La familia del Balonmano Nava, con los jugadores, el cuerpo técnico, el presidente y todos los aficionados que han vibrado con el equipo desde el primer día hasta el último, celebrando el final de la temporada. / AMADOR MARUGÁN
Publicidad

El Viveros Herol Balonmano Nava echó el cierre a una histórica temporada, la del ascenso a la máxima categoría del balonmano español, con una fiesta por todo lo alto, en perfecta sintonía con su afición, y logrando la victoria sobre el Cisne para poder bajar el telón entre la ovación del respetable. No era para menos, porque en la obra de teatro en la que se convirtió la campaña 28/19, todos los actores brillaron a gran nivel.
Tenía ganas el equipo de Dani Gordo de resarcirse de las últimas tres derrotas, y de paso dar una alegría (otra más) a su afición en la despedida de la temporada. Y para ello se encontró con un Cisne que aguantó hasta mediada la primera parte, pero que poco a poco comenzó a verse por detrás en el marcador, incapaz de sujetar en defensa a un equipo que paulatinamente se iba desatando en sus lanzamientos.

El equipo de Pontevedra, con remotas opciones aún de entrar en el play off, planteó una defensa abierta con el fin de dificultar la organización de las acciones en primera línea, y con Pereiro y Chan llevando el peso de las acciones ofensivas, lideró el marcador en los primeros compases del choque, si bien con diferencias poco destacables. Pero en cuanto los locales comenzaron a mover la bola con mayor rapidez, los espacios en la 6:0 gallega se vieron claros.

IMPARABLE DELANTE, UN MURO DETRÁS

Llopis (que ha terminado la temporada como un tiro) abrió las hostilidades con sus lanzamientos, y con Darío Ajo poniendo su envergadura al servicio de los lanzadores, Oleg Kisselev se unió a la fiesta con sus potentísimos lanzamientos desde los nueve metros, imposibles de leer por Jorge Villamarín, que paró todo lo que pudo, que no fue poco, pero sin duda insuficiente para el equipo, que no halló la manera de detener a los lanzadores segovianos sin evitar que las calles laterales se quedaran libres para que aprovecharan las opciones jugadores como Agus Casado, o Filipe Martins.

Y si en ataque le funcionó casi todo al Viveros Herol en el primer tiempo, en defensa la actuación del equipo a partir del décimo minuto de juego fue excepcional, tanto que el Cisne, que había marcado cinco goles en los diez primeros minutos, solo pudo marcar otros cinco hasta el descanso, y ello gracias a la aportación de Guillerme Linhares, el único que con su potente salto lograba superar a las torres naveras. El resto de compañeros se vieron absolutamente superados por la contundencia del líder de la liga, capaz de superar dos minutos en inferioridad con un parcial de 1-0, y por un Ernesto excepcional bajo los palos.

LA SEGUNDA, SIN HISTORIA

El recital del guardameta se prolongó durante varios minutos más de la reanudación, los suficiente como para que el conjunto de casa elevara la renta hasta los once goles, y el Cisne se diera cuenta de que poco más podía hacer en el partido que no fuera maquillar el marcador.

Dani Gordo concedió minutos a todos los jugadores, que tuvieron su momento para el aplauso. Agus Casado protagonizó algunas acciones ofensivas más que destacadas, Kisselev continuó soltando el brazo, motivado por la presencia de su padre Oleg, mítico jugador de la Selección de Rusia de balonmano, en la grada del pabellón navero, y la presencia del juvenil Javi Gómez vino de nuevo a demostrar que el futuro en Nava pinta más que bien.

De manera lógica, las diferencias se redujeron, aunque el Cisne nunca estuvo en disposición de competirle el partido al Viveros Herol, porque en cuanto la diferencia descendió por debajo de los ocho goles, rápidamente apretó el acelerador para que la fiesta no se viera empañada por el marcador. Así la grada pudo dedicar cánticos a toda la plantilla, incluyendo a un Carlos Colomer que en el último tramo del partido también se ganó el aplauso con sus intervenciones.

La fiesta se completó con el primer tanto de Javi Gómez en la División de Honor Plata, y concluyó con la entrega del trofeo de campeón de la Liga 18/19 por parte del presidente de la Territorial, Carlos Sainer, a Carlos Villagrán. El éxito tiene muchos padres y, en el caso del Balonmano Nava, es una gran verdad.