Publicidad

El Acueducto, lugar de reunión de todos los segovianos y de visita de todos los turistas, ayer se transformó en el epicentro del ciclismo nacional. A sus pies se reunieron más 2.000 amantes de los pedales, venidos de todas partes del mundo, para participar en una nueva edición de la Marcha Cicloturista Perico Delgado.

Una marcha más que organiza el famoso exciclista, pero en realidad no era una más era la marcha cicloturista por excelencia porque había muchas cosas que celebrar. Por una parte la buena salud de la que goza esta prueba no competitiva, aunque esto en realidad es una pequeña mentira porque muchos de los que toman parte se la toman como si fuera una etapa de La Vuelta España o del Tour de Francia.

Y precisamente, hablando de la prueba francesa, la marcha cicloturista sirvió como homenaje de l Tour del año 1988 que ganó Perico Delgado junto al equipo Reynolds. El destino ha querido que los 25 años de la celebración de esta marcha coincida con este hito para el ciclismo español.

Por primera vez en mucho tiempo Perico consiguió reunirse con sus compañeros del equipo Reynolds para disfrutar junto a ellos de una jornada única en la que pudo compartir anécdotas y rememorar viejos tiempos. Entre ellos no podía faltar Miguel Indurain, que mantiene una gran amistad con Perico y del que aprendió mucho para años más tarde hacerse con el maillot amarillo en los Campos Elíseos de París.

“Entrar en los Campos Elíseos con el equipo en formación y luego el himno nacional, es una sensación muy íntima, casi inexplicable”, señalaba antes del inicio de la prueba el propio Perico.

En primera fila, junto a sus compañeros y amigos del equipo Reynolds, dio la salida el segoviano. Por detrás de ellos una marea de participantes, más de 2.300, que ocupaban toda la calzada, hasta el Acueducto y más allá.

Es más alguno casi no llegó a la salida, como el integrante del equipo Reynold, Jesús Magro, al que si llega a tardar un poco más no hubiera podido tomar salida junto a sus compañeros.

Por delante ni más ni menos 163 kilómetros que tenían su fin en el Pabellón Pedro Delgado. A las 8 de la mañana, comenzó la prueba y a eso de la 13:00 horas cruzaban por meta los primeros participantes. El triunfo se lo llevó el lorquí de 41 de años Rosendo Márquez, que se impuso en el grupo de escapados en el esprín final.

Como buenos amigos que son Perico Delgado y Miguel Indurain entraron por línea de meta juntos. A las 15:30 horas aproximadamente, se realizó la entrega de premios que destaca por particularidad de los mismo. El premio al participante que vino de más lejos fue para Fernando Miguel Arroyo, que llegó desde méxico. El galardón al corredor más longevo fue para Quintín Vinagre, de 75 años. El premio para el participante más joven fue especial porque se lo llevó Pedro Delgado, el hijo del exciclista que tiene 18 años.. La Marcha Perico Delgado se despidió pero ya se prepara la próxima edición.

Compartir