiga; y continúa: “De entrada el paso de Regional a Tercera cuesta y esta plantilla tiene mucha gente joven. Además este grupo es muy complicado. Luego en la primera vuelta competimos peor: nos penalizaba cualquier error; y llegó el cambio de entrenador y su correspondiente adaptación. Aun así siempre he tenido claro que nos iba a tocar sufrir hasta el final y así ha sido”.

Como epílogo a su etapa como jugador, repasa: “Vengo de arrastrar molestias en el abdomen y parece que voy a llegar bien; por lo que cada minuto que tenga, lo disfrutaré. El mejor final sería lograr la salvación”; y comenta: “Después de tantos años, a nivel personal creo que no le debo nada a nadie; pero lo más importante para mí sería dejar al equipo en Tercera. Es el lugar que este club y mis compañeros se merecen”. El rival que pisará El Hospital ante tal importante cita será la SD Almazán, un rival instalado en la duodécima plaza que ya ha cumplido su objetivo. “Mi experiencia contra este conjunto casi nunca ha sido buena. Es correoso y, aunque no se juegan nada, vendrán sin presión e incluso incentivados”.

El futuro

Su futuro a corto plazo pasa por la familia, pero no descarta más adelante tomar la pizarra desde el banquillo. “Ahora quiero dedicarme a mi gente y descansar. Luego sí que es verdad que me gustaría ser entrenador, pero tendría que empezar de cero”, apunta.