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En un partido que estaba siendo como las comidas copiosas de verano, de esas de digestión pesada, y que acabó casi como el rosario de la aurora, la Gimnástica Segoviana se repartió los puntos con el joven equipo del Júpiter Leonés B, que hizo bueno su trabajo incansable de noventa minutos destruyendo el fútbol gimnástico, pero al que le faltó personalidad para, en los últimos diez de partido cuando tenía superioridad numérica, apostar decididamente por la victoria.

Transita el conjunto de Manu González por un tramo complicado de la temporada, en el que las lesiones y las sanciones están poniendo a la plantilla casi al límite. Para el partido de ayer, sin la calidad de Asier, Calleja y Conde, el técnico apostó por dar entrada a casi todo lo sano que tenía, con dos grupos de cinco jugadores, con Manu cerca de la pareja de centrales, y Juan de la Mata y Quino bastante más adelantados acompañando en las acciones a Dani Abad y Quino abiertos a las bandas, con Mika buscando las cosquillas de la zaga leonesa.

Durante los primeros diez minutos de juego, el viento a favor, y la buena disposición en el campo propició que los locales dominaran de manera total a un Júpiter Leonés que no se adaptaba a las condiciones del partido. Anel plasmó esa superioridad en una primera ocasión que Samu Diarrá envió a córner con tranquilidad. Pero bastó con que el central azulgrana tuviera que marcharse del campo durante unos minutos, víctima de un choque con el delantero Murillo, para que el partido cambiara de signo, y los futbolistas visitantes demostraran su calidad en algunas acciones, aunque sus llegadas a portería carecieran de mordiente, por más que la defensa gimnástica, y un Facundo que juega al límite… del infarto para los aficionados, les concedieran alguna ocasión.

DOS PENALTIS EVITABLES…

Pero la realidad del encuentro señalaba que la Segoviana buscaba con más intención la portería contraria que un oponente que hacía gala de derroche físico, y de saber leer las decisiones del colegiado para desarrollar su juego defensivo sin recibir amonestaciones, algo que comenzó a ‘mosquear’ a los aficionados locales, que pasaron del mosqueo al cabreo monumental con las decisiones del árbitro conforme el choque fue llegando a su tramo final.

El choque, espeso como los purés de la abuela, pareció aclararse cuando, en el minuto 37, una acción dentro del área de Ivi fue cortada en una más que evitable falta. El penalti que ningún jugador leonés protestó, fue transformado por Mika en el 1-0 con el que la parroquia gimnástica se las prometía felices de cara a la segunda parte… hasta que en una de las últimas acciones del primer tiempo, Murillo consiguió zafarse de Anel, y enviar al área, donde Javi Marcos comenzó su aciaga tarde cometiendo penalti sobre Romagnoli, que transformó él mismo jugador a la derecha de Facundo, quien no estuvo lejos de llegar al lanzamiento.

Con la temperatura de la afición elevándose por momentos, puesto que no fueron pocos los que consideraron que el penalti de Javi Marcos había sido demasiado ‘light’, y que la vara de medir las acciones de unos y otros no estaba siendo el mismo, dio comienzo la segunda parte, en la que la Segoviana siguió trabajando el partido, picando piedra a base de percutir mucho por la banda izquierda, y llevar siempre el peligro a balón parado. La defensa del Júpiter sacó el 2-1 a Juan de la Mata, y comenzó a tener trabajo de sobra para frenar los ataques locales, porque a los centrocampistas lesioneses les comenzaba a faltar el aire.

… Y DOS EXPULSIONES QUE TAMBIÉN

El encuentro comenzaba a teñirse de azulgrana, no porque las oportunidades de gol se sucedieran con una profusión brutal, sino porque la Cultural B estaba cada minuto que pasaba medio metro más atrás. La defensa gimnástica comenzaba a sacar el balón con más claridad, dándole mucha amplitud al campo, y sin complicarse más de lo estrictamente necesario, hasta que a once minutos para el final, Murillo gastó sus últimas fuerzas en anticiparse en una acción en la banda a Javi Marcos, que con una tarjeta amarilla ya en la espalda por una bobada, cerró su tarde con una más que justa expulsión.

Y, entonces, cuando daba la impresión de que el empate era el mal menor para una Gimnástica con un hombre menos, al Júpiter Leonés le temblaron las piernas, y los de casa se crecieron en la adversidad. Con Domingo de central, con Dani Arribas disputando sus primeros minutos después de muchas semanas, con Quino agotadísimo, la Segoviana fue la única que quiso ganar el partido, incluso cuando en una acción evitable de Mika, y más evitable aún por un árbitro soberbio (y no precisamente de bueno) el delantero gimnástico vio la roja directa, y el equipo se quedó con nueve sobre el césped.

Pero el Júpiter Leonés no sabía si el empate era bueno, o malo, y mientras sus jóvenes jugadores se quedaban en tierra de nadie, perdiendo tiempo algunos, yéndose al ataque otros, la Segoviana se desató, y buscando en la punta del ataque a un Diego Gómez que (hay que decirlo ya) se merece más minutos de los que tiene, apretó tanto las tuercas al partido que generó las tres únicas oportunidades de gol en el tramo final.

Dani Arribas puso un balón al segundo palo al que Gómez no llegó por poco, y un par de minutos después de que Facundo detuviera en dos tiempos un lanzamiento del lateral Matovu, el mejor de los leoneses, el propio Arribas cabeceó un saque de falta a escasos centímetros de la portería de Samu Diarrá.

Faltaba la acción polémica del partido, la que hizo estallar a los aficionados. En el último minuto de la prolongación, un envío al área visitante tras un saque de banda no fue despejado por la zaga leonesa, y Arribas puso el balón de media chilena al fondo de las mallas. Los locales saltaron de alegría, y poco después de rabia al ver que el asistente del colegiado señalaba fuera de juego del atacable segoviano. Lástima que el único VAR que hubiera en el campo fuera el que se escribe con ‘b’, porque la acción era digna de visionado. Así, con el enfado de los locales, concluyó un partido de mucho trabajo y poca calidad, en el que los puntos merecieron quedarse en casa. Lástima de errores… y de VAR.