Facundo, en uno de sus últimos partidos vistiendo la camiseta de la Gimnástica Segoviana. / KAMARERO
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Facundo Ackermann es un portero de los que dejan huella. Después de cinco temporadas en la Gimnástica Segoviana, el guardameta maneja ofertas (se especula que una del Mar Menor) para abandonar la disciplina del conjunto azulgrana de cara a la próxima temporada. Sin ir más lejos, el guardameta ya se ha despedido del club y los aficionados en las redes sociales.

El portero sabe lo que es perder varias fases de ascenso con la Segoviana, y por ello intenta desdramatizar la eliminación a manos del Villarrobledo, “que ya hemos vivido lo nuestro”. Pero no cabe duda que la forma de perder ante el cuadro manchego es de las que duelen “porque no creo que en toda la temporada hayamos jugado un partido en el que se hayan generado tantas ocasiones de gol que no se hayan culminado. Teníamos jugadores arriba que lo habían metido todo a lo largo de la temporada, pero en ese partido no se dio. Y he de reconocer que éramos optimistas, porque sinceramente pensábamos que podíamos remontar la eliminatoria”.

HACER HISTORIA

La decepción fue grande en el seno de la familia gimnástica “porque habría sido histórico subir a Segunda B, bajar en la temporada siguiente a Tercera, y volver a lograr el descenso al año siguiente”, señala Facundo, que pese a ello se queda con lo positivo, “y es ver cómo la afición se ha volcado con nosotros”.

“Cuando ves que los jugadores de Primera o Segunda División comentan que los triunfos son de la afición que les alienta tanto, siempre piensas que hay un poco de adorno en ello”, afirma el guardameta, que prosigue afirmando que “este año yo he podido sentir ese aliento de la afición, ese sentir que estábamos todos juntos intentando lograr el objetivo. Ver a nuestros aficionados desplazarse tan lejos como lo han hecho solo para alentarnos, para hacernos ver que estaban con nosotros, que sentían al equipo como algo suyo, es algo que me ha llegado muy dentro”.