Los jugadores del Eufón tratan de evitar la entrada a canasta de uno de los pivots del CD Base. / ROCÍO PARDOS
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El CD Base acumula varias campañas siendo una de las referencias del baloncesto provincial. Con jugadores que se defenderían con mucha solvencia en la Primera Nacional como llevan demostrando durante un buen número de temporadas, el equipo rojiblanco cuenta casi con los dedos de una mano los partidos que ha perdido en los últimos dos años.

De manera lógica, el CD Base era el principal favorito para hacerse con la victoria en la final de la Copa Delegación Provincial que en esta ocasión retornó a la capital después de haberse celebrado en campañas anteriores en diversas localidades de la provincia. Después de una semifinal algo ajustada frente al Claret Ejarque, el conjunto anfitrión de la competición se plantó en la final del torneo, midiéndose a un Eufón Cuéllar que también disputó un encuentro igualado frente al Baloncesto Cantimpalos, plantándose en la final después de superar al cuadro cantimpalense por 60-48.

La final se planteaba interesante, puesto que sobre la cancha del Pedro Delgado se medían el basket coral del líder de la competición regular, y el potente juego interior del equipo cuellarano, superior al del CD Base, por lo que si el Eufón lograba llevar el partido a posesiones largas y marcador bajo, podía llevarse la victoria. Pero la presencia de tan solo siete jugadores en el banquillo cuellarano, mientras que en el CD Base estaban casi todos, vino a poner un freno a esa presumible igualdad en la pista, porque el apartado físico iba a cobrar una importancia capital.

Hasta que al Eufón le duró el físico, el encuentro se mantuvo dentro de los parámetros de igualdad que se esperaban. El cuellarano Pedriza dominaba en la pintura, con Gómez aprovechando los espacios para anotar dos triples casi consecutivos que daban respuesta a la mayor versatilidad en el apartado ofensivo del CD Base, con Miguel llevando la manija, Yagüe amenazando desde la línea de tres puntos, y Mingorría haciendo gala de sus manos rápidas.

El 16-15 con el que se llegó al final de los primeros diez minutos de partido señalaba lo que sucedía en la cancha, con los dos equipos haciendo gala de sus mejores armas sobre la pista. Pero el CD Base metió una marcha más en el inicio del segundo cuarto, cuando una presión en toda la pista dificultó de tal manera los ataques cuellaranos que en no pocas ocasiones el equipo de José Luis Olmos llegó a zonas de anotación con muy pocos segundos para armar las jugadas, lo que llevaba a una cierta precipitación en las acciones que aprovechaba el líder de la liga para abrir diferencias a la contra.

UNA LÓGICA PRESIÓN

El CD Base arriesgaba en la presión pese a cometer bastantes más faltas que su adversario, consciente de que su banquillo contaba con integrantes más que de sobra para dar minutos de refresco, y que el Eufón iba a terminar pagando en el apartado físico el hecho de tener que desgastarse desde el inicio de cada jugada. Además, la zona en la que quiso refugiarse el equipo de Cuéllar no le dio resultado en absoluto, porque los jugadores del CD Base dispusieron siempre del segundo necesario para armar el brazo y anotar desde la línea de tres puntos.

Al descanso del partido, éste ya estaba casi sentenciado con el 45-28 favorable al equipo rojiblanco, que tras el descanso continuó anotando con una cierta comodidad, la suficiente como para manejar sus ventajas, y aumentarlas hasta los 27 puntos con el que se cerró el tercer cuarto, y dio paso a unos últimos diez minutos en los que hubo reparto de tiempo sobre la pista, sabedores ambos conjuntos de que la final estaba decidida en favor del mejor de los cuatro conjuntos que disputó la competición.