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Y Mika, de interior izquierdo. La Gimnástica Segoviana cayó en las semifinales del play off de ascenso a Segunda B, víctima de su mala puntería, de la increíble actuación del portero visitante Javi López, y de un sistema de juego quizá obligado por las ausencias, pero también demasiado pendiente de las virtudes del rival, que condenó a su máximo goleador al ostracismo.

No era un partido para caer en la locura desde el inicio, y sí para saber llevarlo desde la cabeza en el campo, y el corazón en la grada. Y hubo de eso en los primeros cuarenta y cinco minutos, con la Segoviana llevando el peso del juego aunque el Villarrobledo quiso salir respondón, y presionar la salida de la pelota buscando la sorpresa.

Pero bastó con que los locales llevaran el balón hasta Dani Arribas, y éste le encontrara las cosquillas a Manolo Molina para que comenzaran a verse las costuras defensivas del lateral manchego, que apenas pudo prodigarse en ataque como sí hizo en el partido de ida.

LA SUERTE FUE MANCHEGA

Por la banda derecha del ataque gimnástico llegaron las principales ocasiones, siendo la más evidente un remate a bocajarro de Agus Alonso después de un excelente envío de Adrián, al que el portero Javi López respondió con una intervención extraordinaria. El delantero azulgrana, el único en punta puesto que Manu sacrificó a Mika colocándole en la banda izquierda para tapar las subidas de Pablo García, se mostró muy acertado tanto bajando el balón enviado en largo, como a la hora de encarar el marco contrario, como cuando le hizo un quiebro espectacular a Dani Cabezuelo y remató para que Javi López volviera a lucirse.

El Villarrobledo de la primera parte no fue ni de lejos el equipo dominador del encuentro de ida, y en contadas ocasiones pudo dar muestra de la calidad que atesoran sus jugadores. Tan solo en una ocasión los de Jesús Castellanos consiguieron llegar con peligro al marco de Facundo, con un remate fuera de Pablo García en su única subida por la banda derecha.

El portero visitante amargó la tarde a los gimnásticos, con intervenciones inverosímiles a remates a bocajarro

Pero el paso de los minutos fue asentando el sistema defensivo visitante, con la Segoviana sin lograr conectar con acierto en tres cuartos. Las ocasiones de gol fueron espaciándose, y el partido se metió en una dinámica de poco juego que en poco favoreció a los gimnásticos hasta la llegada del descanso.

Quiso el Villarrobledo sorprender a la Segoviana con una salida fulgurante, con lanzamiento ligeramente desviado de Pablo García incluido, pero se volvió atrás cuando su portero Javi López cometió el único error del partido, con un defectuoso despeje que dejó el balón a los pies de Manu en el centro del campo. El lanzamiento del azulgrana hizo vivir a los presentes los dos segundos más largos de la historia en La Albuera, pero su remate se marchó fuera. Si en el play off hay que tener suerte, el guardameta del equipo manchego llevaba en sus guantes todas las papeletas.

UN GOL QUE LO CAMBIÓ TODO

Porque lo que hizo Javi López en la segunda parte fue una exhibición, rechazando remates a bocajarro de Agus Alonso y de Dani Arribas verdaderamente inverosímiles. La Segoviana se desesperó ante el marco del Villarrobledo, mientras Mika lo hacía pegado a la banda izquierda, porque no había manera de superar al portero visitante. Y en éstas estaba el partido cuando Nacho Huertas amagó con un remate que se envenenó tras tocar en Javi Marcos para terminar en córner gracias a Facundo, y golpeó con el lanzamiento desde la frontal de Juanma Montero en una meritoria acción visitante tras el saque de una falta que acabó con el 0-1.

El golpe fue tan duro que a partir de ese momento pocos de los protagonistas azulgranas tuvieron claro lo que hacer. Cuando hacía falta gol, Manu sacaba del campo a Dani Arribas para meter a Asier, cuando Quino aparecía como el cambio más lógico. Y cuando aún se demandaba más gol, ya fuera con Gómez, o metiendo por fin a Mika más cerca del área, el cambio era el de Domingo por… Manu.

Pese a todo, la Segoviana siguió generando ocasiones, pero sin acertar ni una, algo que tampoco es normal, pero que en un play off suele pasar más a menudo de lo que parece. El Villarrobledo se supo ganador de la eliminatoria desde que marcó el 0-1, porque defensivamente estuvo a la altura, y tuvo la suerte de cara, que también hace falta. La Segoviana se quedó con el disgusto, y será más adelante cuando el club haga balance.

Por cierto, y solo como apunte. Mika, 25 goles esta temporada, es delantero. De-lan-te-ro.