Los jugadores y los miembros del cuerpo técnico del Viveros Herol Nava cantan en la fuente del Caño del Obispo a su llegada a la localidad. / AMADOR MARUGÁN
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Lograr un éxito fuera de casa tiene un poco de fiesta incompleta, de no poder contar con todos para la celebración. Por ello, a primera hora de la mañana del domingo la expedición del Viveros Herol Nava se desplazó hasta la localidad segoviana, para festejar el histórico ascenso a Liga Asobal con los aficionados, que pegados a la tele y a la pantalla del móvil, seguían con interés tanto lo que hacía su equipo en O Rosal, como el resultado del Alarcos frente al Santoña.

Eso no quiere decir, ni mucho menos, que las horas posteriores a la consecución del título de Liga en la División de Honor Plata fueran un funeral, porque no lo fueron. Los más de dos centenares de aficionados segovianos que se desplazaron a Pontevedra festejaron a lo grande en los exteriores del pabellón, y aún más cuando la plantilla salió de los vestuarios, liderada por Carlos Villagrán y Darío Ajo, sin duda los dos jugadores que más exteriorizaron la inmensa alegría por el ascenso.

Apareció la maquinilla

Tras la cena de celebración, apareció una maquinilla de afeitar con la que varios de los componentes del equipo cambiaron de peinado. Dani Gordo fue de los primeros que pasó por la improvisada peluquería, rapándose al cero, como también lo terminó haciendo el juvenil Javi Muñoz. Toma Brakocevic apostó por el estilo ‘mohicano’, y aunque hubo alguna sugerencia más, la cordura se acabó imponiendo.

La noche fue (lógicamente) larga, y con algunos rostros cansados, pero con ganas de llegar a casa, la expedición salió rumbo a Nava de la Asunción, donde en la Fuente del Caño del Obispo les esperaban cientos de aficionados, que en una tarde primaveral se agolparon para acompañar la llegada del equipo. De nuevo con Carlos Villagrán encabezando la marcha, y vistiendo la camiseta azul con la que se conmemoraba el ascenso, los jugadores no tardaron en meterse dentro de la fuente, mojando a todo el personal, y llenándose del confeti que lanzaban los componentes de los equipos de la cantera. A la fuente fueron Dani Gordo, y también Julián Mateo, como no podía ser de otra manera.

Carlos Villagrán expresó su gran satisfacción por el título conseguido, “porque hemos hecho muy bien las cosas. Soportamos muy bien la presión, y nos repusimos a las lesiones de compañeros importantes. Ha sido una temporada fantástica, en la que estoy disfrutando del balonmano como nunca en todos mis años de carrera deportiva, y ahora me acuerdo de los compañeros con los que a lo largo de la historia he compartido vestuario, y que son históricos en este club. Ellos también nos trajeron hasta aquí”.

Julián Mateo, presidente del Balonmano Nava, quiso agradecer el trabajo realizado por todo el equipo “desde el primero hasta el último” y valoró el hecho de que la afición se desplazara en masa hasta Pontevedra “en una jornada complicada y con un viaje muy largo. El título es para ellos”, afirmó el máximo responsable del club, que señaló que “aunque ahora es momento de celebrar y no de pensar en la próxima temporada”, sí aseguró que el equipo que la próxima temporada jugará en Liga Asobal “se parecerá mucho al de la presente campaña,y será competitivo”.