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Los errores arbitrales, tan normales en el fútbol como lo son los de los futbolistas, no deberían tapar la sensación general que deja un equipo durante los noventa minutos. Y, si los errores del colegiado del partido que jugó la Segoviana con el Júpiter Leonés no empañaron el mal partido que jugó el conjunto azulgrana, el error del árbitro en la acción de Rubén que acabó en gol en el descuento del encuentro que la Segoviana protagonizó en Ávila, no podrá empañar el excelente trabajo que realizó el plantel gimnástico en uno de los campos más exigentes de la categoría, y ante el histórico rival por excelencia.

Manu González se ha pasado media temporada afirmando que contaba con todos sus jugadores, y predicando con el ejemplo. Así, cuando ha hecho falta buscar en ese ‘fondo de armario’ que es el banquillo gimnástico, el técnico se ha podido encontrar con futbolistas de calidad y experiencia demostradas, más otros jóvenes con un hambre descomunal.

Gracias a ello el cuerpo técnico pudo confeccionar un once de absolutas garantías para medirse al Real Ávila, que salió al campo con una intensidad y un hambre casi desconocidas en la presente campaña, y que salvo momentos puntuales del partido, dominó a un oponente que se jugaba mucho en el envite, y que terminó apelando a la gran actuación de su portero Alberto (más un error arbitral que confirma la mala suerte gimnástica con los colegiados en este tramo de la liga) para firmar las tablas.

A DOMINAR

La Segoviana salió a morder, e Ivi pudo inaugurar el marcador hasta en dos ocasiones cuando apenas sumaba el duelo cuatro minutos. Primero con una vaselina que Alberto supo desviar a tiempo para mandar a córner. En la segunda le faltarían apenas unos centímetros cuando quiso llegar al centro de Quino, que ponía el cuero al segundo palo y convertía la recuperación de Domingo en el centro del campo en una gran ocasión de gol.

De parte de Rubén Ramiro llegó la oportunidad de los locales cuando el extremo se marchó de Rubén y su centro lo remató fuera Ortiz –minuto 8– cuando la grada ya cantaba gol. No había tiempo al descanso.

Pero de la ebullición inicial se pasó a un descanso. Los equipos se tomaron las pulsaciones y entendieron que quedaban demasiados minutos por delante. Pero en ese ‘impass’ Dani Calleja estuvo a punto de conseguir el 0-1 cuando su centro al área se envenenó y obligó a Alberto a rectificar para impedir que el cuero se colara junto al palo.

Poco a poco imponía la Segoviana su plan de juego ante un Real Ávila que hacía tiempo que no inquietaba la meta de Facundo. Respiró tranquilo Alberto cuando Calleja pecó de inocente en su flojo disparo desde la frontal. No encontraban el gol los segovianos, pero a los puntos empezaban a llevarse el ‘Clásico’, que tuvo su primera acción polémica cuando Rubén Ramiro entraba en el área y Rubén le zancadilleaba. El madrileño quiso seguir. De haberse tirado, el penalti habría sido inapelable.

ALBERTO DA UN RECITAL

La puesta en escena tras el paso por los vestuarios fue distinta. El rEAL Ávila que dio un paso adelante, aunque sin inquietar los dominios de Facundo. Aún así, la primera clara fue gimnástica, cuando Arribas llegó demasiado forzado al segundo palo cuando quiso rematar un centro.

El portero Alberto, que había sido el mejor de los encarnados en la primera mitad, apareció con una gran parada en la segunda lanzándose con una mano para blocar, contra el suelo, el disparo de Dani Arribas, que buscaba el palo largo con mucha intención. Pocos después lo intentaría de cabeza, a las manos del meta.

La marcha de Rubén Ramiro afectó a los encarnados, que perdieron salida, intimidación y su mejor recurso ofensivo. Aún quedaba media hora por delante y se animaba la Segoviana, que saboreó el 0-1 cuando Arribas, tras una gran triangulación en la frontal, se plantó solo ante Alberto, que le achicó todos los espacios.

La Segoviana se encontró con una doble ocasión a saque de córner cuando Adrián y Domingo no impactaron con el cuero cuando en una sucesión de rechaces en el área pequeña el Real Ávila achicaba aguas. Era un momento delicado para los encarnados, que ya hacia tiempo que se había parapetado en la frontal. en un asedio total de los visitantes, que recibieron un buen susto cuando Sergio Ramos lanzó una falta lateral al larguero. Alberto coronó su gran tarde despejando junto al palo la última oportunidad de Gómez, aunque en el rechace Rubén mandó el balón al fondo de la red. El colegiado anuló la acción por mano previa, poniendo su punto de polémica al partido, porque el balón impactó en el estómago del segoviano, y no en la mano. Un error arbitral, que se suma al de la jornada anterior. No hay suerte para la Segoviana en ese tema.