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El guardameta del Viveros Herol Nava Yeray Lamariano se prepara ante el disparo del jugador del Barcelona Lassa B. / AMADOR MARUGÁN
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No son pocos los encuentros de balonmano que se acaban decidiendo en los detalles. Todo el trabajo de la semana se puede venir abajo por un lanzamiento errado en un momento decisivo, o por unos pocos minutos de pérdida de concentración. En la Ciudad Deportiva Joan Gámper, el Viveros Herol Nava se dejó la victoria, y el empate, por culpa de los detalles frente a un Barça B que, sin ser mejor, sí supo aprovechar sus buenos momentos en el partido.

Señalaba Dani Gordo de la tremenda importancia que tenían los primeros minutos del choque a la hora de afrontar el envite, consciente de la tremenda peligrosidad del joven conjunto del FC Barcelona cuando se sitúa por delante y puede gestionar sus ventajas. Y lo cierto fue que el arranque de partido del conjunto navero fue más que positivo, llevando la iniciativa en el marcador, aunque sin poder controlar los rápidos ataques tras encajar un gol que el filial encadenaba sobre la meta segoviana.

Toma Brakocevic fue el estilete visitante en un arranque de encuentro en el que se produjo un rápido intercambio de goles, para ir poco a poco bajando la alta intensidad de los primeros compases, pero sin que la efectividad se resintiera, con trece goles anotados en los primeros diez minutos de partido. La intención de bajar el número de ataques del Barça B comenzaba paulatinamente a dar sus frutos, y mientras que la actuación navera era más coral, en el equipo de casa tenía que sobresalir la figura de Juri Knorr, más la de Mamadou en el extremo, para ir dando réplica al líder.

Pero el joven equipo local no podía hacer más que equilibrar el marcador, porque el Viveros Herol Nava no quería ceder el mando, y siempre encontraba la manera de ponerse de nuevo por delante, obligando a su oponente a trabajar el contragol para igualar el marcador. Cierto es que el Barcelona B lo consiguió hasta mediada la primera parte, pero a partir de ese momento se encontró con más dificultades a la hora de atacar el marco segoviano con velocidad, y obligado a jugar ataques posicionales, se encontró con bastante más problemas, porque el 6:0 segoviano defendía con acierto, y sin exclusiones.

UN BUEN SPRINT FINAL

A diez minutos para el descanso, Nava ya había llevado el partido a su terreno, secando por momentos la producción ofensiva de un equipo extraordinariamente goleador. Tanto fue así que el Barça B sólo pudo anotar dos goles en estos últimos diez minutos de la primera parte, pese a que Roi Sánchez pidió un tiempo muerto para intentar aclarar las ideas de sus jugadores. Carlos Villagrán lideraba las operaciones ofensivas, y Toma echaba una buena mano con sus lanzamientos. Esta claridad de ideas en ataque, y los buenos minutos en defensa, llevaron a los naveros a endosar a su oponente un parcial de 0-3 que llevó el partido al descanso con la máxima ventaja para los de Dani Gordo (14-18).

Era vital para el conjunto segoviano comenzar el segundo tiempo como había finalizado el primero, sobre todo porque se conocía que el equipo blaugrana iba a salir a la cancha con mucha fuerza intentando meterse de nuevo en el partido cuanto antes, Y tristemente para los intereses del Viveros Herol, sucedió lo segundo antes que lo primero, ya que el conjunto de Roi Sánchez apretó de firme en defensa, y aprovechando una primera exclusión de Andrés Alonso certificó un parcial de 8-2 en ocho minutos que le dieron la vuelta al partido.

La realidad del choque en este segundo tiempo fue que los minutos de inferioridades no fueron aprovechados de igual modo por los locales que por los visitantes. El Barça B mordía en defensa, y apretaba buscando las contras, con un Mamadou estelar, mientras que el conjunto segoviano dejaba atrás su actuación coral en la ofensiva, y pasaba a depender en mayor medida de las aportaciones de Agus Casado. Sirva como ejemplo que, en treinta minutos del segundo tiempo, el Viveros Herol Nava marcó nueve goles, un dato verdaderamente demoledor si pretendes ganar un partido.

Aún así, durante todos los minutos de la segunda parte el equipo navero se mantuvo con opciones, porque no permitió que su oponente consiguiera una ventaja tranquilizadora en el marcador,. Sí es cierto que el Barça B consiguió llevar la iniciativa, pero a poco más de diez minutos para el final, y tras unos compases de dudas locales, el plantel de Dani Gordo se colocó con 25-26 tras los tantos de Darío Ajo y Paco Bernabéu.

EL EMPATE, EN LA MANO

Era el momento de devolver al filial la presión por conseguir la victoria, pero en el ataque siguiente llegó otra de las acciones claves del partido, con la segunda exclusión de Andrés, que puso al Viveros Herol con dos minutos de inferioridad. La presión local fue demasiado intensa, y el parcial de 2-0 con el que terminaron los dos minutos con uno menos se convirtió en un 3-0 poco después, devolviendo la renta a un Barcelona B que obligó a su oponente a realizar un tremendo esfuerzo buscando llegar al final del partido con opciones.

Y lo consiguieron los segovianos, cerrando su marco de manera formidable en el último tramo del partido, y entrando en el último minuto con un lanzamiento de siete metros para poner el 28-28 en el marcador. Pero Llopis no pudo marcar, y la desesperada defensa final del conjunto visitante no consiguió el robo. La victoria se escapó al Nava por detalles, algunos controlables, y otros no.